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Periodismo político

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La reciente declaración de la señora K (su interpretación del trato periodístico a los pobres de a uno o los pobres en montón) es una más de la saga que apunta a demoler al periodismo opositor.

 

 

Una de las peores consecuencias del gobierno K es el ataque/venganza al periodismo político. Definamos, para la nota apenas, que llamamos periodismo político a la crónica, reportaje o análisis de los hechos específicamente políticos de una sociedad. La totalidad alude a los tres poderes, sus interrelaciones y los actos de sus protagonistas. Investigación y ensayo tienen, por construcción, otros tiempos. También otras reprimendas.

En la crónica la principal queja a estos, los cronistas, es el olvido o la diferente consignación. "Yo estaba y no me mencionaste. Dijiste que habló bien fulanito pero yo, menganito, hablé mas y mejor".

En el reportaje la causal más común de los enojos es la presencia u olvido de algunos temas. "Cómo me vas a preguntar sobre ese asunto. Che, te olvidaste de preguntarle sobre ese asunto".

En el análisis hay recriminaciones envidiosas. "Dijiste que Juan puede ser diputado y yo no. Aludiste a la alianza entre Perico y Andrés, pero no tenés pruebas".

Crónica (¿qué contó?) reportaje (¿qué preguntó) y análisis ( ¿qué interpretó?) son inevitablemente subjetivos. Siempre. Los escritos y sus autores deben, como los actores políticos a los que refieren, soportar la crítica y la objeción. Desde el gobierno K el asunto es directo. Nunca es igual la crítica de un ciudadano que la de un funcionario. Y la más común, que unifica las objeciones, enojos y amenazas es esta: "¿Quién te paga para que digas eso?". Junto con la pregunta, que siempre es intimidatoria, la conclusión en una frase. "Yo sé cómo arreglar esto" (hay advertencias similares, parecidas, más duras y más graves). Quien piensa así porque así actúa es un consuelo flaco. Desde la llegada de los K el asunto es plural y caliente.

En general toda crítica, toda opinión genera aceptación y rechazo. Los deportistas se enojan (dejan de dar entrevistas), los estudiantes se enojan (escrachan, toman facultades, hacen asambleas en la calle), los políticos también se enojan. La diferencia está en un solo punto: los políticos deciden la forma de gobierno, la administración de la cosa pública, los dineros y, en algunos casos, hasta las actuaciones policiales y las gabelas. En muchos casos dependen de un sueldo del pueblo y de un nombramiento sin reválida popular

La mención a Catón es de fórmula. Se sabe que en todas las sociedades el enojo acompaña a la crítica (de eso se trata) y el poder exige silencio como primera actitud para convivir con él. En Argentina, apenas establecido el reinado de los K, desde el oficialismo como de la oposición, creció la intolerancia.

Debe preocupar a la sociedad y especialmente a quienes, me cuento allí, observamos la realidad y sacamos nuestras conclusiones, el grado de intolerancia. Escribir con temor al enojo del amigo del poderoso, del conocedor de secretos incalificables o del pariente del dueño del poder no es sano, no es bueno, no es positivo.

El tema merece reflexión: hay un grado creciente de intolerancia. Tenemos, en Argentina, un importante crecimiento de la intolerancia social. Creer que el cargo otorga impunidad y cierra la crítica, sostener que hay que pedir el silencio de alguna voz por la propia conveniencia es "totalitario". Las leyes, tácitas o explícitas, dictadas por conveniencia personal, se vuelven inconvenientes mañana. Para la sociedad son, siempre, leyes malignas. Atender este asunto es prevenir la muerte de la democracia, quitarle miedos, sacarla de terapia.

La pelea del grupo K con el grupo Clarín, que no ha terminado, no dejará ganadores absolutos, es imposible. Por lo pronto tiene una colateralidad desagradable. La tarea del periodismo está siendo enjuiciada. A caballo de las declaraciones del líder del grupo K sus seguidores abrieron una compuerta de desconfianza. Según este sector del poder, transitoriamente a cargo de todo el poder, la opinión en contrario es crítica interesada. Beligerante. Enemiga. Merecedora del castigo.

Muchos opositores adhieren a este desatino. Asienten. Callan. Se regocijan. Llevado a extramuros, a los senderitos de la trocha angosta, lo que surge en cualquier población es la intolerancia, la amenaza. No es bueno resolverlo a trompadas, con quejas a "los dueños de la pelota", en tribunales, que parecen ser los métodos de muchos. Bueno sería, por el contrario, el debate alzado, la diferencia de opiniones que no humille ni denigre. El raciocinio, al cabo.

