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El Síndrome de la Abuela Esclava

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El Síndrome de la Abuela Esclava es una enfermedad muy frecuente, grave, potencialmente mortal, que afecta a mujeres adultas con responsabilidades de ama de casa.

 

Se trata de una preocupante tendencia. El maltrato familiar a la mujer adulta no siempre procede de su pareja. A veces los miembros más queridos, hijas e hijos, participan, generalmente sin darse cuenta, en generar una "Abuela Esclava".

Una abuela esclava, eso sí, voluntaria, por amor familiar. Una abuela esclava que no sabe decir "no" a nada, que no quiere dejar de ayudar a sus hijos aunque eso le cueste la vida, que no denuncia su situación sino que la niega, y que, además, se autoinculpa de todo.

La mejor forma de acabar con este síndrome es concientizando a la sociedad y sobre todo a unos hijos "ciegos" que creen que la fortaleza y aguante de sus voluntariosas madres son eternos.

El Síndrome de la Abuela Esclava es una enfermedad muy frecuente, grave, potencialmente mortal, que afecta a mujeres adultas con responsabilidades directas de ama de casa, asumidas voluntariamente y con agrado durante muchos años, que se produce como consecuencia de la interacción de factores extrínsecos e intrínsecos.

El factor extrínseco es un desequilibrio, precipitante de la enfermedad. Estas señoras durante muchísimos años son abuelas felices y sanas, capaces de hacer ellas solas el trabajo de dos o más personas, con agrado y alegría. Pero el paso del tiempo no juega a su favor. Las obligaciones familiares aumentan exponencialmente conforme la familia crece, se multiplica y algunos de sus miembros enferman. La abuela no dice a nada que no y acepta más y más cargas. Simultáneamente su fortaleza físico - psíquico - emocional se va deteriorando ineludiblemente sin que nadie se dé cuenta. Llega un momento en que se produce un desequilibrio entre lo que esa señora puede hacer y lo que ella misma quiere hacer. Ella quisiera seguir haciendo, como siempre, todo lo que cree que la familia necesita que ella haga.

El factor intrínseco determina la predisposición a enfermar e impide curar apropiadamente. Por razones psicológicas y educacionales estas señoras poseen un extraordinario, excesivo por inadecuado, sentido del orden, la responsabilidad, la dignidad y el pudor, que les impide quejarse o pedir ayuda con suficiente expresividad. Son mujeres tan entregadas que no conocen lo que es reivindicar algo para sí mismas. Llegado el desequilibrio los hijos creen ver todavía fortaleza donde solo queda voluntad y ocultamiento del agotamiento.

Algunos de los factores agravantes son:

- Realizar trabajos o actividades extra-hogareños sin liberarse de sus obligaciones de ama de casa.

- Familia numerosa.

- Casas grandes, con muchas habitaciones y muebles que limpiar.

- Ancianos, niños o enfermos a su cargo.

- Hijos que, tras independizarse, vuelven al primitivo hogar, bajo los cuidados maternos, sobre todo si lo hacen trayendo pareja y/o hijos propios consigo.

- Enfermedades asociadas, o el natural envejecimiento, que limitan la capacidad física y emocional de la paciente.

- Ausencia o pérdida de ayudas domésticas: Se casa, enferma o jubila la antigua empleada doméstica, sin sustituirla por otra de igual eficacia o rendimiento por no poder pagarle con su magra jubilación sus justos incrementos salariales y aportes. Se ausenta uno de los hijos que ayudaba en las tareas.

- Traumatismo emocional: Enfermedad grave o fallecimiento de un ser querido. Separación conyugal propia o de un hijo.

- Deterioro económico: Disminución del poder adquisitivo al sobrevenir la jubilación. Fracaso de negocios familiares. Pérdidas patrimoniales.

- Acumulación de obligaciones: Agregarse invitados. Atender a familiares que residan fuera del hogar (padres, tíos o hermanos enfermos). Mantener otras actividades o compromisos: religiosos, sociales, etc.

Perfil psicológico y social:

En general, siendo niñas les enseñaron muy poco pero las adiestraron extraordinariamente para sus futuras funciones de madre y ama de casa.

Son mujeres entregadas en cuerpo y alma a la familia. Durante años han asumido y realizado eficazmente un trabajo equivalente a la jornada laboral de dos o más personas, habituándose a hacer en un día las labores que normalmente precisarían dos o más jornadas. Si las circunstancias lo propician no dudarán en hacerse esclavas de su familia, por amor, por supuesto.

