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Tribuneros de doctrina

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Tres historias m√≠nimas de periodistas gr√°ficos. En el momento de la an√©cdota ten√≠an entre 25 y 35 a√Īos; una etapa todav√≠a de formaci√≥n para una generaci√≥n que, si no es hoy la dominante, lo ser√° en poco tiempo.

 

 


Historia 1. Finales del menemismo. Una redactora que quer√≠a trabajar en Cultura publica en un semanario progre-populista una nota en la que la entonces ministra de Educaci√≥n se deschavaba en asuntos nada decisivos ni ligados a su gesti√≥n, pero que la dejaban mal parada. El d√≠a de la publicaci√≥n, con la ministra enojad√≠sima, un editor del semanario se acerca a la redactora, la palmea, la felicita y alienta al grito de ‚Äú¬°Bien! ¬°La mataste!‚ÄĚ.


Historia 2. Otra redactora pol√≠tica, autora de una notable biograf√≠a sobre un pr√≥cer del periodismo argentino, decide dejar el diario La Naci√≥n, cansada de que le reescriban las notas o la obliguen ‚Äďpor esa v√≠a‚Äď a que sus notas aparezcan sin firma. Desde entonces el periodismo gr√°fico se perdi√≥ un cuadro que pintaba de lo mejor.


Historia 3.
D√≠as previos al nacimiento del diario Perfil. Un editor jefe de la secci√≥n Sociedad deja en claro dos consignas que hace transmitir Jorge Fontevechia. Primera: ‚ÄúNo me ensucien la edici√≥n con pobres‚ÄĚ. Segunda: ‚ÄúLa verdad es negocio‚ÄĚ.


Por cada día que pasa en cualquier redacción periodística de cualquier medio de comunicación, este tipo de cosas se multiplican por 10, 20 o 30. Hay periodistas que se desviven por ser los autores de la nota de tapa más o menos a cualquier precio y hay quienes ruegan a sus editores que por favor no mientan tanto en la tapa, que no fuercen lo que la nota no dice, que falta chequear datos, que no los obliguen a mentir ni a ser cómplices de operaciones, ni exclusivamente funcionales a la necesidad de la venta.
‚ÄúLa venta‚ÄĚ de la nota, decimos los periodistas.



Postales de época

Esta es la √©poca de una generaci√≥n de periodistas todav√≠a j√≥venes que por muy atendibles y compartibles razones crecieron desilusion√°ndose de la pol√≠tica y hasta detest√°ndola. J√≥venes no tan¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† audaces como creen que se formaron en una cultura profesional en la que se confunde la valent√≠a con el hacer ruido o da√Īo y la idea de la independencia con otra mucho m√°s superficial: un tipo de autonom√≠a que s√≥lo lo es del gobierno de turno y seg√ļn determinen los intereses del medio para el que trabajan.


Desde el momento mismo en que muchos periodistas anclan su modo de ejercer la profesi√≥n en un prejuicio profundo contra la pol√≠tica dejan de ser objetivos e independientes. Hay una vieja autodefinici√≥n de Eduardo Aliverti que no est√° mal, algo as√≠ como ‚ÄúSoy todo lo independiente que puedo‚ÄĚ. Muchos periodistas se hacen a√ļn peores cuando, siguiendo las exigencias del mercado o de un estado de la cultura ‚Äďgritar para hacerse o√≠r, impactar para atrapar la atenci√≥n aunque no haya nada interesante por decir‚Äď terminan convirti√©ndose en peque√Īos Napoleones matando a microfonazos. La independencia a lo TN ‚Äďy siguen firmas‚Äď tiene algo de ontol√≥gicamente imposible ‚Äď¬Ņc√≥mo disociarse de s√≠ mismo?‚Äď salvo emergencia neuropsiqui√°trica. Es arduo tambi√©n ser independiente de los sentidos comunes de la √©poca, de los climas y microclimas culturales, de las ‚Äúreglas de juego de la televisi√≥n‚ÄĚ o el mercado, de las jerarqu√≠as period√≠sticas o empresariales, ya sea que esas jerarqu√≠as exijan ventas, sangre, compromisos publicitarios, respeto de acuerdos pol√≠ticos, entretenimiento, rating, denuncias forzadas.


