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La muerte que más se lamenta: la de Cascioli, el papá de la "Humor"

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Entre las muertes célebres de las últimas horas y días, la más silenciosa fue la que más nos dolió: la de Andrés Cascioli, humorista y editor que se convirtió en prócer de la cultura popular argentina por haber parido en 1978 -plena dictadura de Videla- la revista Humor, publicación que fue un fantástico aguantadero de dibujantes, historietistas, periodistas e intelectuales de un nivel superlativo. La mayoría de ellos, sin laburo hasta ahí por su categoría de pensantes en un país en el que estaba prohibido pensar.

Justo en esta semana me acordaba de la Humor, y por eso el foro sobre "Los insufribles", una columnita que la revista traía en cada edición y era plato imperdible. Pero había mucho más que eso, claro: los textos de Aquiles Fabregat; la crítica futbolera despiadada de Tomás Sanz; las historias del maestro Grondona White; los chistes de Cilencio, Tabaré, Fontanarrosa, Ceo, Meiji y otros; los textos de Dolina antes de ser libro; las notas de Enrique Vázquez, Luis Gregorich, Héctor Ruiz Núñez y Santiago Kovadloff; rodeados de personajes inolvidables como El Sátiro de los Baños, El doctor Picafeces, El Cacique Paja Brava, El Doctor Cureta o las minas impresionantes que el Señor López encontraba detrás de aquellas "puertitas".

La Humor, rápidamente, fue logrando la complicidad de miles de argentinos que vieron en ella un refugio donde se podía leer -aunque más no fuera entre líneas a veces, otras de manera muy directa- lo que realmente estaba pasando en el país, mientras los medios tradicionales hacían un simulacro de libertad de prensa callando los campos de concentración pero criticando las autopistas del intendente porteño Cacciatore.

Fácil de identificar en los quioscos gracias a las geniales caricaturas de Cascioli en tapa, la revista llegó a vender 330.000 ejemplares por edición. Tras el retorno democrático, paradójicamente, comenzó su declinación, hasta el cierre en 1997.

Los que crecimos con la dictadura, no la vamos a olvidar, y la muerte de Cascioli nos duele como la de un amigo que nunca conocimos.

Para quienes quieren saber más del tipo, reproducimos a continuación parte de la nota que Karina Micheletto le hizo para Página 12 cuando salió a la venta el libro "La revista Humor y la dictadura miilitar", de Ediciones Musimundo, que reproduce parte de aquellas ediciones épicas:

"La cuidada edición de La revista Humor y la dictadura (500 páginas en tapa dura) trae una yapa interesante: la reedición del famoso número 97, secuestrado por la dictadura en enero de 1983. “Nicolaides explicó por qué la tapa era ofensiva: él aparecía caricaturizado sobre una patineta, cayéndose con la Justicia atrás. Y en el juicio dijo que era imposible que un general de la Nación no domine una patineta”, cuenta Cascioli.

En su estudio de Retiro, el responsable de aquellas tapas, que en los ’60 hizo la colimba “de dibujante” (“tenía que dibujar gratis para los milicos. Me llevaban al departamento y me pedían el cuadro que querían. Y, claro, yo prefería hacer eso a marchar”, recuerda), aclara que fueron los dibujantes y humoristas los hacedores de Humor.

“Los primeros que pusimos la cara, que nos jugamos el cuero, fuimos los dibujantes. Fabre era el único que no era dibujante, pero estaba de nuestro lado, era guionista. Después se sumaron los periodistas”, marca. “Yo les abrí las puertas un poco a pedido de la gente, porque las cartas de lectores insistían en que les diéramos espacio a los que tenían que denunciar cosas. Primero fueron los lectores los que escribían y después los periodistas. Ese fue el orden, pese a que a algunos no les guste.”