Con el paso del tiempo, cada vez notan más el estrés familiar, hasta que llega a ser excesivo. Para ellas el estrés consiste fundamentalmente en el agobio o sobrepresión interna que se producen por tener la obligación, con responsabilidad directa, de cumplir simultáneamente varias tareas con eficacia, puntualidad y acierto.

Cuando llega el desequilibrio, este tipo de abuelas se amargan porque saben que su "incapacidad" decepcionará de alguna forma a los seres queridos.

Comienzan a sentir la incomprensión de aquellos a quienes han entregado lo mejor de sí mismas durante los mejores años de sus vidas. Después comienzan las bromas, tomando a chanza los errores o los fallos de la abuela. Se aterran al vislumbrar que acabarán sufriendo el desamor y quizás el desprecio de aquellos seres que más quieren en este mundo y, que a la vez, son quienes más las están decepcionando.

Se auto - inculpan. Sus hijos son así porque ella los ha educado de esa manera, para ahorrarles una vida tan sacrificada como la que ella llevó. Debería haber sido "un poco menos blanda" en su educación, quizás, pero ahora ¿qué se puede hacer?
Jamás se quejan con la debida elocuencia. Consideran humillante, incluso indigno, la petición vehemente de socorro. Prefieren un final adelantado para sus vidas antes que gritar, "escandalosamente", pidiendo auxilio.

La abuela esclava puede pertenecer a cualquier clase social, si ejerce de ama de casa con responsabilidad directa asumida y reúne las características psicológicas antedichas. A veces son mujeres sin nietos, pero con cargas familiares equivalentes. Muy excepcionalmente algunos varones asumen responsabilidades semejantes (jamás iguales), si conviven con mujeres impedidas.

¿Cuándo pensar en este Diagnóstico?

Debe sospecharse el Síndrome de la Abuela Esclava en mujeres adultas, no ancianas (más frecuente entre los 38 a 68 años de edad), con responsabilidades directas de amas de casa, que reúnan las características personales intrínsecas antedichas y presenten síntomas que no curan adecuadamente.

Si el médico no sospecha el excesivo estrés familiar, porque es ignorado y/o negado por la paciente y su familia, la enfermedad puede pasar desapercibida por varias razones:

1. Los hijos creen que su madre sigue teniendo la misma fortaleza "de toda la vida": el médico es quien debe poner el tratamiento certero para que vuelva a ser la fuerte mujer que siempre ha sido.

2. La abuela no quiere decepcionar a sus hijos, "que tanto la necesitan". No quiere aceptar su deterioro físico - psíquico - emocional irremediable aunque su aspecto externo siga siendo saludable y bello. Ella puede saber mejor que nadie lo que ocurre, pero lo oculta a sus hijos, y se auto - inculpa: ella es la que voluntariamente ha optado por llevar la carga familiar y educar a sus hijos para que disfruten de otras actividades que a ella le fueron negadas.

3. La abuela teme que, si los hijos reaccionan de forma "todo o nada", le digan: "No te preocupes, Mamá, te quitamos toda esta carga tan pesada, quedate tranquilita. No te vamos a molestar con los nietos hasta el año que viene". Para este tipo de abuela, la drástica separación del gratificante contacto con sus nietos, que son lo que más les importa en este mundo, es peor que morir.

Las formas de presentación más comunes del Síndrome de la Abuela Esclava son:

1 - Hipertensión arterial de difícil control, con oscilaciones muy bruscas, aparentemente caprichosas.

2 - Molestias súbitas: sofocos, taquicardias, palpitaciones en el cuello o el tórax, dolores punzantes por el pecho, que cambian de un lado a otro, dificultad para respirar, mareos, hormigueos, desvanecimientos, angina pecho en reposo.

3 - Debilidad o decaimiento persistentes, un cansancio extremo desproporcionado respecto a sus actividades habituales actuales. En el pasado soportaron tareas mucho más agotadoras sin sentir ni un atisbo de cansancio.

4 - Caídas fortuitas: las piernas no pueden sostener al cuerpo y la paciente cae al suelo, generalmente sin perder el conocimiento.

5 - Malestar general indefinido, disconfort. Casi nunca se sienten confortables, a gusto ni relajadas, sin saber definir exactamente por qué.

6 - Tristeza, desánimo, falta de motivación por las cosas. Ahora apenas les divierten las gracias y arrumacos de sus nietos; o incluso les disgusta la mera presencia de los niños, anhelando que sus respectivas madres se hagan cargo de ellos cuanto antes.

