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Angaú Fuera de Joda: El buen camino

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El kirchnerismo no es muy diferente del menemismo y de cada una de las reformulaciones que propuso El Modelo en los últimos 26 años. No hay que enojarse, pero una cosa son los proyectos y otra lo que se vende para la gilada. Así lo entendió Menem en su momento.

 
Postales. Cierre de la campaña Menem-Duhalde en Mar del Plata, fines de los ochenta. Revolución Productiva, Salariazo y cantos de sirena. Me quedo con dos imágenes: una, la de unos viejos carcamanes que salían del Hotel Hermitage y cuando vieron que por la costanera avanzaba una columna de negros que iba al acto, mascullaron: “Ahí viene el aluvión zoológico”/ frase emblemática, expresión cabal del gorilismo que condensaba una cremosidad parecida al relleno de los alfajores Havanna.

La otra imagen es la de un bondi “oficialista”, uno de esos colectivos viejos, redondeados y con las ventanitas como paralelogramos, que había sido íntegramente pintado sobre la base de la visión brecciana de la mitología “Nac-Pop”, inmortalizada en “El Sueñero” y después rescatada con inusitada sensibilidad por Solanas en una de sus películas de culto; claro que dicho así suena feo; nada que ver: realmente había mucha religiosidad en esa estampa, mucho amor y nostalgia militante.

Ni los viejos carcamanes ni la leyenda sobre ruedas mentaban programas económicos, más bien sublimaban el Mito de Origen de un Pueblo. Unos lo hacían con repulsa, desde esa agilidad mental a veces caracterizada como “porteña”, que no tiene otro objetivo que la síntesis de una visión compleja en una frase fatal; los otros con adoración a partir de una estética romántica y clasista. Lo que se movilizaba era un sentimiento arcaico, la fruición hacia o el aborrecimiento de una Ontología.

Aclaro esto porque cuando años después algún pensador me reprochó haber suscrito al menemismo, me costó decirle que no, que el menemismo había suscrito (y falseado y traicionado) a un sentimiento popular del que me sentía parte. Incluso me defendí: “Lo voté una sola vez”.

El pensador opinaba otra cosa: todos, millones, habíamos sido unos pelotudos importantes  en esa jornada histórica. Porque si hasta Álvaro Abós, con lo que implica para un peronista decir algo así, advirtió que “el Pueblo también se equivoca” después del triunfo del turco sobre Cafiero, entonces algunos millones éramos, indudablemente, unos pelotudos.

Cuando pienso en esas cosas me digo que en parte el colectivito pintado que vi en La Feliz explica lo que hice, así como la frase de los viejos gorilas, porque el substrato de ese yerro (mi voto adolescente) era la simple y llana Mística. Pero después recapacito: “Claro, las imágenes de los viejos y del colectivo explican el yerro, pero no lo justifican”.

 
Palabras I. Recién en la Facultad me permití las abstracciones, el atisbo estructuralista, la concepción de “dimensiones” que atravesaban la realidad, porque hasta entonces, como si yo mismo hubiese estado replicando la Historia de Occidente en mi cuerpo, había sido gnoseológicamente un “realista”.

En las aulas me dejé seducir por la idea de que el Poder era una “fuerza transformadora” y hasta entendí el problema teológico de la Santísima Trinidad. Así, de la noche a la mañana, la Épica de los avatares de un Pueblo se convirtió en la eficacia de una práctica. El Discurso era todo: ingeniería al servicio del obrar ajeno, praxis funcional. El Discurso era el Chasquido del Látigo, como dice un amigo.

Cuando una señora que había sido secuestrada y torturada durante la última dictadura dijo que los 30 mil desaparecidos no habían sido aniquilados “por pensar diferente”, sino porque tenían un Proyecto; es decir, por “actuar diferente”, supe que hablaba del “pensar” como “lo discursivo”, que se oponía al “actuar” como lo que no es pura palabrería. “No subestimemos la lucha de nuestros compañeros, las razones por las que vivieron y murieron”, sentenció para que se entendiera que no es con elegías ni canciones de protesta que un Pueblo se gana el derecho de ser asesinado por los milicos. Pero yo ya estaba pensando que el Discurso, cuando viene de arriba, es mucho más que palabras.