El otro punto sobre el que Cascioli sienta postura es por qué la dictadura toleró una revista como Humor: “Ahora algunos periodistas se atreven a decir que la dictadura necesitaba una revista así. ¿Qué necesitaba? ¡La dictadura estaba loca! En una reunión en Casa Rosada, Harguindeguy tiró una Humor en la mesa y dijo: ‘Tenemos que matarlos a todos’. Ahora muchos se autojustifican porque mientras nosotros hacíamos Humor, ellos no hicieron nada. Otros hablan por ignorancia, porque eran nenes, estaban leyendo Billiken o Humi, si tenían padres más despiertos”.

–Tampoco es verdad que lo único que ocurría dentro de la cultura era Humor.
–No, claro, había muchas manifestaciones. Y donde ponían avisos y trataban de comunicarse con sus espectadores era en Humor. Alguna vez juntamos a los perseguidos por la dictadura en un recital de tres días, para molestar a Palito Ortega –un empleado de la dictadura, tenía un trabajo en Canal 13 que se lo daba Massera–, que había traído a Frank Sinatra. Frank Sinatra estuvo piola, no fue a la Casa de Gobierno: tuvieron que ir los tres dictadores a saludarlo a su camarín.

–¿En qué momento se dio cuenta de que con Humor pasaba algo importante?
–Cuando empezamos a recibir cuarenta cartas por día de todo el país. Y cuando nos dimos cuenta de que podíamos seguir avanzando, aun sabiendo cómo había reaccionado Harguindeguy. Cuando teníamos un problema volvíamos atrás y usábamos a la farándula. Después volvíamos a los militares, mezclándolo con la farándula, y así. Era pensar todo el tiempo cómo se podían decir las cosas, cómo gambetear a la censura, ése era nuestro trabajo. Y después algunos como Viuti o Fontanarrosa traían lo que les rechazaban por autocensura en Clarín, por ejemplo.

–Respecto del famoso secuestro del número 97, llama la atención que antes hubieran pasado tapas más comprometidas.
–Es que se cansaron. Entre los militares había un grupo que insistía todo el tiempo en prohibirla y otro grupo que lo paró. En octubre del ’82 intentaron cerrarla, y los que se opusieron fueron los políticos (en el libro se reproducen las cartas que algunos como Alfonsín, Luder o Cafiero mandaron al Ministerio del Interior). En el ’83 no aguantaron más y fueron a secuestrar cualquiera, la que tocó. Se logró imprimir 100 mil ejemplares, y 200 mil que iban al interior fueron parados por la policía. Después presentamos un recurso de amparo y cuando lo ganamos se los reclamamos a la policía. Los habían vendido todos.

–¿Cómo?
–En el ’95 un taxista me confesó que había sido uno de los policías que secuestró la publicación, y que fue testigo de cómo se vendía la revista, iban los mismos policías a vender. Así que le agradezco a la policía que se haya preocupado por la libertad de prensa (risas). Humor no era una revista de izquierda ni comunista. Era una revista que defendía los derechos humanos y la democracia. Nunca alabamos a Fidel ni al Che Guevara, ni nos jugamos por la izquierda internacional. Decíamos lo que pasaba.

–La tendencia en todo caso era radical.
–No, para nada. Nosotros apoyamos a Alfonsín porque los preferíamos a Luder y Lorenzo Miguel y porque considerábamos que estaba más cerca de la democracia. Pero en la revista había muchos peronistas: Mona Moncalvillo, Dolina, José Pablo Feinmann, Alvaro Abós...

–Transmitían una imagen de familia, donde nombraban hasta al cadete. ¿Era realmente así?
–Era muy divertido hasta que empezó a complicarse.

–Se refiere a la última etapa.
–Sí. Durante el menemismo tuve grandes problemas afuera y adentro. Porque el menemismo se metía en todos lados. Te multaban, te metían gente, publicaba y no te pagaba... Le gané un juicio a María Julia Alsogaray y yo pagué las costas, porque ella se declaró insolvente.

