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La conspiraci贸n de las mujeres hermosas

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Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, ca铆a en el mas hondo desasosiego. Esta muchacha no ser谩 para mi 鈥 pensaba mientras la ve铆a doblar para siempre la esquina.


Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretar谩 nunca. Y ya se sabe que los hombres de coraz贸n
sue帽an con vivir todas las vidas.

En ocasiones especiales, Allen usurpaba el tranco de las m谩s buenas mozas para decirles algo.
- Vea: si no me conoce, no podr谩 usted darse el lujo de olvidarme.
Pero casi siempre ocurr铆a lo mismo. Las pibas de Flores no mostraban el menor inter茅s en olvidar o recordar al poeta.

Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que Allen era un joven de grata y recia figura. Adem谩s era muy versado en amorosas
cuestiones. En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa.

Una tarde, envenenado por la fr铆a mirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiraci贸n: sospech贸 que la indiferencia de las
hembras mas notables no era casual. Adivin贸 una intenci贸n com煤n en todas ellas. Y decidi贸 que tenia que existir una conjura , una conspiraci贸n. El la llamo La Conspiraci贸n de las Mujeres Hermosas.


Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados. Pero su idea interes贸 much铆simo a las personas m谩s reflexivas del barrio de Flores. El primer
fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el cine San Mart铆n pronunciada por el pol铆grafo Manuel Mandeb.
Su titulo fue 鈥淒e las mujeres mejor no hay que hablar鈥, y vale la pena transcribir algunos p谩rrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos
asistentes.

鈥溾adie puede negar el poder diab贸lico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerza mucho m谩s irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno no tiene mas remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto. Y esta es una tr谩gica paradoja. 鈥


鈥溾as mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus armas y las utilizan con el 煤nico fin de provocar el sufrimiento de los hombres sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute. Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conducta no puede ser inconsciente. Obedece, sin duda a un plan minuciosamente pensado. 鈥

鈥溾ada vez que me acerco a una se帽orita para presentarle mi respeto. no recibo otra cosa que gestos de desagrado, gambetas ampulosas y aun amenazas de esc谩ndalo. Ya no se puede ceder el paso a una dama sin que se sospeche que est谩 por perpetrarse una violaci贸n.鈥

Desde la cuarta fila, un grupo de colegialas le retruc贸 al conferenciante, llamando su atenci贸n acerca del comportamiento de los conductores de
camionetas. Opinaban las ni帽as que estos profesionales, mas que requerirlas de amores parec铆an proponerse insultarlas.

Este que escribe opina que la objeci贸n es interesante. Con toda frecuencia se ven por las calles individuos que lejos de postularse como admiradores de las se帽oritas que se les cruzan, proceden a agraviarlas con frases puercas.

Aqu铆 surge un tema pol茅mico. 驴En qu茅 consiste el piropo? 驴Cu谩l es su objeto y esencia?

Algunos sostienen que se trata de un g茅nero art铆stico: Un hombre ve a una mujer, se inspira y suelta p谩rrafos. No existe la esperanza de una recompensa, basta con la satisfacci贸n de haber cumplido con los duendes interiores.

Si este es el criterio correcto, la actitud de los conductores de camionetas es perfectamente comprensible. Tal vez quepan reparos de 铆ndole acad茅mica. Se puede opinar que es art铆sticamente superior un madrigal que un manotazo, pero ambas expresiones se encuadran rigurosamente en la definici贸n que se ha sugerido anteriormente.

Otra corriente 鈥 menos desinteresada 鈥 piensa que todo piropo manifiesta la intenci贸n de comenzar un romance. Vale decir que se espera de la dama que lo recibe una respuesta alentadora.

Dif铆cil ser谩 鈥 por cierto 鈥 que alguien obtenga una sonrisa a cambio de una groser铆a. El asunto es apasionante y fue desarrollado por el propio Mandeb,
mucho despu茅s, en un libro que se llamo 鈥淟a objeci贸n de las colegialas鈥, titulo que despert贸 un equivocado entusiasmo entre los conductores de camionetas.

Pero volvamos a la conferencia.

Manuel Mandeb present贸 durante su exposici贸n a un italiano y a un brasile帽o, quienes 鈥 dificultosamente 鈥 expresaron que, en sus pa铆ses, los idilios se
concertaban en forma r谩pida entre personas desconocidas y que muchas veces bastaba con leves gestos para entenderse bien.

Curiosamente, el propio conferencista desautoriz贸 a sus invitados. 鈥溾sta muy bien reclamar la tolerancia de las se帽oritas. Pero todo amor铆o debe
presentar una cantidad razonable de escollos. Para serles franco, no quisiera saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como yo.鈥

La conferencia termin贸 en un tumulto. Varias conspiradoras asistentes empezaron a quejarse de recibir propuestas indecorosas de los caballeros
vecinos. Probablemente se trataba de conductores de camionetas. Los Refutadores de Leyendas hicieron o铆r su voz algunos d铆as mas tarde.

En una de sus habituales reuniones manifestaron que no cre铆an en la posibilidad de la conspiraci贸n. El argumento de los racionalistas merece consideraci贸n: seg煤n ellos las mujeres hermosas se odian entre s铆 y es inconcebible cualquier tipo de acuerdo. Declararon tambi茅n que es falso que esta estirpe no haga caso de los hombres: todos los d铆as uno ve hermosas muchachas acompa帽adas por alg煤n se帽or.