7 - Descontrol de padecimientos metabólicos, como la diabetes. Alternan unas elevaciones alarmantes de las glucemias con descensos bruscos peligrosos, provocando mareos e incluso coma. Las respuestas a los tratamientos son anómalas e irregulares.

8 - Autoinculpación. Se sienten culpables de su incapacidad actual.

¿Qué se debe hacer y qué puede pasar si no se hace?

Si no se diagnostican acertadamente, suprimiendo el factor extrínseco precipitante (excesivo estrés familiar actual) las abuelas esclavas sufrirán molestias crónicas durante años, recorriendo numerosas consultas médicas, servicios de urgencias y sanatorios u hospitales sin conseguir un alivio duradero o razonable a pesar de ensayar numerosas y variadas terapias.

La paciente puede ser catalogada con todos los diagnósticos compatibles con sus múltiples manifestaciones: hipertensión arterial, diabetes, angina de pecho, taquicardia paroxística, arritmias de diferentes tipos, migraña, ansiedad, depresión, neurosis, polimialgia, artrosis, etc.

Los ingresos hospitalarios y las temporadas que las pacientes pasan fuera de sus domicilios habituales, liberadas de las cargas cotidianas, determinan mejorías espectaculares. El retorno al medio y las responsabilidades habituales provoca recaídas y agravación progresiva.

El síndrome hace crisis cuando la esclava no puede aguantar más el estrés al que se siente crónica e irremediablemente sometida. Al llegar a ese punto la esclava pide ayuda de diversas formas, pero desafortunadamente sin la suficiente expresividad para transmitir a los familiares la intensa amargura y desesperación que la embargan.
La abuela esclava que decide liberarse mediante el suicidio lo hace pensando que van a descansar tanto ella como sus familiares. Cree que, con su desaparición, la familia quedará liberada definitivamente de la pesada carga que ella misma, la abuela, supone. En el momento crítico puede optar por el suicidio activo (lanzarse al vacío) o pasivo (suprimir o tomar inadecuadamente los medicamentos y regímenes). Este último es un tipo de suicidio que generalmente se le pasa por alto a los familiares, porque ella se suele encargar del control y la administración de los medicamentos de todos.

Si alguno de los familiares intuye la auténtica entidad del problema y acierta en coordinar a los demás miembros de la familia para, entre todos, liberar a la abuela de cargas y responsabilidades excesivas, el pronóstico es excelente, salvo que existan enfermedades asociadas.

El Síndrome de la Abuela Esclava no tiene un tratamiento médico. Su curación está en manos de sus familiares más íntimos, si toman conciencia del desequilibrio en que la abuela se encuentra cuando cae enferma.

La curación o liberación definitiva se consigue adecuando los cometidos asignados a la abuela a su fortaleza física y emocional actuales. Las cargas excesivas deben distribuirse equitativamente entre los miembros del grupo familiar, evitando que las "cadenas" de la abuela recaigan sobre una sola persona que "herede" la esclavitud. Si la familia no pudiera asumir esas funciones debería instarse a los Servicios Sociales de la Comunidad para que colaboren en la solución del problema.

A las abuelas se les debe liberar de aquellas funciones que le provocan excesivo estrés, sobre todo de dos grupos de tareas:

1 - Las que suponen responsabilidad directa, especialmente la relacionada con la seguridad personal de los nietos: accidentes, problemática educacional o sexual, etc. La abuela tiembla al pensar que algo malo les pueda ocurrir a los nietos estando bajo su tutela. Otras personas adultas más jóvenes deben asumir esa responsabilidad, explícitamente.

2 - Todas aquellas tareas que deben ser realizadas en plazo fijo, con puntualidad y acierto. La abuela no debe ser ya la "jefa de cocina" (responsable de cumplir horarios y gustos de los comensales) sino consejera y ayudante.

Pero la abuela no debe ser marginada de la familia. Jamás debe "amenazarla" con suspender radicalmente las visitas de los nietos, pretendiendo aliviarla de sus molestias. Sus principales función y satisfacción radican en el contacto gratificante con los miembros más jóvenes de la familia.

La abuela es una inagotable e insustituible fuente de afecto, que redunda muy favorablemente en el equilibrado desarrollo emocional de los nietos y en el sostenimiento perdurable del propio "edificio" familiar.

Dr. Antonio Guijarro Morales

(Publicado en el blog del Dr. Gustavo Bonzón sobre periodismo médico)

 

Comentarios   

 
0 #6 Ramoncito 10-09-2009 09:59
Che, "Alienígena:

Vos sabés con quién te metés? Al "negrito" no le pusieron de apodo "manguera" así porque sí ... jio, jio, jio ...