 
Palabras II. Del estudio de unas cuantas variables, del profundo conocimiento de la idiosincrasia de al menos los sectores medios de la mayor parte del país (a los que, de hecho, moldearon durante décadas y de los que también durante décadas se nutrieron para reflejar su filosofía), surgieron para Clarín las conjeturas que después terminaron por definir qué había que decir, cómo y cuándo, en un escenario político graciosamente “tinellizado”.

Por otro lado De Narváez, como si se dirigiera a los trogloditas del cuento de Borges –esos que están echados como despojos junto a un río de aguas turbias porque son inmortales y ya no les importa nada– invita a “hacer una campaña con propuestas, sin descalificaciones ni agravios”. Carente de la malicia elegante de “Ahí viene el aluvión zoológico”, a Francisco le alcanza con anunciar que hay que tener propuestas; no hace falta que se le caiga una sola idea. Total, de qué sirve que un tipo nos diga lo que va a hacer si al final hace lo contrario.

Mi “teoría del Discurso” se iba al traste porque en definitiva las prácticas habían sido prosaicas, abrumadoramente simples.

Para pegarle en la línea de flotación a un enemigo tan visible como el mismísimo gobierno nacional no hacen falta sutilezas: (Clarín, 31 de Mayo, Panorama Político). Eduardo van der Kooy –cabildero retribuido con el Konex y otras distinciones–, titula: “Los Kirchner sólo suman problemas”, y lanza esta bajada: “Las candidaturas testimoniales siguen causando trastornos al oficialismo. Las explicaciones de Scioli y Massa fueron débiles. El gobernador intenta preservar su imagen, pero aparece entre los fuegos de la oposición y los conflictos del Gobierno. Chávez se metió en la campaña”.  El “para qué” destituyente cae de maduro. Al parecer no hubo mucha ciencia en el asunto.


Providencia. Cualquier asador “sabe” que el asado no tiene secretos, que todo se reduce a ponerle sal a la carne, echarla sobre la parrilla y esperar. Cuanto menos se toque, mejor. Lo cierto es que el tipo miente: no está seguro y, obsesionado con su obra, permanecerá pendiente del menor chisporroteo durante toda la cocción.

Esa misma es la trampa de la ingeniería social de pacotilla que celebran los gurúes que por ahora no quieren hablar de Economía: una mentira autocomplaciente y, en mayor escala, una fábula convenida. Mienten sobre las corrientes oceánicas que impulsan a la sociedad a “estar harta” de los Kirchner, e igual que el asador, a cada rato hacen una nueva encuesta para ver si todo va como es debido. Vale decir: juran que el asado no tiene secretos pero no le sacan los ojos de encima.

Pero enrevesadas como están las cosas, “los políticos” no se sustraen del abuso de las mismas herramientas y metodologías que emplean los mercenarios de la Oligarquía. También ellos pispean el asado.

Por ejemplo, ahora que pasaron las elecciones y todos estamos preocupados por la Gripe A, en vez de abordar con políticas sanitarias serias el problema, corren atrás de los cables de noticias y están más preparados para contrarrestar las acusaciones por la falta de seriedad para encarar la pandemia que por la prevención, sobre todo, de la psicosis colectiva.

Cuando los medios cuyos anunciantes son, entre otros, los grandes laboratorios, dicen: “Y Moisés extendió sus manos al firmamento, y se abrieron los Cielos y de ellos bajó una cajita de Tamiflú”, los ministros epidemiólogos se hacen eco: “Hemos adquirido 400 millones de cajitas de Tamiflú para repartir gratuitamente entre la población”. Amén.

 
Los indios estaban cabreros. Hay un proverbio que dice: “El sabio habla de ideas, el inteligente de hechos, el vulgar de lo que come”. Todos somos un poco las tres cosas pero vamos de menor a mayor en nuestros intereses, porque incluso en el sabio las ideas están precedidas por la irrefutable certeza de que el estómago está lleno. Y si no, aparece ese otro inquietante convencimiento, el que da título a la obra de Cuzzani, y ahí sí que se pudre el rancho: “Los indios –habrá pensado algún dirigente– estaban cabreros”.

Esto pasó, y no tanto a expensas del Grupo Clarín (tengo que decirlo: ya no creo que al Discurso se le apliquen los principios de la física mecánica), cuanto a expensas de nuestro desánimo, del darnos la cabeza contra la pared una y otra vez como si fuese nuestro Destino Manifiesto, que para eso sí sirve el Discurso, más que nada por su efecto residual.