Ya en el colmo de la locura, los Hombres Sensibles contestaron que all铆 estaba el punto: el se帽or que acompa帽a a las mujeres hermosas es siempre otro y
esto provoca aun mas tristeza que cuando uno las ve solas. No ser铆a extra帽o que estas damas y sus acompa帽anates no fueran sino incubos y s煤cubos que recorren el mundo para ser dique a las almas sencillas.

Ives Castagnino, el m煤sico de Palermo, razonaba de este modo: si el prop贸sito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos
maneras de lograrlo:
1) No viviendo un romance con ellos.
2) Vivi茅ndolo.

Seg煤n parece, al m煤sico lo aterrorizaba mucho m谩s la segunda posibilidad.

Como puede suponerse, las mujeres hermosas consultadas negaron siempre la existencia de la conjura. De cualquier modo, hay que reconocer que la encuesta no fue demasiado amplia. En primer lugar, las se帽oritas entrevistadas desconfiaban de los encuestadores y pensaban 鈥 con toda raz贸n 鈥 que trataban de seducirlas. Y por otra parte resulta una verdadera ingenuidad que, quienes son capaces de una gesta tan oscura, se presten a revelar el secreto precisamente a sus v铆ctimas.

Como suele ocurrir en estos casos, el tema de discusi贸n se bifurc贸 innumerables veces y tom贸聽 el rumbo de los tomates. Hubo quienes pidieron que se aclararan los limites de la hermosura para saber cabalmente quienes eran las mujeres que alcanzaban esa categor铆a.

La cuesti贸n es ardua, como todo juicio est茅tico. Se pueden tener en cuenta - quiz谩 鈥 algunos indicios. Se dice que si una dama es muy linda, las dem谩s la
tendr谩n por tonta. Pero no puede tomarse este lugar com煤n como precepto, pues es cosa evidente que existen mujeres que, siendo tontas, son al mismo tiempo feas. Inclusive hay gente que sostiene haber conocido se帽oritas hermosas e inteligentes, lo cual para mi gusto es demasiado.

El asunto se torna todav铆a mas complejo a causa de la acci贸n de los Agrandadores de Loros, unos caballeros mas bien babosos que con halagos y
falsedades consiguen que ciertos bagayos se crean la reina del corso. As铆, los hombres de coraz贸n llegan a padecer la violencia de verse
rechazados por damas que jamas pensaron seducir. La tarea de los Agrandadores ha ido muy lejos y ha llegado incluso a las tapas de las revistas y avisos de publicidad, donde se proponen a la admiraci贸n de la gente de toda clase de pescados con disfraz de Colombina.

Pero los Hombres Sensibles siempre supieron cuando se hallaban ante lapresencia de una mujer hermosa. Sent铆an lo que Mandeb describ铆a como una
patada en el coraz贸n. Y no se equivocaban nunca.

A decir verdad, jam谩s se alcanzaron a reunir pruebas convincentes sobre la existencia de la conspiraci贸n. Pero sus efectos se siguieron padeciendo.

Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo las esquinas haciendo fuerza para creer que detr谩s de alguna puerta iba a aparecer lamujer que les salvar铆a la vida.

Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las dilas conjuradas algunas Traidoras Adorables. Naturalmente toda traici贸n tiene su precio y muchas veces la exigencia era el amor eterno. Los Hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel.

La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris. Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para comprobar que las cosas siguen como entonces.

All铆 est谩n las mujeres hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con sus miradas de hielo que no est谩n en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
All铆 esta la abominable secta de las Chicas con Novio, poni茅ndonos ante la espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.

El camino para derrotar a esta muralla es largo y penoso, pero seguirlo es deber de los criollos arremetedores.
No hay mas remedio que quererlas a pesar de todo. Y mas todav铆a, tratar de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y
puede llevar la vida entera. Consiste 鈥 por ejemplo 鈥 en ser bueno, aprender a tocar el piano, convertirse en h茅roe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse聽 una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los empleos nacionales.

Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado, pararse en la calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte:
- He sufrido mucho nada mas que para saber su nombre.
Seguramente, la tipa fingir谩 no haber o铆do, mirara al horizonte y seguir谩 su camino.
Pero ser谩 injusto.

Alejandro Dolina

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Comentarios   

 
0 #4 Mario B 08-02-2010 19:26
No se porque, pero imagino que alguna muher inspiro este debate
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0 #3 Juan Fremio 02-02-2010 13:45
Alejandro Dolina, un "capo". Hombre de letras que hace radio. Ahora los seguidores del "Negro" lo escuchamos por Radio Nacional Resistencia AM620 de 00 a 02hs. Un gustazo. Saludos. Juan Fremio

ADMINISTRADOR: Buen dato, no sab铆amos que se lo pod铆a escuchar por la Nacional de ac谩. Gracias, Juan.
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0 #2 gladys 02-02-2010 09:35
Mmmm.... Alejandro Dolina.
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0 #1 DanielZal 02-02-2010 06:48
Sabato puso al descubierto la conspiracion de los ciegos, y despues de "Sobre Heroes y tumbas" Es esta nota el mas esclarecedor documento sobre la actitud femenina en poder de la "belleza" muy bueno lo suyo distinguido redactor.

ADMINISTRADOR: S铆, aplausos para Dolina.
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