Vos sos una gran lectora, escritora y poetisa.

Yo soy un simple tipo que leyó alguna vez lo que el Mariscal Foch escribió en su Parte Diario de Guerra luego de ganar la batalla de Marne:

"Mi centro está cediendo, mi flanco derecho retrocede ... Situación excelente: Ataco".

Otra vez, el pobre Foch escribió otra cosa tan pedorra como ésta:

"Es preferible pecar por ejecutivo que por ineficaz. Es en el balance de los aciertos y de los errores donde se mide el valor de una gestión y no en la falta de errores de quien no ha sido capaz de tener aciertos".

Agarraste, "Milalien" ?

Retame.

Monchito
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0 #5 MILA, la alienígena 09-09-2009 20:29
Negro manguera, retalo al monchi, bien retau

¿Quién es el guapo que no arruga cuando el enemigo viene avanzando?

¡Bien armado el Allien, maldito pasajero, que parecía en franca retirada!

Retalo vos Negrito que yo lo mimo

Sé bien Monchi querido amigo, que cuento con vos, con mi amiga que me acompaña, y con muchos que tal vez ignoro

Que con vos y mi amiga, hermana del alma, parafraseando a Benedetti:


yo se que cuento con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco...(.mil)

Hagamos un trato:

Usted también sabe que puede
contar conmigo.

Si a veces
me encuentra
extraña o temerosa sin motivos,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo
Y yo con usted

Y con otros "ustedes" - Juan Pe también- que amo entrañablemente

Aunque alguno, por ahí, haya desertado de mi
con los derechos que lo asisten legítimamente

Cada cual sabe lo que decide y por qué
es un homenaje obligado intentar respetarlos y entenderlos
cuando el afecto que nos unió fue limpio y sincero

Y es, fundamentalment e, rendirse honor a uno mismo
a la certidumbre de no haber sido malintencionada
de tal vez haber errado pero nunca mentido ni buscar provocaciones desubicadas

Te creo Monchi, me aferro a lo que decís.

Seguro que sumaré una mancha más a la "tigresa".

Gaby, también para vos, mi niña azul, para Daniela y mi MeriMil
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0 #4 Gustavo B 09-09-2009 19:30
Con sus permisos, Negro Manguera y demás amigos.

Hay una frase que me ha "tocado" de esta discusión que se nos está yendo de las manos (por lo que leo):

Una Dama escribió: "Aunque la abu ya no esté".

A esa Dama, contradiciendo mi condición de humilde caballero, le digo lo siguiente:

¡Tené Fe! Todo va a estar bien y acá tenés todo el aguante que haga falta. Ya te lo aseguré por otra vía (privada), ahora por esta pública. ¡Tené Fe! No estás sola.

No te confundas. Acá hay muchas personas que te quieren bien y mucho como la bella persona que sos.

En nombre de todo AN, te prohíbo bajonearte.

Es una orden.

Gus
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0 #3 Mildredgaula 09-09-2009 16:56
Admin, muy buena la nota, es un cuadro que lo veo a menudo entre gente cercana a mi,

Gustavo B: con el mayor de los respetos, este tipo de Familias no solamente es vista y/o conformada por "inmigrantes" toda la sociedad tradicinal argentina siempre fué muy numerosa, con el tiempo los hábitos y costumbres han ido modificándose, incluyendo el nº de integrantes de la familia, salvo es el caso de las famílias menos pudientes, siendo "normal" ver a mujeres con mas de 5 hijos, y con escasos ingresos....... .....es interesante ver como la spersonas dicen "inmigrante" como si de esta forma se accediera a un Status Quo superior...casi todos las habitantes de este bendito suelo argentino tenenmos sangre Europea( no sé si decir "lamentablement e") salvo nuestros hermanos de pueblos originarios; yo por ejemplo tengo sangre Gallega, Castellana, Asturiana, Francesa y..paro ahí porque la lista es larga! jajajajaja, pero si en algo le agradezco a mi madre es el hecho de no solamente haberme dado la vida, si el haberme Parido Argentino! Salud!
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0 #2 MILA ABU 09-09-2009 14:42
Muy joven fui mamá y muy joven fui abuela

Sentí el placer primero de una dulce, sonrosada, preciosa bebé...

De ponerla yo por primera vez en brazos de su mami cuando nació

...Y el indescriptible dolor y espanto de ponerla, también yo, por última vez en los brazos de esa mami que a su vez, partida en dos, sólo sollozaba y balbucía “mami no, por favor, no puedo, no quiero, decime que no”...