El periodismo político está siendo atacado por una enfermedad mortal para la democracia. Hoy la irracionalidad del poder y su contagio, virulento, avanza sin dejar pueblo y medio sin virus, sin fiebre. Insistamos. La crónica da cuenta de los hechos. El reportaje muestra a este, al personaje, y el análisis despliega las presunciones, certezas y conclusiones del analista, que son eso, conclusiones del analista. Está instaurado el derecho a réplica. Debería ejercerse. Animarse a ejercerlo antes que concentrarse en la amenaza privada. Eso, solo eso, es lo saludable.

Algunos creen que matar al mensajero eliminará el mensaje. Ese criterio, matar al mensajero, que se ha exacerbado desde lo más alto del poder, terminará con la democracia, que postula la crítica como esencial. A la señora K le falta, apenas, pedir que castiguen físicamente a los periodistas que opinan en contrario. Tiene adherentes su desatino. Nadie garantiza, a quienes se aprovechan del impulso maligno que brinda la paranoia oficial, que el viento de la arbitrariedad los deje en pie. La historia, la historia del periodismo político también, indica que caen con más estrépito.

 

Raúl Acosta

(Publicado en el diario La Capital, de Rosario, y enviado por el lector Jorge)

 

 

 

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Comentarios   

 
0 #14 Gustavo 24-11-2009 20:35
Cristian, nunca tuve dudas sobre el espíritu de tu comentario.
Hay que ser muy pelotudo, luego de leer tus variopintas parrafadas, como para pensar que sos
un tipo que ..está en la vereda de los Justificadores
de Carozos.

Fué, solo una forma de decir que es bastante
complicado opinar sobre el asunto.

Así como se complicarán las cosas, mañana o pasado, - vía justicia federal - para los Delincuentes ex Funcionarios ( y veintena de supermercadista s) que pasaron, intencionadamen te, a chorear por el Ministerio de Desarrollo Social.
Un abrazo.
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0 #13 cristian_ 24-11-2009 08:42
No, Alfredo, no estoy justificando a Carozo. El "gil" al que me refiero, que le dice al periodista lo que tiene que hacer, en este caso es un concejal, un subsecretario, un ministro...

A título de ejemplo:
-Ministro, ¿qué opina sobre las declaraciones de Rosita Petrovich acerca del 10% y bla bla bla?
-Nena, ¿vos sos periodista? Informate bien. Andá a tal y tal lado, a tal página, y buscá la información tal y tal.
-Pero...
-... (silencio stampa).

A eso me refiero. Lo veo todo el tiempo. A los políticos chaqueños los pone de la cabeza no ya la repregunta, sino la mera pregunta con intención. Si el periodista no actúa como cómplice-compin che, entonces se tiene que ir a estudiar.

Y después les piden que sigan siendo críticos. Hipocresía, que le dicen.

Algo más: Carozo sigue vivo, reencarnado en otros funcionarios. No seamos ingenuos.

Espero haber aclarado tu no-chicana.
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0 #12 Gustavo 23-11-2009 06:26
Estimado Brian, ante la imposibilidad de que me surja algún micronésimo pensamiento, o algo parecido,transc ribo la carta de otro infradotado y esclavo de los Golpistas,dirig ida el Gran Estadista y Democratísimo, NK.

--------------------------------------------------------------

---------Néstor Kirchner y los periodistas

El ex presidente maltrata a diario a todo un gremio, al tratar a los periodistas, sin decirlo expresamente, de vulgares ganapanes y dóciles mandaderos de las voces patronales que acatan con sumisión incondicional a cambio de un salario.

Señor Néstor Kirchner, ex presidente de la Nación y presidente del Partido Justicialista.

Me presento, me llamo Osvaldo Pepe, tengo 56 años y 37 de periodista profesional, todos en medios gráficos. Chicos y medianos, casi siempre.
Hasta que hace 15 que llegué a Clarín, después de un paréntesis de trabajo político junto a un maestro de dirigentes como Antonio Cafiero.

Toda la vida fui peronista y, pese a ser licenciado en Ciencia Política, no me dediqué nunca a esa rama del periodismo, que por cierto respeto y valoro: mis colegas especializados que lo hacen son quienes transparentan lo que los políticos callan o sugieren.

Son quienes nos informan lo que se cocina en el poder. No inventan nada.
Transmiten lo que escuchan y lo que circula por los pasillos dirigenciales.
Lo que los políticos quieren decir y no dicen.