–¿Evalúa como un error haber seguido adelante en esa última etapa?
–Cometí muchos errores. Todos creían que yo estaba lleno de plata, pero todo lo que gané lo puse en revistas. Cuando vino la debacle traté de pararla, hice libros, inventé de todo. Pero no se puede luchar contra más de treinta juicios que me hizo Menem. Cuando cerró Humor, tenía un edificio que valía más de un millón de dólares, que pasó a manos del síndico que tenía que pagar. Estaba la plata para pagarles a todos. Yo terminé hipotecando mi casa. La pasé muy mal".

Amílcar, a quien agradecemos de corazón, nos mandó además un video:

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Comentarios   

 
0 #10 Silvina 29-06-2009 08:07
Se fue CASCIOLI...que mierda nos queda ahora?

Hasta a este gran emprendimiento (Humor) se lo llevó por delante la topadora liberal manejada por el turco...hijo de mil...y todos nosotros que lo vimos pasar y no dijimos nada.
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0 #9 pepe argento. 28-06-2009 13:38
Pucha, administreitor, tenía preparado un lindo discurso y me lo afanaste. Me queda sólo destacar algunasa cosas de "nuestro" discurso:


"Tengo una teoría -seguramente nada original-, que es que uno llora a sus muertos queridos llorándose un poco a uno mismo. Es verdad que no se van del todo, pero también es cierto que al irse, uno no se queda por completo. Como elementos gomosos demasiado pegados, que al ser desprendidos, arrastran pedazos uno del otro." Impecable.



"Es intransferible la experiencia de vivir una infancia o adolescencia bajo dictadura. Cascioli y su gente nos dieron la posibilidad de recordarlo con una sonrisa entre la mierda. Con cientos de sonrisas en realidad, y con carcajadas de satisfacción y rabia." Por Dios, cómo quisiera que los pibes de hoy pudieran ver esto. dicen que en el momento no se aprecia, que tiene que pasar un tiempo, etc: yo (y tal vez otros) ya lo veía en esa época de inf/adolesc, imaginate cómo lo valoro hoy.

"(...), las tapas de la Humor eran editoriales, biblias (...) avisar sobre lo que podría venir. A varias de ésas, seguro que todavía hoy seguimos sin entenderles las entrelíneas. "¿Alguien puede imaginarse hoy (¡ey, nuevas generaciones de prensa, a uds. les digo!) el valor de este hecho para una persona con un dedo y medio de frente?"

Hace poco lo vi, no sé en qué documental perdido, contando una anécdota en la que la cana les había secuestrado toda la edición completa de Humor recién salidita del horno (y en el momento de mayor venta de la revis). Mucho tiempo después de esto, subió a un taxi y el tachero era uno de los canas que en aquella oportunidad estuvo en el procedimiento. Cascioli le preguntó:
-¿Y qué hicieron con las revistas?
-¡Las vendimos a todas, maestro, nos llenamos de guita! -dijo el tachero, cagándose de la risa.

ADMINISTRADOR: Genial la anécdota, y seguro que fue así. Y ya que apareciste para despedir (saludar, en realidad) al troesma, aprovecho y te pregunto: ¿Se puede saber en qué carajo andás que hace meses que no mandás una mísera colaboración?
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0 #8 pepe argento 28-06-2009 13:35
uy, perdon, mandé fruta y no miré nada, sorry, master.
por favor, borrá todo, no pongas nada.
como verás, leo a mil por hora todo
cero tiempo, cero tiempo para todo
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0 #7 pepe argento 28-06-2009 13:31
Pucha, administreitor, tenía preparado un lindo discurso y me lo afanaste. Me queda sólo destacar algunasa cosas de "nuestro" discurso:


"Tengo una teoría -seguramente nada original-, que es que uno llora a sus muertos queridos llorándose un poco a uno mismo. Es verdad que no se van del todo, pero también es cierto que al irse, uno no se queda por completo. Como elementos gomosos demasiado pegados, que al ser desprendidos, arrastran pedazos uno del otro." Impecable.