La pequeña Mavi, es ángel maravilloso que alumbró el extremo gozo y la agonía más feroz, dos sentimientos contradictorios pero que aún conviven dentro de mí

Cada día vuelven mis brazos a armar tu cuna y mi voz a entonar canciones que creía olvidadas.

No hay tiempo pasado para el amor porque el reloj se detuvo en tus ojos.

Esta noche, como siempre, vas a dormirte sobre mi pecho,

Cerraré los ojos y la muerte será mentira, vos y yo, Mavi, seguiremos por un sendero de girasoles que nos manchará la boca de color miel.

--------

Al año y medio, volví a verme, esta vez suplicando a ese Dios tan esquivo que no se llevara a esa gorrioncita caída del nido, aislada en una cuna, llena de tubos y sondas, que contemplábamos a través de un vidrio, junto a mi hija nuevamente...

Un largo calvario

Hoy mi hermosa y menuda Gaby...

Gaby y la abu Mila recorriendo las calles de Tirol, conociendo la antigua casona de mi infancia y buscando al pomberito en las mismas profundas raíces del añoso árbol de la Laguna Encantada

Gaby escuchando las aventuras de Naricita, Perucho, Rabicó, el Marqués de la Mazorca, la muñeca parlante Emilia (tan disparatada como “la abu”)

Gaby que dejaba en el jardincito a pocas cuadras de mi trabajo, cantando en el trayecto las viejas canciones de la infancia de “la abu”, que te fascinaban: “Tengo una muñeca vestida de azul/ con su camisita y su canesú / La llevé a paseo/se me resfrió/la tengo en la cama/ con mucho dolor”

Gaby hamacándose en la plaza “más alto abu, más alto”, juntando caracoles, siguiendo el interminable sendero de las hormigas

Gaby preguntona...qu e jamás renuncia a una pregunta, como “la abu” Mila

Gaby nadando, en bicicleta o en el cine con la abu; “Las crónicas de Narnia”, ¿recordás mi niña azul?

Gaby y sus dibujos más bellos que las pinturas del mejor de los artistas

Gaby dejando indelebles senderos de ternura en mí

No lo olvides nunca Gaby. Ni las aventuras que vivimos ni tus huellas en este corazón que hiciste tan grande, más grande que el infinito

No lo olvides mi preciosa....Aun que la abu ya no esté
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0 #1 Gustavo B 07-09-2009 09:56
Gracias, Admin.

Antonio es un gran cardiólogo español que me honra con su amistad. El fue el primero en describir este "síndrome" (en España) que, lamentablemente , veo a diario en mi consultorio aquí (en Chaco), especialmente por la preservación de muchas tradiciones de inmigrantes.

Hay mucho para estudiar y escribir sobre el tema, pero rescato lo imprescindible: Que se conozca. Que se sepa que existe y cuáles son sus causas y consecuencias.

Mi querido Antonio (ejerciendo en España) no ha tenido que vivir tanto como nosotros el "momento" de convocar a "toda la familia", meterla como uno pueda (generalmente amontonada) en el consultorio, y cantarle las 40 a todos juntos.

Ahí nos odian, porque quitarles la "nona baby-sitter" les implica tener que pagar una guardería o jardín, una niñera o cocinera, no poder ir a una fiesta al no tener dónde "depositar los péndex", etc.

Si el precio es que me odien por hablar de frente para proteger a una mujer indefensa (mejor dicho, que no se defiende por amor o convicción), como ser humano primero y después como médico lo pago con gusto.

Cada quien con sus deberes y sus responsabilidades.

El único "deber" de una abuela o abuelo es deleitarse con el cariño y diabluras de sus nietos. No cocinar para 10 o 15 todos los domingos y luego tener que levantar la mesa y lavar todos los platos después de que todos se "rajan". Valga esto como un mínimo ejemplo de las consultas por dolores diversos y crisis de hipertensión u otras yerbas que los cardiólogos llamamos "el Síndrome de los Lunes". Porque las pobres abuelas (y abuelos) nos llegan descompensados después del trajín de los domingos, donde hijos y nueras se "borran" y los dejan con todo el balurdo.

Y esto sólo ha sido un mínimo ejemplo o "muestra gratis".

De todos depende que no suceda. Tomemos conciencia.

Ellos ya hicieron lo suyo. Hagamos nosotros lo nuestro.

Saludos y abrazos.
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