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Mafia de los medicamentos: conmueve el caso del contador al que durante 15 años le trataron la caída del cabello con supositorios

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El formidable negocio que se había montado en la Argentina con la venta de medicamentos truchos, poco a poco va desnudando sus detalles ante la opinión pública, cada vez poniendo más a prueba la capacidad de asombro de los ciudadanos. La historia del contador Timoteo Godalva no es la excepción: ahora descubrió que fue un completo fraude el tratamiento con supositorios que durante 15 años pagó para combatir la calvicie.

"Sho no puedo creer lo que hicieron conmigo, cuando lo pienso mucho me dan ganas hasta de shorar", dice el profesional al recibir en su domicilio a Angaú Noticias, tras varios intentos fallidos por convencerlo de que cuente su caso. "Al final accedí porque un poco como que por ahí mi testimonio le sirve a alguien", dice, mientras sobre una mesa ratona deposita dos tazas y una cafetera de porcelana.

 

El caso

 

Para Timoteo, todo comenzó cuando en 1994 le tocó ser compañero de asiento con Juan José Zanola en un vuelo entre Buenos Aires y Córdoba. Surgió entonces una charla de ocasión, en la que Godalva bromeó sobre sí mismo, riéndose de la intensa caída de cabellos que sufría desde un año antes y que le había dejado desierta la parte superior de la cabeza. Zanola le dio una tarjeta del Chuk Norris Hair Institute, ubicado en el barrio de Palermo. "Hacen milagros, son excelentes profesionales que trabajan con nosotros", le dijo el gremialista bancario.

Ilusionado con la idea de recuperar su cabellera adolescente, Godalva aprovechó un viaje de trabajo a la Capital Federal para dirigirse al centro de terapias capilares. "Me atendieron muy bien, pero se me fueron en dos días más de 5.000 pesos en tomografías computadas, radiografías, resonancias y hasta una ecografía tan trucha que el tipo que me la hizo me mostró un monitor sheno de manchas y me preguntó si veía que el bebé me saludaba. Hijos de puta, ¿cómo no me avivé?", recuerda Timoteo, en crítica retrospectiva.

Tras otro par de días de espera, un médico lo recibió con los resultados de todos los estudios. "Me miró muy serio, como si me estuviera por decir que me quedaban 20 minutos de vida, y al final me dijo: 'Acá nos sale que usted se está quedando pelado'. Por supuesto que sho no entendía un pomo, porque para eso bastaba con mirarme, no hacía falta shenarme de prácticas y análisis", cita Godalva.

El supuesto especialista abrió entonces un cajón de su escritorio y extrajo un blister en el que se veían 10 supositorios. "Me dijo que me tenía que poner uno por día. Yo le dije que no entendía por qué tenían que ser supositorios, y él me contestó: 'Lo que pasa es que los pelitos no se le cayeron, se metieron para adentro de la cabeza. Si con el supositorio los empujamos desde abajo, van a salir de nuevo'. Yo le pregunté si eso significaba que me tenía que hundir el supositorio lo más posible, y me dijo que sí".

Godalva recibió tres tabletas para el primer mes y pagó por ellas 8.500 pesos con la tarjeta de crédito. "El problema fue que él me dijo que tenía que meterme los cosos entre las 9 y las 11 de la mañana, y yo en ese horario laburaba en un estudio contable. Así que me tenía que ir al baño y ensartarme los pendorchos. Después ya agarré práctica, y me los colocaba mientras atendía gente", recuerda. Con un rictus de desagrado, acota: "Por supuesto que no faltaba el insolidario al que le molestaba que uno se hiciera la aplicación mientras le liquidaba el monotributo".

 

Todos los domingos son tristes

 

A seis meses de iniciado el tratamiento, ni un solo cabello brotó del cuero cabelludo blanquecino. "Para colmo, no sé con qué los hacían, pero generaban una suerte de adicción. Por ejemplo, el doctor me había dicho que los domingos no me tenía que poner nada. Y la verdad es que el sábado a la noche sho sha me empezaba a deprimir, ¡quería que fuera lunes de una vez!", admiteTimoteo.

En paralelo, su familia empezó a meterle presión. "Mi padre me cuestionó que hubiera dejado taekwondo para hacer un curso de ikebana, y mi mujer me decía que sho estaba cambiado, que casi no teníamos intimidad. Obvio, si sho estaba súper estresado por ver si podía tener pelo de nuevo y por pagar la medicación. Pensé que el problema podía ser que sho no colocaba los supositorios todo lo profundamente que debían ir, así que comencé a pedirles a algunos compañeros de trabajo que por favor los empujaran. Y bueno, sha que estábamos salíamos a tomar algo o qué se sho".

En 2001, el dueño del estudio contable, al encontrar a otros dos contadores empujando la medicación de Timoteo, despidió a los tres. "Sin trabajo fijo sha no me podía comprar más los blisters. Menos mal que mis amigos seguían empujando aunque no tuviera los 'supos', porque si no, quién sabe cuántos cabeshos más se me hubieran caído", valora Godalva.

A mediados de 2003 volvió a conseguir empleo, y retomó la adquisición de las aplicaciones  en el instituto porteño. Cuando en 2009 vio que uno de los allanamientos ordenados por el juez Oyarbide -encargado de investigar la mafia de los medicamentos- fue en el Chuk Norris Hair Institute, Godalva se sintió desvanecer.

"Estoy indignadísimo", dice ahora que ve todo a la distancia, y la tacita vibra sonoramente sobre el platillo que sostiene su mano. Vive solo, en un colorido departamento céntrico. El lugar es agradable, pero él no tiene paz: "No pueden ser tan desalmados. Obvio que caí en que me re-estafaron, y por eso lo mío está en juicio. Me es-ta-fa-ron, así, con todas las letras. No tengo ninguna duda de que los supositorios auténticos tenían que ser de un diametro y de una longitud mucho mayores. Qué hijos de puta, por Dios", dice Timoteo, y da tres sorbitos cortos, con los labios temblando de rabia.

