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A la derecha de su televisor

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¬ŅEst√° mal ser rico? ¬ŅA qui√©n puede no importarle el tema inseguridad? ¬ŅPor qu√© no podemos vivir como en Miami?

 



Estas y otras preguntas, tan profundas te√≥ricamente como liger√≠simas en su enunciado, fueron desparramadas como cotill√≥n de carnaval carioca en las √ļltimas semanas de televisi√≥n. Este vendr√≠a a ser un estadio m√°s en una escalada de dardos que irrumpieron este a√Īo con vivacidad renovada y que parecieran estar corriendo de a poco la definici√≥n ‚Äďsiempre din√°mica‚Äď de lo que es y no es correcci√≥n pol√≠tica. El puntapi√© m√°s emblem√°tico ‚Äďpero no el primero‚Äď de esta √ļltima tendencia fue de Susana Gim√©nez a principio de a√Īo, cuando, dolida por el asesinato de su asistente, cacare√≥ su postura arrebatada, exigiendo que ‚Äúel que mata debe morir‚ÄĚ, y que ‚Äúterm√≠nenla con los derechos humanos‚ÄĚ.

Imposible saberlo, pero podr√≠amos llegar a imaginar que en otro momento, estos exabruptos hubieran sido repudiados de manera un√°nime y convertidos en una perlita lastimosa, de esas que mejor no haber grabado. Como le pas√≥ a Fernando Siro, al que se recurr√≠a para escandalizarse y quien muri√≥ con el mote de ‚Äúcontrovertido actor y director‚ÄĚ. Bueno, no era Susana Gim√©nez. ¬ŅPero ser√° su car√°cter de muy famosa suficiente para generar el efecto de domin√≥ de cartas sobre la mesa al que asistimos en los √ļltimos meses? Imposible saberlo.

Hay mucha más materia prima que habla de un clima caldeado, reproducida infinidad de veces por los programas de archivo que los convierten en slogans, aunque sea para criticarlos con fervor. La tentación de caer en los reduccionismos es, por otro lado, un mal que abunda en estos días y no sólo en la pantalla: mirar con buenos ojos una nueva ley de medios es oficialista y temer por la inseguridad es de derecha.

Pero ante un elenco variopinto de famosos ocup√°ndose de la coyuntura, mejor separar las manifestaciones, espont√°neas o no, antes que juntarlas. Susana Gim√©nez agreg√≥ al lema ‚Äúel que mata tiene que morir‚ÄĚ un pedido de m√°s represi√≥n para parar el caos (a d√≠as de haber lanzado su primera consigna, relativiz√≥ lo dicho agregando un ‚Äúen la c√°rcel‚ÄĚ, mandato que obedeci√≥ a su condici√≥n de cat√≥lica). Cacho Casta√Īa le dio el visto bueno a su declaraci√≥n y lleg√≥ a pedir la construcci√≥n de un pared√≥n para que ‚Äúempiecen a desfilar‚ÄĚ, dijo, canchero, ahora que est√° de moda animarse a m√°s. Sandro, lo mismo: a favor de que el que mata muera, en contra de la pena de muerte debido a su cristiandad (¬Ņ?).

 

Desde entonces, Susana Gim√©nez no ha parado de hablar del tema, yendo y viniendo entre insultos e indignaciones. Moria Cas√°n opin√≥ en un resumen editado y producido por TVR hace ya un tiempo: ‚ÄúPara un tipo que hace algo malo, matarlo me parece demasiado compasivo porque se le termina enseguida, y meterlo en la c√°rcel me parece muy largo porque lo tengo que mantener yo, as√≠ que realmente no s√© lo que hay que hacer‚ÄĚ.

En las √ļltimas semanas, Mirtha Legrand editorializ√≥ varios de sus almuerzos pidi√©ndole a la Presidenta que diga ‚Äúc√≥mo van a cuidarnos‚ÄĚ, preocupada porque ‚Äúnos est√°n matando a todos, nos est√°n matando todos los d√≠as; no se puede vivir as√≠‚ÄĚ y porque volvi√≥ de Miami lamentando que ah√≠ puede no estar agarr√°ndose la cartera.