"Es intransferible la experiencia de vivir una infancia o adolescencia bajo dictadura. Cascioli y su gente nos dieron la posibilidad de recordarlo con una sonrisa entre la mierda. Con cientos de sonrisas en realidad, y con carcajadas de satisfacción y rabia." Por Dios, cómo quisiera que los pibes de hoy pudieran ver esto. dicen que en el momento no se aprecia, que tiene que pasar un tiempo, etc: yo (y tal vez otros) ya lo veía en esa época de inf/adolesc, imaginate cómo lo valoro hoy.

"(...), las tapas de la Humor eran editoriales, biblias (...) avisar sobre lo que podría venir. A varias de ésas, seguro que todavía hoy seguimos sin entenderles las entrelíneas. "¿Alguien puede imaginarse hoy (¡ey, nuevas generaciones de prensa, a uds. les digo!) el valor de este hecho para una persona con un dedo y medio de frente?"

Hace poco lo vi, no sé en qué documental perdido, contando una anécdota en la que la cana les había secuestrado toda la edición completa de Humor recién salidita del horno (y en el momento de mayor venta de la revis). Mucho tiempo después de esto, subió a un taxi y el tachero era uno de los canas que en aquella oportunidad estuvo en el procedimiento. Cascioli le preguntó:
-¿Y qué hicieron con las revistas?
-¡Las vendimos a todas, maestro, nos llenamos de guita! -dijo el tachero, cagándose de la risa.
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0 #6 MIA MONSERRAT 27-06-2009 16:50
Gracias administrador.

Espero estar a la altura de la trayectoria de angauceros que militan en el humor espectacular y la reflexión, discusión e intercambios de este portal con reminiscencias de aquella Humor que hoy evocamos.

Vayan mis felicitaciones, especialmente al creador de Angaú y a los angauceros todos.
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0 #5 MIA MONSERRAT 27-06-2009 12:05
Habitualmente hago comentarios en diarios nacionales (La Nación, Perfil.com, Crítica Digital y otros) en notas puntuales.

Nunca intervine en un portal como este, que hace tiempo – casi desde sus comienzos- sigo día a día, y que me interesa por el estilo con el que difunden la actualidad provincial y nacional u otros temas no solo interesantes, sino flechas directas al corazón, los recuerdos, las experiencias personales y otros tantos

Elegí “mi bautismo” en “Fuera de joda” porque aún guardo no pocos números de la legendaria Humor, una de las pocas trincheras desde donde se resistió y combatió a la dictadura y a los Chicago boys de la época.

No podía dejar de devorarla cuando llegaba a mis manos. ¡Cuanta admiración sentí y siento por ese equipo de gente y sobre todo por ese Andrés Cascioli honesto y genial (¡Y apuesto!)

¿Cómo olvidar lo que reí con el cacique Paja Brava, o la imaginación que echaba a rodar cuando se abrían las enigmáticas puertitas del Señor López, o aquel chanta –tan vigente aún- del sucio Doctor Cureta...?

También fue una de las voces "discordantes" que ridiculizó a Menem, Alsogaray y María Julia, Manzano, Amira y sus valijas, Cavallo..., cuando la fiesta menemista despilfarraba al país con el aplauso complaciente de las mayorías.

Nos hizo reír... pero nos hizo pensar y mantener encendido el fuego de la rebeldía y la esperanza de –algún día – retomar la palabra y la acción.

Es difícil no caer en el lugar común y afirmar que con él muere un tramo crucial de la historia argentina y de nuestra historia personal

Tanto como decir que es triste que te hayas muerto Cascioli!
Ojalá existiese un cielo para gente como vos, Fontanarrosa, Benedetti...

Que no se muera también la ilusión de que la política puede hacer algo por la gente y la convicción de que depende también nosotros lo que hagamos con ella.

