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¡Maradó, Maradó! La mano de Dios

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"Maradó, Maradó !!! La Mano de Dios ..." Estas palabras han sido oídas por todos o casi todos los lectores de este blog. Surgen de una canción de Rodrigo. Sin embargo, esas palabras que hacen parte de un nombre o apellido, se pueden comparar a esta imagen. La misma fue publicada por Mauricio Echenique en el Grupo CON LOS CHICOS NO de Facebook.

 



"Que sólo los demás tengan derecho sobre mí".

Esta frase pertenece al Dr. Esteban Laureano Maradona.

Nació en Esperanza (Santa Fe) el 4 de julio de 1895. Era uno más de los 14 hijos de Waldino Maradona y Petrona de la Encarnación Villalba.

Su infancia transcurrió en la estancia “Los Aromos”, sobre las barrancas santafecinas del río Coronda. Luego se trasladaría con su familia a Buenos Aires, donde se recibió de médico cirujano (1926). Tuvo como profesores en la UBA, entre otros, a los insignes Dres. Bernardo Houssay y Pedro Elizalde.

Para costearse sus estudios trabajó en diversos ramos (construcción, tipografía, periodismo, docencia) pero pongamos de resalto que hasta su muerte fue un exquisito poeta.

Recibido, se radicó en Resistencia, Chaco, donde lo sorprendió la revolución de Uriburu en 1930.

Militó activamente por entonces, en defensa de la democracia y el gobierno constitucional derrocado.

Conoció de implacables persecuciones, debiendo exiliarse en Paraguay, donde lo sorprendió la Guerra del Chaco, que enfrentó a las naciones hermanas de Paraguay y Bolivia.

Participó (sin banderías) como médico, con la finalidad como “humano y cristiano de restañar las heridas de los pobres soldados que caen en el campo de batalla por desinteligencias de los que gobiernan”.

Fue encarcelado porque se lo consideró espía argentino.

Luego de ser liberado, terminó trabajando como camillero en el Hospital Naval, donde llegó a ser Director del mismo, atendiendo a los soldados sin distinción de bando alguno, ya que consideraba que “El dolor no tiene Patria ni bandera”.

Por entonces conoció al amor de su vida, Aurora Ebaly.

Lamentablemente, esta joven murió poco tiempo después de haberse comprometido con el médico argentino, víctima de la fiebre tifoidea. Maradona nunca volvió a tener novia y jamás se casó.

Regresó a la Argentina, no sin antes donar todos los sueldos que le correspondían.

Se radicó en Estanislao del Campo (nombre del poeta más admirado por Maradona), por entonces llamado “Paraje Guaycurrí”, Formosa.

Convivió con los tobas y pilagás. Conoció de su dolor y desamparo.

Fue popularmente bautizado como “El Doctorcito Dios” de la selva formoseña” (“Piognak”, “médico Dios” en dialecto aborigen).

En el monte, junto a ellos, ganaría la dimensión de hombre entregado al prójimo más desposeído.

No fue sólo una labor médica, realizada ésta de manera gratuita y benéfica, sino que intervino en todos los aspectos que le fuera posible para beneficiarlos (económicos, culturales, humanos, etc.).

Gastó su propio dinero en la compra de arados y semillas para los aborígenes.

La Escuela lo tuvo como maestro por más de tres años, hasta la llegada de un docente nombrado por el gobierno.

Su interés por las ciencias naturales lo llevó a escribir una veintena de libros, en las mas variadas disciplinas (etnografía, lingüística, mitología indígena, dendrología, zoología, botánica, leprología, historia, sociología, topografía, etc.).

Fue distinguido en 1981 con el premio al “Médico Rural Iberoamericano”. Rechazó la suma dineraria del mismo, para que fuese destinada a becas para estudiantes de medicina con aspiraciones de ser médicos rurales.

Ya anciano, rechazaría una pensión vitalicia ofrecida por el gobierno.

Fue candidato tres veces para el Premio Nobel; obtuvo decenas de premios nacionales e internacionales (vg. Premio Estrella de la Medicina para la Paz, ONU, 1987).

Renunció anticipadamente a cualquier honor.

Forjó su vida en el silencio, pese a lo cual alcanzó notoriedad por sus ribetes legendarios y valores espirituales, claramente alejado de los valores de la actual sociedad, la cual, paradójicamente, lo admira por ello.

La mentada notoriedad le fue tan ajena como los homenajes o las retribuciones dinerarias, ya que en nada conmovían su vida ni los admitía como algo meritorio.

Sostuvo que “Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado” … ”estoy satisfecho de haber hecho el bien en lo posible a nuestro prójimo, sobre todo al más necesitado y lo continuaré haciendo hasta que Dios diga basta”.

Cumplidos 91 años, en 1986, ya enfermo, aceptó ir a vivir a Rosario con su familia.

Falleció en un hospital público de esa ciudad el 14 de enero de 1995, pocos meses antes de cumplir los cien años.

En su honor, el día de su nacimiento (4 de julio), fue declarado en nuestro país el Día Nacional del Médico Rural, mediante Ley Nº 25.448 del 27 de junio de 2001.

Vaya nuestro pequeño homenaje y recordación a una de las mayores personalidades de nuestra historia contemporánea, el modelo ejemplar más perfecto, reconocido unánimemente como:

“El médico de los pobres "

Como se podrá apreciar, este Gran Hombre y Médico, el Dr. Esteban Laureano Maradona “no tuvo mucha prensa”.

Me hubiese gustado poder preguntarle al trágicamente fallecido Rodrigo:

- “Vos, ¿cuál creés que es La Verdadera Mano de Dios?”

 

 

Gustavo R. Bonzón

(Publicado en el blog personal del autor)

 

Comentarios   

 
0 #2 Mildredgaula 23-12-2009 11:02
Y pensar que Hombres com él existieron...y no se les daba bola.....pensar que existió un tal Favaloro, San Mrtín, Belgrano..Dorre go; o Augusto Schultz existieron...y ningún Gobierno y / o Sociedad les dió pelota.....lást ima che...el mundo en el que vivimos sería un poquitito ma' mejor de poner en práctica solo el 1% del ejemplo que fueron ellos, gracias por acordarse del Dr. Maradona, muchas garcais por publicar la nota admin, saludos

ADMINISTRADOR: Trasladamos el agradecimiento (y sumamos el nuestro) a Gustavo Bonzón.
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0 #1 Seba 21-12-2009 07:36
Me alegra que se recuerde al Dr. Maradona.En su homenaje, la ENS Nº 31 José Gervasio Artigas impuso su nombre a su biblioteca.
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