Marcelo Tinelli fue, como suele suceder, h√°bil y emp√°tico: habl√≥ de la inseguridad de la misma manera que te habla un kiosquero que teme por su renta, utilizando la palabra paz en reiteradas ocasiones. Luego, se dirigi√≥ a Luis D‚ÄôEl√≠a. Las idas y venidas de esta comedia de enredos (porque en este caso lo es, de hecho hace no mucho D‚ÄôEl√≠a particip√≥ en el programa para v√©rselas con su imitador) gener√≥ escenas tales como un nuevo discurso de Tinelli. Sin m√ļsica de fondo ni voz exaltada, habl√≥ de c√≥mo √©l hab√≠a hecho su dinero, de la sed revanchista de D‚ÄôEl√≠a (‚ÄúLuisito, mi amor‚ÄĚ) y le respondi√≥ de paso al senador Pichetto. Incluso lleg√≥ a desenrollar una presentaci√≥n del programa emulando a Moulin Rouge, en alusi√≥n a la acusaci√≥n de D‚ÄôEl√≠a seg√ļn la cual Tinelli era el due√Īo del prost√≠bulo.

En la misma arena colorinche y en el marco de una confrontaci√≥n de grupos medi√°ticos existente, Viviana Canosa, periodista chimentera ex miembro de las huestes de Jorge Rial, inst√≥ a que ‚Äúbasta de generar p√°nico en la gente‚ÄĚ. Hastiados ella y su panel, pidieron, en resumidas cuentas y desde Canal 9, profundidad en los an√°lisis o buena onda y entretenimiento y Canosa sentenci√≥, enfurecida y bocasucia: ‚ÄúNo vamos a evitar la realidad y est√° bueno que contemos lo que pasa y lo que sentimos, pero de ah√≠ a empezar a crear p√°nico en la gente es un horror y es una verg√ľenza. Dejemos de ser tan golpistas. Es un espanto. No se puede ver la televisi√≥n ni de tarde ni de noche, todo el d√≠a es un horror, p√°nico, no se puede vivir as√≠. Es horrible‚ÄĚ, dijo. Su escolta panelista se destac√≥ al referirse a Mirtha Legrand como tilinga por quejarse de la inseguridad en la misma frase en la que hablaba de su viaje a Miami.

Rial, desde el canal que pertenece a Francisco de Narv√°ez, toma otra postura, agresiva e insistente, pero no tan encasillable, y pide a l√≠deres del gobierno y la oposici√≥n, como Pino Solanas o Gabriela Michetti, que aparezcan en el tema, entre otros muchos despotriques. En su programa, entrevist√≥ a Chiche Gelblung sobre el boom de la far√°ndula y le pregunt√≥ si √©l sent√≠a esa suerte de ‚Äútic del progresismo‚ÄĚ que impide que ‚Äúel famoso, el popular, el que tiene un medio‚ÄĚ tenga derecho a opinar. Entre otras muchas cosas, Chiche confes√≥ que est√° ‚Äúcagado de miedo‚ÄĚ y habl√≥, sin exaltarse, de los problemas del discurso progresista en materia de inseguridad.

En tanto, en la ficción para adolescentes Casi Angeles hubo una escena en la que una mandataria anunciaba vía tevé el haber tomado posesión de todos los medios nacionales.

Cruces interdisciplinarios (Hebe de Bonafini vs. Moria Cas√°n, con penoso espect√°culo de esta √ļltima en el programa de Pettinato incluido; Pichetto vs. Tinelli, Mirtha y Susana; D‚ÄôEl√≠a vs. Todos), tonos alzados y cambios de opini√≥n variados forman parte de una programaci√≥n que puede analizarse desde lo medi√°tico (la pasi√≥n de la tele por el esc√°ndalo) y desde lo pol√≠tico (qui√©n est√° con qui√©n). La porosidad de los g√©neros televisivos no es nueva en la pantalla (¬Ņqu√© es un noticiero?, ¬Ņqu√© es un programa de espect√°culos?), pero hoy absorbe, refleja y potencia el asunto desde el show business. Y la llamada crispaci√≥n sintoniza en el dial de los extremos.