ADMINISTRADOR: Gracias por tu trayectoria angaucera, y por este comentario que compartimos. Bienvenida a los intercambios de estos foros.
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0 #4 Ele 26-06-2009 17:35
Me pasó como a Mario que buscando en la red no encontré cosas sobre Cascioli que estuvieran escritas a la altura de lo que el tipo fue y lo que hizo, salvo algo que escribio Tomas Sanz para Clarin y que no cuenta porque era amigo del Tano y parte del staff de la Humor. ¿Que pasa que los medios no le dieron a la desaparicion fisica de Cascioli el valor gigante que tiene por lo que fue en vida? Me inclino a pensar que hay mucho de culo sucio en esa circunstancia. La revista Humor fue no solamente un dedo que mostraba todo lo que la dictadura era sino tambien algo que ayudaba a notar cuan complices eran los demas medios.
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0 #3 Tapas 26-06-2009 06:21
La gente tiene la mala costumbre de morirse. Casi siempre antes de tiempo, casi siempre violentándonos, como cuando mi abuelo me tiró un vaso de cerveza helada en la jeta por faltarle el respeto y después mi viejo me dio la noticia helada de su muerte. Para más dolerme, la muerte de Cascioli también me desconcierta. Debe ser lo que nos pasa a todos los hijos de sus dibujos, a los que atamos los piolines de una historia de la que nadie hablaba, a fuerza de escrutar sus Tapas, de buscar la pincelada secreta.

Cascioli era una presencia más antigua que la Cordillera y su existencia debía medirse en eras geológicas, así lo sentí siempre y por eso jamás me ocupé de saber si había una persona detrás de tanta revelación. Ahora resulta que tenía 73 pirulos y un cáncer que pudo haber sido cualquier otra cosa. Parece que también las montañas sucumben.

Para mí, que nací en el ’70, el tano fue la puerta de entrada a un laberinto de humoradas que escondían otra cosa, algo que los adultos soslayaban pero que les llenaba el rostro de luz. Lo voy a poner de esta forma: el recuerdo más lejano que tengo de un pensamiento político es del principio de la Dictadura: estaba sentado frente al televisor con mi viejo y en Cadena Nacional pasaban un comunicado de Videla. “¿Este presidente es bueno?”, le pregunté. Para todo lo demás mi viejo siempre tenía una respuesta, pero ese día se quedó en silencio. Recién ahí empecé a sentir más que entender que la verdadera epidemia de esos años era el silencio, y que el batifondo de tiros que sonaba en el barrio era la música incidental de un genocidio.

Mi segundo recuerdo de un pensamiento político vino de la mano de la primera Tapa que vi de la revista Humor®, con un dibujo extraordinario de Cascioli. No me acuerdo cuál era pero satirizaba a los milicos y, sin embargo, no desleía su brutalidad, la profunda obscenidad de sus propósitos sintetizados en una escena tan colorida como grotesca.

Después de eso y a pesar de que me volvía loco con las tiras de adentro y con los artículos más cortitos, para mí Humor® siempre fueron sus Tapas: la radiografía periódica de un apocalipsis, el minucioso y persistente relato de una caída interminable que arrastraba consigo a la generación de mi viejo. Cómo el arte del dibujo podía hacer tales cosas es algo que me sigo preguntando.

Hoy me puse a ver Tapas viejas en Internet: la de Menotti con las orejas de Martínez de Hoz, la del ministro Webe, la de “Prohibido mirar, hablar, escuchar” con los tres milicos subidos a la rama de un árbol, como si fueran monos, cubriéndose ojos, oídos y boca; también la de Luder y Alfonsín en la carrera de embolsados mientras en segundo plano los milicos juntaban sus cabezas para resolverlo todo pegándose un solo tiro. Es increíble que hasta los doce o trece años haya construido mi subjetividad en base a las imágenes de una revista y a dos o tres discos que había en casa.