Sepámoslo: no somos ni seremos nunca La Gilada aunque nos volvamos locos con demasiada facilidad. Cuando acompañamos a Kirchner votando masivamente a Cristina vimos unos cuantos indicios de que las cosas podían ser distintas. Eso fue bueno y sabio de nuestra parte. Ahora que Kirchner “volvió a su centro”, se arrodilló ante el PJ heredero de todo menos de la lucha de los trabajadores y de los sueños de los pobres, dijimos “No, flaco; así no”. Eso quizás también haya sido sabio.
Y si mañana a Cristina se le ocurriera de verdad redistribuir un poquito, si Capitanich entendiera que la Educación, la Salud, la Vivienda y el Trabajo tienen que estar por encima de la entelequia de La Gestión, entonces seguramente meditaríamos un rato y diríamos, haciendo borrón y cuenta nueva: “Sí, Cristina; sí Coqui: van por buen camino”.
Remiul Ristanic (desde Macedonia)
 

Comentarios   

 
0 #7 juancito 27-07-2009 04:54
Bueno el analisis...
Mi vision .. es esta: la clase media de argentina, con el bombardeo de la prensa del establishment , se asusta y vota a la derecha, aunque eso despues la haga llorar... es asi ... fue asi...
y va a ser siempre asi , hasta que el poyecto político pueda mostrarse , entenderse y transmitirse ...
Aun así ... hay una gran base nacional y popular en la argentina,
creo que el flaco se equivocó en su estrategia de un enemigo amorfo y no definirlo...
sigan así.......
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0 #6 Brian 26-07-2009 08:34
Remiul:

Y por qué esperar a qué lo digan Cristina y Coqui? No sería mejor que de una buena vez por todas nos organicemos nosotros y se lo exijamos?? Comparto en general tu opinión. Pero me parece que somos Gilada desde el punto de vista que reclamamos por el mal servicio como huéspedes de un hotel, sin comprometernos a exigir y a ponerle el cuerpo a la cosa.
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0 #5 Gustavo 23-07-2009 13:10
Remiul,pensé que habías leído mi comentario de
hace.. cinco días en tu anterior nota FDJ.
Pero, bué.

Puse esto:

"Gibu, coincido en mucho de lo que decís.
Lo que no entiendo, es que hayas creído que ..hubo
gente ( puaj !!) que pensaba que Capitanich iba a ganar por paliza.
Hace bastante tiempo que la Enorme Oleada Harta
de los Kirchner, afectó a la gran mayoría de los electorados del país.
Lo sabía El País ! "

www.angaunoticias.com.ar/locales/1153-afjchacoalreves.html
-------------------------------------------------------

Vos,ahora, escribiste lo que sigue :

"Esa misma es la trampa de la ingeniería social de pacotilla que celebran los gurúes que por ahora no quieren hablar de Economía: una mentira autocomplacient e y, en mayor escala, una fábula convenida. Mienten sobre las corrientes oceánicas que impulsan a la sociedad a “estar harta” de los Kirchner..."

Ergo, también miento..yo, sin creerme nada.
Es decir, si alguien miente algo, no importa si es impulsada por "Fulano" o Menganito. Lo que importa es la "mentira",según vos y ahí -creo- coincidimos.

Entonces, digo; me importan un carajo los "gurúes" (?) a los que aludís,sin especificar a ninguno en particular, en el punto que llamaste "Providencia".

En mi caso, vengo escribiendo / sugiriendo,desd e hace mucho tiempo, y en exclusiva para AN, sobre lo que iba a pasar (y pasó) con los Kirchner y el inapelable voto popular.
Y no creo que haya sido ninguna genialidad, ni nada
parecido.
Por algunas cosas que prefiero no comentar, te cuento que muchas experiencias personales, en distintos puntos del país me convencieron -desde
el 25 de mayo de 2003 - que el gobierno K iba a terminar..como está terminando.
Mal.
Ojalá que nos sea leve, pero no creo.
Hablando de eso, y ya que hablás de Discurso, no te parece que a los Pingüinos ya casi nadie les cree aquel improvisado, contradictorio y retorcido
" Relato",según su propia & pasteurizada semántica ?
En fin, un abrazo.
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0 #4 Remiul 23-07-2009 03:10
Alfredo, ¿te diste por aludido ahí donde hablo de “ingeniería social de pacotilla”? Nada que ver. Aparte no sé dónde hiciste una afirmación sobre el hartazgo con los K, pero si es en el sentido de la nota que transcribiste en el comentario no veo por qué tendría que estar en desacuerdo. O sea, ni te trato de mentiroso ni te aludí en el texto.