Al respecto, Pedro Saborido, guionista y creador de Peter Capusotto y sus videos, relativiza el pa√Īo: ‚ÄúMe parece que son 4 o 5 los que hablan con la median√≠a general... Es lo que muchos dicen en la calle, todos los d√≠as. No siento que sean cuadros de la derecha los que est√°n hablando, √©sa es una intuici√≥n. Que terminen siendo funcionales es otra cosa, pero no me imagino a Susana Gim√©nez en reuniones de alto vuelo pol√≠tico de la derecha. Cuando uno lo escuchaba a Borges decir que la democracia era un abuso de las estad√≠sticas eso s√≠ era m√°s glamoroso y sofisticado. Por otro lado, tambi√©n para los pol√≠ticos hoy la utilizaci√≥n de los medios como plataforma es habitual. Es m√°s efectivo ir al programa de Morales Sol√° que hacer un acto. Todos de alguna manera comparten el terreno televisivo, hay una mezcla y se rompen las fronteras. En definitiva, mir√°s todo con el mismo aparatito. Cambi√°s de canal de un programa pol√≠tico a Dr. House‚ÄĚ.

Saborido trae a la discusi√≥n el camino invertido: el de los pol√≠ticos televisados, convertidos en actores de un reality (en la campa√Īa fue impresionante). Menciona entonces la influencia del debate de candidatos previo a las √ļltimas elecciones: ‚ÄúHay gente que te dec√≠a la voy a votar a Michetti porque la vi m√°s suelta, m√°s fresca. Prat Gay estaba muy duro, como si de repente los pol√≠ticos tuvieran que dar bien en c√°mara‚ÄĚ.

Bar do


Con el repertorio citado de frases lapidarias, lejos, muy lejos parece estar la época en que en el 2004, con Kirchner en la presidencia, el dream team de Polémica en el bar se atrincheraba como víctimas del ninguneo del progresismo que empezaba a ser oficial. Después de haber recogido muy pocos premios Martín Fierro desde Radio 10, denunciaban que en esa era, en la que el premio iba para los Alivertis, darle el premio a Baby Etchecopar hubiera generado una silbatina.

Hoy, los bares no dejan de ser el terreno rom√°ntico de la charla pol√≠tica. Como si fuera un espejo programado, el caf√© actual es De las Palabras, y all√≠ Rafael Bielsa, Artemio L√≥pez y Eduardo Valdez e invitados tambi√©n se hacen carne de su extra√Īo lugar de oficialismo en la periferia. Vale la pena recordar, durante la vuelta de la democracia, la frase acu√Īada por Sergio Velazco Ferrero, que denominaba ‚Äúla patota cultural‚ÄĚ a aquellos que estaban ocupando lugares en la pantalla y por los cuales ve√≠a amenazado el suyo. Carlos Ulanovsky, periodista e investigador de la radio y la televisi√≥n, autor del reciente ¬°Qu√© desastre la TV! Pero c√≥mo me gusta... junto a Pablo Sirv√©n, propone pensar el asunto desde los desplazamientos: ‚ÄúEl inicio de √©poca o de nueva etapa pol√≠tica implica el desplazamiento de determinadas figuras de la televisi√≥n. No siempre es una censura, o no es necesariamente ideol√≥gica. Le pas√≥ a Mirtha Legrand con Alfons√≠n, que finalmente no pudo arreglar contrato con ning√ļn canal de aire y reci√©n volvi√≥ 10 a√Īos despu√©s con Menem. Tambi√©n sucede que ac√° hay una idea de que los puestos y lugares de trabajo se ganan para toda la eternidad y la verdad es que no es as√≠. Aunque el caso de Mirtha demuestre que es bastante parecido a eso‚ÄĚ.

De alguna manera son esos factores din√°micos y culturales los que despu√©s pintan el color de una √©poca. ¬ŅEstamos, acaso, ante el momento de la televisi√≥n radicalizada? ¬ŅEst√°n legitimados la violencia verbal y los pedidos de represi√≥n, entre otras cosas?