Eso no significa que nunca haya escrito de política, ni tenido definiciones políticas en lo que escribo.
Nunca hemos hablado entre nosotros, pero en cambio lo hago y tengo buen diálogo y algunas buenas relaciones en su gobierno y entre sus ministros. Y amigos de otros tiempos.

No me considero su enemigo, pero empiezo a dudar de que usted no me incluya en un colectivo al que sí castiga y anatemiza desde sus atriles como tal, con retórica antigua que el propio Perón hoy, arriesgo, desaprobaría por extemporánea y, sobre todo, por inservible.

Basta recordar la sabia ironía del viejo General al decir aquello de "cuando tenía todos los medios a favor me derrocaron y con todos los medios en contra el pueblo me volvió a elegir".

Con su discurso de tribuna para un auditorio complaciente del Paseo La Plaza, usted ha logrado que pasen a segundo plano coincidencias con algunos rumbos de su gestión, que los tengo, y también incomodar mi sensibilidad, más o menos adaptada ya a las virulentas realidades criollas, vistas mis dos condiciones, periodista y peronista, que he procurado sobrellevar con el orgullo y la dignidad de que he sido capaz.

Mi fastidio de estas horas no es personal: usted ha maltratado y maltrata a diario a todo un gremio, al que pertenezco, al tratarnos, sin decirlo expresamente, de vulgares ganapanes y dóciles mandaderos de las voces patronales que acatamos con sumisión incondicional a cambio de cobrar un salario a fin de mes.
Por eso entiende que "debemos cuidar el trabajo".

Si quiso ser un elogio, puede ahorrárselo sin remordimientos.
No es lo que pienso de colegas de Canal 7, la televisión pública, o de los medios gráficos que lo defienden a ultranza en su pelea contra Clarín.

Creo en la honestidad de la mayoría de ellos y no pienso que ninguno de ellos imagine ni estimule la idea de "un mundo sin periodistas", pero no sé si es lo que usted piensa y propone.
Al menos no es lo que hizo en Santa Cruz, donde domesticó a los medios. Y sospecho que no es lo que quiere hacer ahora.

Acaso lo seduzca y lo tiente la idea de un "periodismo de amigos", definición contraria a la esencia de la profesión.
Es más cómoda, pero también menos plural y democrática. Usted diferencia a los periodistas de los propietarios de los medios, y está bien que lo haga. La inmensa mayoría de nosotros no somos dueños de nada, como no sea de nuestra información y de nuestro pensamiento.

Se me ocurre que lo hace porque nos confunde con esos políticos que empiezan prometiendo una cosa y después terminan haciendo otra, cuando no todo lo contrario, con tal de atornillarse al poder de manera enfermiza y con aires autoritarios en un mundo que ya no digiere intransigencias de ese estilo.

¿Qué diría usted de un periodista, o de un político, lo mismo da, que hace algunos años hablaba del peronismo con desprecio ("Es pejotismo puro"), elogiaba la transversalidad , proponía la concertación, abominaba del caudillismo de los caciques del conurbano, de las prácticas clientelísticas para contener la pobreza y la marginación y que ahora se aferra a ellas en su inentendible y arbitraria cruzada contra este diario, al parecer el mayor enemigo del Gobierno y el causante de todos sus males y errores, según se desprende de su discurso amañado y falaz?

Seguramente le diría que es un mercenario a sueldo, que sólo aspira a la mezquindad de defender su puesto en el poder o a negociar una retirada del mismo para reservarse cierto margen de decisión partidaria dentro de una estructura que antes detestaba.

Para terminar, usted estará pensando que alguien me ordenó escribir estas líneas.
Se equivoca de medio a medio.
Se las propuse yo al editor general.
Porque quiero estar en paz con mi conciencia. Porque sigo siendo un periodista que se siente peronista.
Y que no lo niega.

En Clarín escribí con admiración sobre Perón y el peronismo, me expresé en contra de los intereses del campo, critiqué alguna cobertura televisiva del grupo en medio del fragor de aquel conflicto y salí en defensa de la Presidenta cuando un extraviado colega español la humilló con alguna cuestión estética intrascendente en materia política. Eso está escrito.

Y fue publicado en estas páginas sin que se me reprochara.
Como esta nota que usted lee. Y que nadie, salvo mi conciencia y mi desencanto, me llevó a escribir.