Y te cuento, de paso, cómo fue el proceso de elaboración del post en función de mis impresiones: las imágenes que menciono arriba (la de los viejos gorilas y el colectivo pintado con un motivo de Breccia) son reales. Las vi en Mar del Plata cuando fui al acto de cierre de Menem-Duhalde, y vienen a cuento porque así como fueron el punto de partida del artículo, también fueron el punto de partida de mi identidad política más conciente, que no transcurrió en el Chaco sino en Buenos Aires.

Después hablo de cómo, una década más tarde, incorporé algunos conceptos para analizar la realidad (como los agenciamientos del poder) y entonces creí ver el uso del discurso ora por políticos gatopardistas, ora por técnicos, ora por los medios de comunicación, para influir en el electorado. Vale decir que cuando entendí que el “Discurso” podía “modelar” a la opinión pública creí haber superado la mística inicial desde la que valoraba al peronismo y despreciaba al gorilaje, que era de puros símbolos religiosos, y me sentí más… armado.

No obstante (y es lo que busco graficar cuando cito la frase de De Narváez y la nota de Clarín), tanta vuelta sobre los retruécanos del discurso como sistema de control social fue exagerada: al cabo, cuando quisieron pegarle al oficialismo, lo hicieron de forma burda, sin sustento, aferrados a esloganes pero, insisto, sin que se les cayera una sola idea, porque hasta cuando intuían una verdad no se tomaban el laburo de analizarla. Ni les importaba.

Por eso hablo de los gurúes de la “ingeniería social de pacotilla” que “mienten sobre las corrientes oceánicas que impulsan a la sociedad a ‘estar harta’ de los Kirchner”. Para mí vos no sos un gurú, sin ofender; para mí un gurú es, por ejemplo, Joaquín Morales Solá; otro podría ser Carlos Melkonian (esta vez no se lo vio) o, más luego, todos los que insisten en devolverles las retenciones a los sojeros o los que quieren volver al FMI. A esos gurúes me refiero.

En el artículo hablé más del camino desde la mística hasta el desencanto que del “hartazgo” de la sociedad.

Por supuesto tengo una opinión sobre las “razones” por las que una parte de los sectores medios, medios-bajos y bajos no acompañaron a los K, y tengo una opinión sobre el acompañamiento de peronistas y aliados a la propuesta de Capitanich, pero ese no era el objetivo de la nota.

Espero haber sido claro. Un abrazo.
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0 #3 Gustavo 22-07-2009 15:35
Remiul, como aludiste - me tratás de mentiroso- a mi afirmación sobre el Hartazgo con los K, te paso éste texto completo, más algún agregado mío - lo que está entre paréntesis -.

-------------Una victoria “paradójica”

Kirchner, la clase media y el peronismo.

Por Alejandro Bonvecchi y Marcos Novaro,
Página 12 - 5 de noviembre de 2007 -


La coalición electoral implícita ( Duhalde + Alfonsín + Carrió +Macri + L.Murphy +Izquierda Siempre desunida), que llevó al kirchnerismo al poder en 2003 y que, durante cuatro años, él buscó por distintos medios hacer efectiva, no fué la que acaba de darle la victoria a Cristina Fernández de Kirchner.
Esa coalición deseada suponía la convergencia del núcleo duro del voto peronista -asalariados y no asalariados de los menores niveles de ingreso- y una porción sustancial -la progresista- de las clases medias urbanas: una nueva variante del camino que en su momento transitaran, con éxito cambiante, tanto Alfonsín como Menem, e incluso la Alianza.
El conteo electoral que acaba de concluir revela que, con la parcial excepción de la ciudad de Mendoza,
( + la compra / alquiler de 5 gobernadores Radicales) CFK cosechó el voto más uniforme y masivamente pobre de todos los presidentes electos desde 1983, poniendo en aprietos a la transversalidad centroizquierdi sta.

El propio resultado local en Mendoza aporta en este sentido, al haber enajenado a la concertación plural lo que podía quedarle de sustento territorial y partidario.
De esta paradójica victoria pueden darse tanto razones positivas como negativas.
Entre las primeras, que el crecimiento económico y la disminución de la pobreza y el desempleo -al beneficiar proporcionalmen te más a los sectores bajos- hayan bastado para formar una cuasi mayoría presidencial y una amplia mayoría parlamentaria.