 

 

 

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Comentarios   

 
+1 #11 El Marucho 08-09-2013 21:51
Wtf Administrador! Pensé que se pudrió todo luego de la suspensión y la prohibición de acceso a esta página...
Por suerte todo fue una espantosa pesadilla.
Un abrazo.
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+1 #10 ricardo 29-08-2013 11:52
no importa si se quedó sin pelo, lo importante es que conoció la felicidad ja ja ja
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+2 #9 nosama bin laden 19-03-2012 04:34
El tal Huber Carozo no se quejó nunca porque los supositorios que le dieron a él, eran más gruesos y largos, y sin lubricación. (y rozas o se dice rozados).
Entonces para qué quejarse no?
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+2 #8 Ramoncito 16-03-2012 16:59
Hay un tal Huber Carozo que comenzó el mismo tratamiento allá por 1976 y es otro crudo testimonio que debería ser abordado con la misma seriedad por AN para saber porqué no se queja ni protesta como el pobre Timi.

A: Sí, a veces nos conmovemos ante desgracias lejanas, ignorando que muy cerca nuestro hay otros seres que sufren.
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+1 #7 juank 16-03-2012 16:17
Iba a comentar, en principio sobre la nota. Pero me indigno ese hijo de puta que se hace llamar tono pérez. Ya hace un tiempo había visto una nota firmada por él, pero en el cuerpo del texto se le escapó algunos "Angau Noticias".
Por ahora no la estoy encontrando porque aquella vez, buscando una nota del Chuni, apareció eso.
En fin, parece ser un tipo que le encanta ser peronista y mantener su estilo.

A: También Lean, lector de Córdoba, nos contó por correo que paseando por Buenos Aires se metió en un espectáculo de stand up y el monólogo del "artista" era un afano descarado a una nota de AN.
Todo bien con que nos consideren, pero que nos choreen nos infla las bolas.
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+1 #6 Cuyanita 16-03-2012 12:09
Yo sabía que la había leído antes...Pero el Alemán no me dejaba recordar exactamente dónde...
Googleando, encontré la noticia, aunque el blog no me resultaba conocido...
En fin, a pesar de que fue pura y absoluta coincidencia, encontamos un delincuente que infringió la Ley de Propiedad Intelectual .
Ahora bien, ustedes permitieron que Clous Ioras Pepe re-editara una noticia vieja....muy mal chicos...muy mal...

A: Es que siempre lo decimos: es injusto que sólo los programas de TV puedan hacer fiaca con la excusa de mostrar "los mejores momentos de la producción de 2002".
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+1 #5 Ramoncito 16-03-2012 10:43
Y para cuándo los videos en AN ?

Va ejemplito decoroso.

http://www.youtube.com/watch?v=_jXUoazkqDc

Huy ! Qué parecidos que son a dos conocidos !

A: ¡Oh, oh!
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+1 #4 Cuyanita 16-03-2012 09:22
Esto es un Deja Vu...???. Me parece haber leido esta historia antes...

http://ubtonoperez.blogspot.com/2009/09/mafia-de-los-medicamentos-conmueve-el.html

Con fecha 17 de setiembre de 2009.

A: Efectivamente, se trata de un plagio... del pelotudo tal Tono Pérez.
La nota de hoy es el reciclaje de una nota de Angaú del 15 de septiembre de 2009, dos días antes de que el chori Pérez la publique como propia en el blog pedorro que descubrimos gracias a tu enlace.
Y vimos que en la parte del texto en que decía "al recibir en su domicilio a Angaú Noticias", el ingenioso la convirtió en "al recibir en su domicilio a Tono Pérez".
Tono, no sabemos de dónde sos, sólo vimos que en tu blog te identificás como parte de "un grupo de peronistas con ganas de ser artífices de un nuevo justicialismo".
Y así, Tono, afanando, me parece que nuevo, lo que se dice nuevo, no les va a salir.

A la nota original de Angaú la encuentran en
http://www.angaunoticias.com.ar/economia/1340-mafiamedicamentos.html
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+2 #3 Periodista trucho 16-03-2012 06:24
Este contador trabaja en el gobierno provincial parece!
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+2 #2 ADOLFO 16-03-2012 06:02
Timo, no te amargues, si bien, mal de muchos es consuelo de tontuelos, sho te digo que todos los que nos preocupamos por recuperar algo, que te digo, la pelusa aunque sea, estamos en riesgo de que algún aventurero inescrupuloso nos es-ta-fe. Así, con todas las letras.
Te cuento bicho.
Me encontraba en Brasil disfrutando de unos días de sol, cuando un señor en la playa me comentó que sabía de un tratamiento infalible, y me facilitó la dirección.
Para hacerla corta, también me hicieron análisis de todo, hasta de esputo.
¡Y dio que sí!
El asunto es que me hicieron pasar a un lugar parecido a un consultorio. Y ahí apareció el supuesto “perito capilar”.
¡Mi dios! Era un fornido morocho, alto, pelo ensortijado, ojos enrojecidos y un aliento a cocodrilo inaguantable. Imaginate, se me vino encima con claras intenciones de hacerme crecer el pelo o sacarme los ojos de las órbitas.
¡Rajé! ¡Y como!
Perdí el aliento, perdí la guita de los honorarios, perdí las esperanzas, y de pedo salvé el poto.
¿Sabés a quién estoy agradecido?
A los championes que calzaba ese día, que sino….
Te digo, mejor la peluca.
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