Voté dos veces por usted y una por la Presidenta. Y después del 28 a la noche, le puedo asegurar, seguiré durmiendo tranquilo.
Espero que usted también lo haga, sabiendo que la democracia es sólo eso: una compulsa de voluntades, no un duelo a muerte con quienes piensan diferente.

Por: Osvaldo Pepe

(Días antes que el 70% del pueblo argentino RECHAZARA al -voluntariament e- plesbicitado Genio de Río Gallegos)


http://www.clarin.com/diario/2009/06/17/opinion/o-01940401.htm
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0 #11 Brian 21-11-2009 06:44
“Los usureros Kirchner”. Seguramente, el razonamiento le debe dar para un poco más que partir de una descalificación . Atrévase a pensar, amigo. ¿O coincide con Castells que “los usureros Kirchner” se tienen que ir ya? ¿Y ahí a quiénes tendríamos?: ¿Al traidorzuelo Cobos, a 007 Macri, al padrino Duhalde, al oráculo Lilita? ¿O, tal vez, a alguien tan impoluto como usted? Pensar exige ir un poco más allá de la celebración exaltada o de la diatriba furiosa. Usted es anti K y está bien que lo sea. Por eso comparte la opinión del escriba anti K. ¿El buen señor Acosta tendría la misma libertad para escribir en ese medio si elogiara al gobierno? Lo que dispara el artículo es el gran debate que abrió el kirchnerismo –y la ley de medios- sobre la posición de los periodistas, que nos interpela a los periodistas. No somos fiscales, no somos jueces, no deberíamos ser operadores. Debemos explicitar desde qué lugar sostenemos lo que sostenemos. Tal vez usted esté monotemático, pero discutir si los K son buenos o malos no tiene mucho sentido, la política no puede reducirse a una lectura moralista. Nadie es tan bueno o tan malo. Aunque, insisto, por ahí no pasa esta discusión.
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0 #10 Gustavo 20-11-2009 21:05
No tiene intención de " chicana", pero, Cristian, estás justificando a Carozo, cuando escribís esto ? :

"Volviendo al autoritarismo de los K, también encuentro raro que el autor no vea que hasta los concejales de cualquier partido y los funcionarios de tercera y cuarta línea tienen el mismo temperamento cuando están en funciones.

Que los periodistas se queden calladitos cuando un gil les dice cómo hacer su trabajo habla peor de los periodistas que del propio gil, que ya sabemos que es un gil. Y si se quedan calladitos porque saben que trabajan para una empresa, estamos en la misma.
Pero autoritarios no sólo son los K."

Menos mal, gracias por avisar !!

Flaco,estamos hablando de los Usureros Kirchner, no de otras cosas.

En general, estoy de acuerdo con lo que plantea
- según los impolutos objetores- el venal autor de la nota, que, de acuerdo a las agudísimas reflexiones comentadas, simplemente, cobra ..por otra caja.
Eso es todo ?
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0 #9 LEAN 19-11-2009 07:08
He aquí otra gran discusión que se pasa por alto en los medios y que puede llegar a explicar los puntos negativos que le dieron a Sergio Cuervo.
SC dice: "...la libertad de prensa está muy restringida y perseguida."
Me encantaría saber en qué se basa el lector para escribir semejante declaración. Incluso podría contarnos en qué casos ha visto ejemplificada la misma ya que es una grave acusación y podría servirnos para dar una mano a aquellas voces que han sido acalladas.
SC escribe: "...esta ley tiene un solo objetivo coartar la libertad de prensa, y cuando ello suceda no se podrá volver atrás en muchos años..."
Eso también lo escuché en otro lado. El lector será accionista de algún monopolio que se ve afectado por la ley o estará tan lobotomizado por la "caja boba" que sólo repite lo que escucha a través del aparato.

Me cabe una reflexión al escuchar todo esto de la gente. ¿Qué es la libertad de prensa? ¿Significa poder decir o escribir lo que a uno se le cante? ¿Hasta dónde? ¿Cuál es la responsabilidad
que le cabe a una persona que difama, miente o tergiversa los hechos de la realidad para la conveniencia de él mismo o de unos pocos? ¿Te suena Admin?
Hay cosas en las que uno puede no estar de acuerdo con alguna persona por diferencias ideológicas, pero al estar frente a una mentira, una injuria, una difamación...¿q ué se hace? ¿Forma parte eso de la libertad de prensa? ¿Miente, miente que algo quedará? ¿Es el Administrador un fanático defensor de los Kirchner y de Capitanich, homofóbico, amigo de los poderosos y autor de los asesinatos de Lincoln y JFK?