Entre las segundas, los traspiés electorales y políticos en que el Gobierno incurrió desde 2005 y que lo fueron Distanciando de los Sectores Medios.

Con una lectura antojadiza del resultado de aquellas elecciones legislativas -donde obtuvo el 38 por ciento de los votos- y perdió algunos diputados, y quizás un más realista temor ante la persistente fortaleza de los barones peronistas del conurbano y el interior, Kirchner se lanzó entonces a consolidar su dominio sobre el sistema político a través de la reforma de la Magistratura, los poderes presupuestarios especiales, los decretos de necesidad y urgencia con sanción tácita, el despido de Lavagna y la concentración en Sus Manos del manejo de la economía.

Pero el rechazo público y el reagrupamiento opositor generado por aquellas reformas institucionales , el rebrote inflacionario y la solución hallada en la intervención del Indec, la crisis energética y, como punto culminante, la serie de traspiés en distritos todavía competitivos, fueron mostrando el abismo que cada paso orientado a dominar al peronismo y fortalecer su poder institucional abría en la relación con los sectores progresistas e independientes de clase media que inicialmente lo habían acompañado.
Ante esta evidencia, el Presidente debió recostarse más y más en los jefes peronistas a quienes en principio había despreciado ( también insultado, y no solo a los “Jefes”).
Pero lo hizo sin abandonar el sueño de la coalición transversal.
De modo que consumió dos largos años estimulando y subsidiando el consumo de clase media, ignorando que ésta sacaría oportuno provecho de ello y luego votaría pensando en el trato a la prensa, la inseguridad, la manipulación de los índices y otros asuntos espirituales, no materiales.
(Por ejemplo; la infinita corrupción, el Parlamento como escribanía del Ejecutivo, el Capitalismo de Amigos, el Patoterismo Institucional, etc, etc.)

No por ser “gorilas”, acusación que resulta no sólo inoportuna, al estar motivada en el despecho por el esfuerzo de seducción desatendido, sino Técnicamente Desacertada: no es que, como en los años ’50, estos sectores se sientan amenazados por el peronismo, al contrario, saben muy bien que él los salvó, sólo que creen que lo hizo porque se lo merecían, y que se merecen mucho más.
En todo caso, lo que exige explicación no es tanto esa actitud, racionalmente maximizadora, como la insistencia kirchnerista. Una de las claves al respecto tal vez resida precisamente en el trauma generado en la tradición peronista por la crisis de confianza desatada en los sectores medios hacia Perón entre su primero y segundo gobierno: en su afán
( impostado) revisionista, pareciera que los Kirchner creyeron poder evitar se repitiera la deriva que siguió a la renuncia por parte del fundador del movimiento a su promesa nacional y popular y a compatibilizar ad eternum crecimiento y distribución, pero no advirtieron lo mucho que se acercaron a repetir la historia, en la ilusión, muy propia del general, de que la realidad es infinitamente maleable.
Como sea, una vez que la coalición electoral efectiva ha revelado ser tan fiel a la tradición, cabe preguntarse qué impacto tendrá en el curso de la gestión que se inicia, en su relación con el partido.

¿Cesarán los subsidios pro clase media a los servicios públicos domiciliarios y se aplicarán aumentos selectivos a hogares de mayores ingresos con tarifa social para los más pobres? ¿Se procurará, pacto social con empresarios y sindicatos mediante, retrasar el salario real para contener la inflación y bajar costos?
Si la coalición con las clases medias urbanas probó ser inviable, o al menos electoralmente poco rentable, afectarlas podría considerarse aceptable.
Pero en tal caso, el valor de la cooperación de las organizaciones sindicales y de los jefes territoriales peronistas crecería y, con ello, el costo que el Gobierno debería pagar por ella.

Así regresa un dilema trágicamente familiar de la Argentina inflacionaria: la política necesaria para beneficiar a la propia coalición en el largo plazo -disminuir el salario real hoy para hacer sostenible un nivel más elevado en el futuro- es inconsistente con sus intereses de corto plazo -maximizar el salario nominal en el presente-.
El riesgo inherente a la coalición electoral peronista de 2007 es que, como otras veces en que la inflación disimuló los costos de las decisiones, opte por cobrarle hoy mismo al Gobierno en lugar de aceptarle un pagaré.
En tal caso, el kirchnerismo tendrá oportunidad de probarle a la sociedad, y a sí mismo, si con la fuerza de su paradójica victoria puede no sólo romper los huevos, sino también hacer la tortilla.