El consultor Artemio L√≥pez, director de la consultora Equis, se√Īala: ‚ÄúEn la aparici√≥n de Tinelli, Legrand y Susana hay cierta diversidad... no es todo lo mismo. Susana y Mirtha no se fueron a la derecha, lo que pasa es que hoy tienen m√°s visibilidad porque el discurso que normalmente propagan est√° m√°s visible en funci√≥n de la editorializaci√≥n de los medios que las contratan. Creo que en el caso de Tinelli es distinto. Tiene que subir la apuesta porque durante el a√Īo pasado lo trat√≥ bien a Kirchner‚ÄĚ. Pero entonces... ¬Ņquejarse de la inseguridad es siempre opositor? ‚ÄúEn l√≠neas generales, s√≠‚ÄĚ, dice L√≥pez. ‚ÄúComo es un tema que nadie va a resolver tal cual est√° planteada la sociedad hoy en d√≠a en lo social y lo econ√≥mico (adem√°s de que no es grave en el contexto latinoamericano), y tiene una complejidad infinita, est√° contra todos los niveles de gesti√≥n nacional, municipal y provincial. Es un comod√≠n, pero produce efectos discretos. No tan contundentes.‚ÄĚ

Quiz√° tambi√©n haya que tener en cuenta las impurezas del medio. Si los pol√≠ticos se presentan en programas de espect√°culos, ¬Ņpor qu√© los conductores no pueden dar su mirada de la realidad? Seg√ļn las caracter√≠sticas actuales ‚Äďy tambi√©n en base a la reflexi√≥n de Saborido‚Äď, parece ser m√°s probable que un pol√≠tico se esfuerce en dar mejor en c√°mara que que un conductor se concientice acerca de la necesidad de fundamentar y arraigar una opini√≥n en el marco de un an√°lisis profundo. Eso podr√≠a explicar alg√ļn aspecto del panorama. En una pantalla que encontr√≥ en la mezcla el multitarget, los temas se pasan de boca en boca. Los pol√≠ticos hablan en Intrusos en el espect√°culo (cuyo nombre se resignifica permanentemente), Mirtha Legrand recibe un d√≠a a Cafiero (con quien protagoniz√≥ una discusi√≥n de antolog√≠a), otro d√≠a a Silvina Escudero, y combina el anuncio de su intenci√≥n de marchar contra la inseguridad con un spray para el pelo. As√≠ y todo, qued√≥ demostrado que con su estilo pudo arrinconar a m√°s de un pol√≠tico en campa√Īa. En el libro de Sirv√©n y Ulanovsky, los autores citan un art√≠culo del anuario del a√Īo 2007 (otro a√Īo de elecciones) de televisi√≥n.com.ar que mencionaba que los programas pol√≠ticos estaban como ‚Äúperdidos en la pantalla‚ÄĚ. El sitio observa una recurrencia durante este a√Īo de elecciones, y concluye: ‚ÄúAlmorzando con Mirtha Legrand tom√≥ el lugar del programa pol√≠tico de la televisi√≥n argentina, apoyado en la falta de ciclos del g√©nero y en la debilidad de los que est√°n‚ÄĚ.

Ulanovsky analiza la situaci√≥n de los dichos faranduleros, sin caer en lugares comunes: ‚ÄúTodos tienen derecho a opinar. No por eso merecen el t√©rmino de derechistas. Sin embargo, veo que esas opiniones prenden much√≠simo, un poco porque estos famosos tienen una influencia innegable y otro poco porque una de las preocupaciones presentes es la seguridad. Lo curioso es que es m√°s influyente lo que dice Susana que Stornelli, Arslanian o An√≠bal Fern√°ndez, con cifras que prueban que la inseguridad baj√≥‚ÄĚ, dice, en alusi√≥n a una escena en la que Stornelli se√Īala n√ļmeros de la provincia de Buenos Aires y Mirtha le pregunta: ‚Äú¬ŅUsted est√° seguro de lo que dice?‚ÄĚ. Sigue Ulanovsky: ‚ÄúHay un mont√≥n de espacios y c√°maras dedicadas a propiciar el esc√°ndalo, el club de la pelea, como si √©ste fuera el √ļnico sentido de la TV. Y muchas veces enganchan a los famosos. Para algunos medios es una manera f√°cil de hacer oposici√≥n. Tal vez, aquellas personas que son m√°s influyentes deber√≠an ser m√°s cuidadosas en sus juicios. Bueno, algunos dir√°n: Kirchner es influyente y no es cuidadoso al confrontar con diversos sectores‚ÄĚ.