ADMINISTRADOR: De Lincoln no, pero de Manón reconozco que sí.
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0 #8 HERETIC 18-11-2009 22:16
http://www.youtube.com/watch?v=uhW-NZOvguI
Quería compartirlo. Lo que pueda decir del gobierno y de los medios subjetivos a una sola idea es muy censurable, pido disculpas. Saludos.

ADMINISTRADOR: El enlace es interesante de ver, recomendamos que lo usen.
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0 #7 Sergio Cuervo 18-11-2009 02:27
Todo fanatismo es negativo para la sociedad, de izquierda y de derecha. Nunca tuvimos buena prensa pero casi siempre algún independiente e inteligente se la rebuscaba para darse a conocer. Si nos guiamos por los amigos de la Monarquía KK, en Cuba, Venezuela, y Ecuador, la libertad de prensa está muy restringida y perseguida. En Santa Cruz también persiguen a los periodistas independientes. Si nos dejamos guiar por los antecedentes de los autores esta ley tiene un solo objetivo coartar la libertad de prensa, y cuando ello suceda no se podrá volver atrás en muchos años. El "debate" previo de la ley fue un ejemplo: debatamos (te decían) mañana en el Congreso los cogemos (pensaban) no cambiaron una coma del texto y lo aprobaron con horrores de redacción. Creo que estos debates solo avivan el caldo de la nada, cada vez que uno habla se descalifica diciendo que se es de clarín, vila, manzano o de los KK. El pueblo ? Bien gracias.
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0 #6 Brian 17-11-2009 15:03
Cómo se pone nervioso ese escriba, al que llaman "Bigote" en Rosario, y es un asalariado del grupo Vila-Manzano. Lo que el ve como negativo, a mi me parece excelente. Que cada uno escriba y opine desde el lugar que le corresponde. Que critique, que opine, pero que aclare desde qué lugar, desde qué postura ideológica y política critica o elogia a un gobierno. Me parece de lo más sano que le puede pasar al periodismo. No es para brotarse como ese amiguito que conozco bastante por provenir de la ciudad de Rosario.
El texto, si bien es flojito, es un buen disparador. Saludos, administrador.

ADMINISTRADOR: Qué bueno tener un rosarino, buena gente encima, para hablar de aquel paño. Un abrazo, Brian.
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0 #5 vidito 17-11-2009 09:37
Como leí en alguna respuesta del Administrador: “En una sociedad marcada por la corrupción, no se podía esperar una isla con la prensa adentro”. Y al igual que en la sociedad dentro de la prensa hay gente que quiere hacer las cosas bien, Conduzco un programa en una FM todos los días por la mañana y si bien no soy periodista ni es un programa de noticias el horario te lleva a comentar aunque sea los titulares de los diarios, y últimamente me pasa que ni siquiera eso quiero hacer, porque siempre creí que el desarrollo del lenguaje en el hombre estaba basado en transmitir verdades, o sea no me gusta ni me sale agarrar el micrófono para mentirle a mis amigos que son los oyentes. A partir de la famosa frase “Clarín miente” empecé sentir miedo de leer noticias falsas, no solo de Clarín sino de cualquier otro medio, porque, ¿Como comprobar desde mi lugar si lo que alguien escribe por ejemplo desde Córdoba, o Chubut o desde donde sea es verdad?, y para colmo de males, el que te dice que “Clarín miente” también te miente!!, a través del INDEC, del doble discurso, de los anuncios de obras jamás terminadas, etc.
Aun así la prensa sigue siendo mas creíble que el resto de las instituciones, si bien no tiene el poder de resolver directamente los problemas, la gente sabe que si tiene un bache o una fuga de agua en la puerta de su casa, es mejor y lo van a solucionar mas rápido si va a los medios que si hace una queja en el organismo municipal.
Un párrafo aparte para el enano fachista que todos llevamos dentro, ese que nos dice que somos inteligentes porque leemos o coincidimos con tal medio o periodista y que todos los demás son unos negros de mierda porque escuchan o leen a cual. La única forma de que se nos respete nuestra libertad es respetando la libertad de los demás, lamentablemente creo que en los últimos años nos hemos vuelto mas intolerantes y que las peleas miserablemente mediáticas entre comunicadores nos llevan a distraernos de la peor calamidad de esta sociedad que es justamente la corrupción enquistada en los organismos de poder que se derrama sobre la vida diaria de los argentinos .

ADMINISTRADOR: Muy interesante todo lo que decís, gracias.
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