No voy a hablar de la vuelta de Satiricón de su exilio frozoso, de Humi, Fierro (bajo la atenta mirada de Cascioli) y Super Humor, ni de la Sex Humor que a veces, clandestinament e, llegaba a mis manos. Sigo teniendo esa sensación extraña, esa sospecha de que en cualquier momento voy a volver a entender la realidad con el simple artificio de un dibujo hecho sin Photoshop.

Gracias, Sergio, por acordarte.

ADMINISTRADOR: Gracias a vos, por sumar este homenaje tan puro, tan intenso, a un tipo que se lo merece.
Tengo una teoría -seguramente nada original-, que es que uno llora a sus muertos queridos llorándose un poco a uno mismo. Es verdad que no se van del todo, pero también es cierto que al irse, uno no se queda por completo. Como elementos gomosos demasiado pegados, que al ser desprendidos, arrastran pedazos uno del otro.
Es intransferible la experiencia de vivir una infancia o adolescencia bajo dictadura. Cascioli y su gente nos dieron la posibilidad de recordarlo con una sonrisa entre la mierda. Con cientos de sonrisas en realidad, y con carcajadas de satisfacción y rabia.
Como vos decís, las tapas de la Humor eran editoriales, biblias, relatos enciclopédicos sobre el presente en el que hacían cuña. Tenían el don de contar lo que pasaba, hablarnos de lo que había ocurrido antes y, de yapa, avisar sobre lo que podría venir. A varias de ésas, seguro que todavía hoy seguimos sin entenderles las entrelíneas.
Y bueno, acá estamos, hay que seguir, los huérfanos de Cascioli.
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0 #2 Mario 46 26-06-2009 04:23
Me animo por primera vez a comentar porque como dicen ustedes a mi tambien me dolio mucho enterarme de la muerte de Cascioli. En casa leer la humor cuando estaban los milicos era un ritual orgasmico, y la ridiculizacion de los dictadores era una revancha a lo mejor pequeña, a lo mejor grande, que disfrutabamos y agradeciamos a Cascioli y los suyos.
En el reportaje de Pagina12 él dice algo que tambien me hizo pensar en el Chaco, cuando habla de que ahora todos son criticos de la dictadura y hasta mas deuno se dio el lujo de decir que lo de Humor no habia sido para tanto, pero que son los que se callaron en aquel tiempo o lo conocieron por figuritas nada mas.
Ahora uno tambien ve que a la banda de Rozas la critica cualquiera y todos son guapitos mientras son bastante mariquitas con el gobierno de Capitanich, pero antes eran prostitutas del grandote y a Coqui lo mataban porque era la orden a cumplir.
Asi que yo brindo por Cascioli y los que se jugaron de verdad en los años duros y brindo tambien por los pocos que en el Chaco pasaron muchas cosas feas por criticar a los gobernantes inutiles y/o corruptos del pasado y se jugaron a mantener una linea de conducta.
Saludos y felicitaciones porque buscando por la web no encontre recordaciones tan sentidas del Tano y de Humor como la que uds ofrecieron aca.
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0 #1 Ahh...mílcar 26-06-2009 03:43
"Como en la vida, todo lo que tiene un principio...tie ne un final.

Pusimos toda la carne en la parrilla, con amor, entusiasmo y mucho trabajo. Deseamos que lo hayan disfrutado tanto como nosotros al hacerlo.Nuestro objetivo se cumplió si al menos lo hicimos sonreir y olvidar por un ratito el hecho de haber reencarnado en la Argentina y estar pagando muy caro su "karma". "

Así empezaba a despedirse aquel obsequio que fue el Satiricón de Oro en su anuario 2005, donde el Puntero de Dibujantes Desocupados no era otro que el de la mágica sonrisa, Andrés Cascioli. Como mencionaban ahí mismo en referencia a tantos iluminados, el Tano Cascioli fue un patriota del periodismo independiente argentino y lápiz en mano hizo también suyo aquel compromiso asumido por R. Walsh, de dar testimonio en momentos difíciles.

Tal y como lo dijese Boogie cuando partió el Negro Fontanarrosa - SHIT!
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