¬ŅHablan las figuras p√ļblicas por convicci√≥n, son voceros de una estructura mayor? ¬ŅO las dos cosas a la vez y cada uno est√° donde debe estar? Alejandro Dolina reflexiona sobre el asunto de una manera integral. Y dice: ‚ÄúNo solamente es la far√°ndula la que est√° preocupad√≠sima por el tema de la inseguridad, sino tambi√©n la sociedad toda a partir del gran despliegue que los medios hacen de ese problema, que es ciertamente un problema, pero que existe tambi√©n en otras sociedades sin que se produzca un fen√≥meno con el √©nfasis con el que se est√° produciendo en la Argentina. La far√°ndula se hace eco de esa circunstancia, que a m√≠ me parece que le pone una especie de glamour, les pone cierta gracia y hasta cierta simpat√≠a a algunos pensamientos que habitualmente no son simp√°ticos, glamorosos ni graciosos. En la Argentina yo tengo la sensaci√≥n de que la derecha se ha adue√Īado del sentido com√ļn. Pensamientos que hasta no hace mucho eran vergonzantes se explican ahora p√ļblicamente incluso con orgullo. Y cuando figuras muy conocidas adhieren a esos pensamientos y le ponen su cara famosa y hacen su testimonial, entonces las muchedumbres se entusiasman. Ese pensamiento tiene otro aval. Los medios saludan las opiniones de la derecha, las auspician, las festejan, y ahora la far√°ndula las firma con su prestigio. Yo no considero que est√© mal que un artista se pronuncie individualmente. Y desde luego puede tener opiniones de derecha. No debe combatirse eso. C√≥mo vamos a prohibirle a Susana Gim√©nez que diga lo que piensa‚ÄĚ.

¬ŅLa derecha estar√≠a volviendo al centro de la escena? ¬ŅO estamos ante una radicalizaci√≥n de los discursos medi√°ticos en general? Al pensar en el escenario ideol√≥gico, Dolina contin√ļa: ‚ÄúYo dir√≠a que, simplificando mucho, podr√≠a leerse as√≠: el neoliberalismo desea un Estado ausente, desea que el Estado no intervenga en su prosperidad. Que no venga a recortarla, por ejemplo, con impuestos. Ah√≠ desean que los mercados act√ļen y que eso provoque naturalmente la riqueza de unos y la pobreza de otros. Pero claro, cuando se produce la riqueza de uno y la pobreza de otros van quedando ‚Äďy as√≠ ha ocurrido hist√≥ricamente en la Argentina‚Äď fuera del mercado de consumo much√≠simas personas que pierden su trabajo, que se ven acorralados en unas formas de vida cada vez m√°s marginales, m√°s miserables. Parte de esa gente reacciona. ¬ŅDe qu√© manera? Tiene empleos irregulares, cartonean, protestan, hacen piquetes, y llegado el caso delinquen, porque ha sido eliminada del mercado de consumo y de producci√≥n y algo tienen que hacer. Ahora bien, cuando se produce este fen√≥meno, cuando esas masas irrumpen de distintas formas, siempre de maneras desagradables naturalmente para los buenos burgueses que han prosperado, estas personas que antes eran partidarias del laissez faire, laissez passer, que quer√≠an que el Estado se mantuviera ajeno, entonces exigen que ese Estado intervenga. Ya no es para regular qu√© se planta y d√≥nde, sino para reprimir. Y entonces aparece el tema de la inseguridad. Y aparece el sentido com√ļn: a las personas que tratan de apoderarse de lo que es nuestro entonces hay que castigarlas, que encarcelarlas, y llegado el caso, matarlas. Esa es a grandes rasgos la ideolog√≠a que impera. En algunas personas ciertos sucesos les producen unas reacciones emocionales que f√°cilmente las precipitan en este pensamiento. Ahora bien, generalmente la gente de la far√°ndula pertenece a los que est√°n en peligro de que los roben y por ah√≠ sus beneficios sean reducidos, etc√©tera. Naturalmente producen una reacci√≥n de clase, una reacci√≥n de la clase dominante que se ve amenazada por algunos emergentes que son resultado de grav√≠simos problemas sociales que este pa√≠s tiene. Quiere decir que s√≠, son representantes de una clase dominante, y s√≠, configuran claros panoramas del pensamiento de derecha. Por m√°s que este pensamiento est√© adornado de florilogios republicanos como la libertad, derecho a transitar libremente, a comprar y a vender, a comerciar y a tener una propiedad privada que es inviolable. Y cuando ese pensamiento se ti√Īe de intolerancia, tenemos derecho a nombrarlo como fascismo. Una de las caracter√≠sticas principales del fascismo es que las culpas no provienen de acciones de las personas sino de pertenencias a los grupos. Uno es culpable no por haber hecho algo, sino por pertenecer a un grupo que ya a priori es considerado culpable de todos los males. Todo esto debe preocuparnos porque genera en la sociedad argentina una pulsi√≥n de violencia, un ansia desmedida de castigo. Yo creo que es preferible la admisi√≥n de un cierto grado de intensidad del delito a la creaci√≥n de un cuerpo de represi√≥n tal que para impedir ese grado de delitos se convierta en una tiran√≠a insoportable para todos nosotros‚ÄĚ.