* Politólogo (UTDT) y sociólogo (UBA-Conicet), respectivamente

http://revista-zoom.com.ar/articulo1913.html

P / D: Luego, vino el delirio sojerizado de 2008, mientras Tinelli Patinaba por los Sueños, el - reitero- Hartazgo Popular del 2009 y el Final de los Kirchner, quienes todavía pueden recurrir a algunos estrechos atajos, antes que el país "explote" como lo anticipó el Heredero de Nerón.

El camino de Capitanich es otra cosa, aunque los votos de Coqui 2009, fueron, en su gran mayoría, peronistas. ¿Los aliados ?…bien, gracias.
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0 #2 MIA MONSERRAT 21-07-2009 19:41
El pueblo no se equivoca, pero quizás se ha dormido.

Y no se ha dormido solo. Han contribuido a dormirlo, como decís, los sectores medios a los que, de hecho, moldearon durante décadas y de los que también durante décadas se nutrieron los medios para “definir qué había que decir, cómo y cuándo, en un escenario político graciosamente “tinellizado”.


Es en el menemismo cuando comienza el periodismo tilingo a eclosionar de una manera brutal.


Muy sutilmente se nos fue invitando a esa trivialización de la política y la participación popular que se ha dado en todos los órdenes y en todos los medios, y que ha contribuido a la desmovilización social y logró “fabricar” una sociedad acomodada a sus privilegios


¿El pueblo argentino está condenado al éxito o a la perpetua legitimación de su propio exterminio?


Por este rumbo pareciera que eso es lo que conseguiremos.. . nuestra propia aniquilación


¿Alguien piensa, cree, que los Micheti, Macri, De Narváez, Cobos y otros prototipos de esta clase sacaran el país adelante?



Para nada: esta gente es figureti, sólo eso... Basta mirar en internet lo que hicieron cada uno y se van a agarrar la cabeza quienes lo votaron; ¿pero admitirán en voz alta “¡cómo se me ocurrió votar a estos parásitos!?”


Hablás del patilludo vendepatria. Preguntale a la gente que lo votó y no vas a encontrar ni uno (salvo vos)


Tiempo al tiempo.....


“Sepámoslo: no somos ni seremos nunca La Gilada aunque nos volvamos locos con demasiada facilidad”


Pero para eso tenemos que cambiar.


Y cambiar significa comprometerse en el trabajo contra estructuras arraigadas, ¿cuánto tiempo ya?

Y significa lograr cambios en la conciencia propia y de los otros, abandonar nuestra existencia tan falsa como abúlica.

Pero los cambios son graduales, lentos, con adelantos y retrocesos, aunque a uno a veces parezca que sólo tiene repliegues.

Es el único camino, y no sólo si a Cristina y a Coqui se les ocurriera...

Estas ideas debieran estallar por todas partes y reverberar inquietantement e en la cabeza de los dirigentes, de los líderes, de todos nosostros: el pueblo.

Por el contraro, se paralizan , se silencian , o se reducen a las ambivalencia.Y encierran bajo candados a la dignidad.

Es necesaro sumar voces para que se escuche el bramido del pueblo y se remueva la memoria, se depierten las conciencias

Viene bien recordar la frase de Voltaire: ¡Es peligroso tener razón cuando el gobierno se equivoca!
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0 #1 Rubén001 21-07-2009 08:31
Si lo analizamos con la lógica peronista, cuando lo dijo Abós capaz que era muy temprano: recién iban 4 elecciones de este nuevo periodo. Ahora, con unas 45 elecciones por el lomo, tenemos que entrar a sospechar seriamente que sí, que "el Pueblo también se equivoca”. Ahora, si lo vemos como una cuestión un poco más compleja, digamos "no se acierta sólo cuando gana el que me gusta a mí" y "quién sabe si no estamos perdiendo también cuando gana el que me gusta a mí", y si queremos subir la apuesta: "nos estarán dejando elegir, realmente?". Estas preguntas tan elementales sirven para analizar varias cosas, incluso la autofrustrada candidatura de Carlos Alabe y la identidad de los políticos que le ofrecieron el negocio (ellos saben que no tienen nada que temer, aunque venga Gandhi de candidato...)
Y si no, que le pregunten al sabio mendocino:
http://www.lasveladas.com/wp-content/uploads/2009/05/mafalda.jpg
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