Blablabla


Acorde con una teor√≠a que el periodista espa√Īol Ignacio Ramonet sostiene desde hace a√Īos, y que encontr√≥ una comprobaci√≥n alucinante en la cobertura de la ca√≠da de las Torres Gemelas en el a√Īo 2001, hoy la enorme cantidad de informaci√≥n no deja espacio para fichar qu√© piezas clave est√°n faltando en el tablero. Esa idea de nueva censura rige para todo. ¬ŅQu√© discurso pol√≠tico ‚Äďm√°s racional y documentado‚Äď queda sepultado por las palabras medi√°ticas que apoyan un ‚Äúellos‚ÄĚ (los delincuentes) y un ‚Äúnosotros‚ÄĚ (los que vivimos en riesgo)?

Ulanovsky se√Īala otro aspecto a tener en cuenta: ‚ÄúA m√≠ me molesta mucho cuando se termina con frases apocal√≠pticas, del tipo ‚ÄėAs√≠ no podemos seguir‚Äô. Por ejemplo, la frase de Georgina Barbarossa: ‚ÄėLa Argentina es Colombia‚Äô. Hay que tener una m√≠nima informaci√≥n para hablar de la situaci√≥n. Hay frases que son la materia prima que la televisi√≥n necesita pero que generan en el corto y en el mediano plazo mucho desasosiego y desesperanza‚ÄĚ.

V√≠ctor Hugo Morales pide en su programa de radio que se reproduzcan comentarios m√°s l√ļcidos, y tambi√©n hay algo del orden de la sensatez. Los dichos de Luis Alberto Spinetta, por ejemplo, acaso por no ser representativos de un sistema binario de opini√≥n, fueron mucho menos tratados. En el programa radial de Ernesto Tenembaum, Spinetta se planteaba una situaci√≥n dilem√°tica, sin resoluci√≥n para √©l, frente a la sensaci√≥n de bronca e impotencia luego de un asesinato irreflexivo por un lado; la idea fundamentalista de la pena de muerte a los delincuentes por otro; y la sobrevivencia de quienes mataron a 30 mil personas.

El recorte medi√°tico est√° en lo alto del debate. As√≠ como en los noticieros televisados el testimonio directo de la v√≠ctima adquiere un impacto estremecedor, el car√°cter personal de las peleas pol√≠tico-medi√°ticas no da demasiado aire a un an√°lisis de la situaci√≥n objetivo y documentado. ‚ÄúHabr√≠a que hacer una investigaci√≥n muy seria y profunda para ver si el tema de la inseguridad est√° estimulado por los medios ‚Äďdice Ulanovsky‚Äď. No hay que descreer de la fidelidad de ciertas estad√≠sticas oficiales, pero eso se contrapone absolutamente con el saldo que le deja a uno ver la televisi√≥n o escuchar la radio. Tampoco hay que caer en hablar en funci√≥n de c√≥mo me fue a m√≠. Yo creo que hay un mont√≥n de elementos que me llevan a pensar que hay m√°s inseguridad que en otras √©pocas.‚ÄĚ

Ese es un tema: ¬Ņnos podemos acostumbrar a una permanente sospecha frente a todo lo que vemos?

El arrebato, la opinolog√≠a cat√°strofe y la furia comunicada fueron avistadas, antes que por Canosa, por la dupla estelar de Diego Capusotto y Pedro Saborido. Ellos, mentores de Bombita Rodr√≠guez, el montonero alegre, eligieron para la radio a Arnaldo P√©rez Manija, que reproduce la pregunta hastiada de Catilina como nombre de su programa: ‚Äú¬ŅHasta cu√°ndo?‚ÄĚ (dentro del programa Lucy en el cielo con Capusottos). All√≠, desliza a lo largo de unos minutos una sucesi√≥n de muertes y de desgracias que acontecen en el pa√≠s todos los d√≠as, con efusividad infeliz y acelerada. Muertes, corrupci√≥n, pedidos de renuncia desencajada (¬°Renuncie montonero Cobos, re-nun-cie!) hablan de comunicadores pero tambi√©n de oyentes.

Dice Saborido: ‚ÄúEvidentemente reflej√≥ la sensaci√≥n de mucha gente de lo que se puede vivir a la ma√Īana. Creo que la entrada tan clara de los medios a jugar en el mapa los pone m√°s en el centro y tambi√©n, por otro lado, algunos periodistas tienen la idea de que el ejercicio de la profesi√≥n consiste en estar todo el tiempo indignado. Yo tengo la sensaci√≥n, no estoy seguro, de que la gente desconf√≠a m√°s de los medios desde hace un tiempo. De todos modos, me parece que hay distintos niveles. La televisi√≥n aborda temas sabiendo que impactan. Despu√©s viene si es bueno o malo. Pero tambi√©n creo que hay gente a la que le encanta escuchar ese tipo de noticias a la ma√Īana. Yo creo que est√°n los comunicadores sinceros, los que sinceramente est√°n disconformes o son cr√≠ticos, los que lo hacen porque funciona y los que directamente operan. ¬ŅArnaldo P√©rez Manija? Est√° entre los √ļltimos dos‚ÄĚ.

Es extra√Īo el lugar de las ideolog√≠as en todo esto. Por un lado, el sesgo ideol√≥gico es evidente en el desprecio por los derechos humanos o el pedido de pena de muerte. Por otro, no necesariamente se pueden sacar conclusiones a partir de preocupaciones genuinas por la violencia y la seguridad (de hecho, el cuidadoso discurso de Marcelo Tinelli no puede ser calificado como extremista). Tal vez, la objeci√≥n m√°s evidente que puede hacerse a este √ļltimo discurso es la recurrente desconexi√≥n entre desigualdad e inseguridad.

Para Artemio L√≥pez, sin embargo, al formar todo parte de un conflicto entre grupos empresarios y gobierno, tampoco lo ideol√≥gico es tan preponderante: ‚ÄúYo pondr√≠a en segundo plano el componente ideol√≥gico. Es darle una lectura que excede a la confrontaci√≥n. Durante el conflicto del subte hab√≠a tapas que parec√≠an escritas por mi amigo Jorge Altamira, y no quiere decir que los grupos empresarios se vayan a afiliar con el Partido Obrero‚ÄĚ.

Los arrebatos famosos sobre la pena de muerte tienen, seguramente, un efecto en la temperatura de los espectadores y sus reclamos. Para Artemio L√≥pez, sin embargo, su poder real como desestabilizadores no es absoluto: ‚ÄúYo no veo que la opini√≥n de famosos tenga un poder erosivo tan grande. Despu√©s de lo de Blumberg, que junt√≥ medio mill√≥n de personas... Es como despu√©s de Led Zeppelin: todos suenan como una bandita de cuarta‚ÄĚ.

Natali Schejtman

(Publicado en P√°gina 12)

 

 

 

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Comentarios   

 
0 #4 Barcael padre 27-11-2009 11:42
Uah!! que temaso!!! no lo lei de entrada porque me figuré que era otra definicion de derechas e izquierdas.- Lo imprimo , lo leo y , juro , lo paso a los que opinan del tema , a favor o en contra .-
De paso y hablando de encasillar: los que mencionaste al principio , incluido en celebre transplantado , la pasaron de lujo con los homicidas en el gobierno no? O no es inseguridad no saber si te toca un grupo de tareas de mal humor cuando volves de lo de tu mina y te levanta?
Eso le pasaba a los que realmente no estaban en nada , sin orga , sin razon de esconderse.-
Bueh la corto .- No merece ni comentarios.-
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0 #3 cristian_ 27-11-2009 05:49
Aclaro que leí la nota y me pareció buenísima, pero no tenía nada para agregar. Recién ahora entendí que por lo menos tenía que reconocer en un comentario el valor que tiene. O sea. Saludos.

ADMINISTRADOR: Sí, muy buena, y aprovechamos para saluda a Eliseo, que nos llevó a ella.
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0 #2 Mario B 26-11-2009 21:44
WEEEEEEEEEEEE
ES LO MEJOR QUE LEI EN MUCHO TIEMPO!!!
MA√ĎANA CUANDO SALGA DEL ASOMBRO VUELVO CON ALGUNOS DATOS...
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0 #1 Waldo 24-11-2009 18:50
Antes de emitir opinión en cualquier cuestión social que aparezca en nuestra bendita tierra argenta, es necesario analizar nuestra idiosincracia, nuestra forma de ser nacional.

El argentino es un ser pendular, va de un extremo a otro y nunca se detiene en el medio, es así que sos de River o de Boca, no importa si sos del rojo o de San Lorenzo, en esta cuestión tenés que tener tu postura, o River o Boca.

De la misma manera, usamos remeras con la cara del Che y por otro lado puteamos contra los bolitas que vienen a sacarle el trabajo a nuestra gente desocupada.

Si empezamos con un kiosquito y luego pasamos al almacén, les fiamos a los vecinos y a más de uno que no tiene para comer le perdonamos la cuenta "por los chicos", cuando llegamos al supermercado, construimos nuestra oficina en la planta alta, con ventanales al negocio y desde allá arriba observamos ese inframundo y nos molesta que ese zángano (al que antes le perdonábamos la cuenta) se pare en la entrada a pedir limosna.

Mientras tenemos el 3cv, el R12 o el 504, saludamos, cabeceamos, tocamos bocina a los vecinos de siempre, si llueve, no importa el barro de los pies, los acercamos a alg√ļn lado. Cuando llegamos al Civic o al Focus, lo primero que hacemos es polarizarlo y nos aislamos del mundo.

Apoyamos el paro del campo, pero cuando el carnicero nos aumenta la carne porque justamente los del campo no llevan sus animales a faena, lo recontraputeamo s al carnaza por chorro, lo mismo al panadero.

Si hiciste unos mangos con tu mediana industria, después... la vendés a un extranjero y pones la plata en un paraíso fiscal y el ispa... que se cague.

Si te enterás de que la golpearon al vieja de la esquina para afanarla decís "y para qué mierda sale sola cons emejante cartera...", si la golpean a tu mujer pedís pena de muerte para esos chorizos o justicia por mano propia.

Estamos llenos de profesionales que estudiaron en una universidad estatal gratuita y no mueven un dedo si antes no deposit√°s el plus o el adelanto para gastos, no piensan que con tus impuestos ya les pagaste su carrera, en otras palabras, son ellos los que est√°n en deuda con vos.

Es así, los "famosos" son otros argentinos más, lo que digan o hagan lo hace cualquier otro paisano aunque no tenga acceso a los medios de comunicación.

Es el país que nos supimos construir, a cada rato nos vamos a la banquina, el tema va a ser cómo recuperamos la senda y el sentido.

Un abrazo

ADMINISTRADOR: Qué tema para hablar ése, Waldo, usted sí que no se anda con chiquitas.
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