Por banales que suenen las an√©cdotas relatadas al inicio de esta nota, derivan de ciertos formatos ideol√≥gicos que conforman la rama idiota e insustancial en la evoluci√≥n hist√≥rica del viejo periodismo liberal, de Mariano Moreno a la fundaci√≥n de La Naci√≥n como tribuna de doctrina. Insustancial en apariencia porque el periodismo de la pavada, de la banalidad o la venalidad, el del puro prontuario, el del ce√Īo fruncido y¬† el dedo acusador que se yergue desde arriba de un banquito o el que practica ‚Äúpsicoan√°lisis de peluquer√≠a‚ÄĚ con las figuras pol√≠ticas, hace a una visi√≥n del mundo ferozmente individualista. Y el acto de asumir la profesi√≥n de periodista como un subproducto c√≠nico del entretenimiento (da lo mismo entrevistar a Lula que a un par de lolas) no deja de tener efectos culturales letales.


Todo esto no implica negar lo que los medios hacen de bueno cuando develan realidades dolorosas ni la infinidad de palazos que merecen recibir nuestras clases dirigentes (que son mucho m√°s que las clases pol√≠ticas, comenzando por los directivos de los grandes medios). Es imposible no sentir rabia, dolor y verg√ľenza ante la espantosa evidencia de que a lo largo del actual ciclo democr√°tico ‚Äď26 a√Īos despu√©s de Alfons√≠n‚Äď la sociedad argentina se hizo m√°s injusta e inhumana. ¬ŅLa culpa es del periodista que publica una denuncia seria sobre un hecho de corrupci√≥n o de ineficiencia estatal? Por supuesto que no. Pero una diversidad de fen√≥menos culturales a gran escala y en los tiempos largos implicados en la comunicaci√≥n masiva ayudan a condicionar lo que la pol√≠tica introduce o expulsa de la agenda.


Esos vastos procesos culturales presionan, moldean, erosionan y ayudan a demoler la capacidad de construcci√≥n, ya sea de la pol√≠tica o del Estado. Es absolutamente cierto que son ‚Äúlos pol√≠ticos‚ÄĚ los primeros responsables de la p√©rdida de credibilidad que padecen. A su vez los medios han hecho much√≠simo para hacerlos cobardones o inanes. Si hubiera que rastrear una historia de la degradaci√≥n de la pol√≠tica en democracia habr√≠a que pensar en un doble juego que comenz√≥ m√°s o menos en los a√Īos en que los pol√≠ticos iban a la cama con Moria; no para ‚Äúhumanizarse‚ÄĚ sino para ganar en popularidad convirti√©ndose en pelotudos. O cuando arrugaban ante las c√°maras de Tiempo Nuevo porque Bernardo Neustadt era el que ten√≠a el timing exacto y no ellos. Esos son algunos de los riesgos, por un lado, de la l√≥gica del show televisivo y, por el otro, de la necesaria ‚Äúadaptaci√≥n‚ÄĚ a la era de la imagen. En la contabilidad final, en la medici√≥n de puntos de rating del presente perpetuo, a los medios les importa poco el saldo de ese largo intercambio desigual en el que el poderoso, el que impone las reglas, no suele ser el pol√≠tico, sino el showman.



La era de la incredulidad

Hace unas semanas, minutos despu√©s de que en el programa radial de V√≠ctor Hugo Morales se dedicara un espacio al tema de las amenazas contra la Presidenta, salieron al aire los llamados de oyentes llenos de escepticismo agresivo y grit√≥n: todo era una sucia maniobra oficial de victimizaci√≥n. Con buen criterio, V√≠ctor Hugo asoci√≥ esos llamados con el fen√≥meno de incredulidad masiva que se produjo cuando el suicidio de Yabr√°n. Esa p√©rdida generalizada de confianza, esa ruptura de los lazos sociales, ¬Ņes s√≥lo responsabilidad de los malos pol√≠ticos que tuvimos/ tenemos o de una pr√©dica rentable para las empresas de medios?


A los fen√≥menos de resistencia absoluta contra los relatos de la pol√≠tica puede que refiera F√©lix Ortega, un acad√©mico de la Universidad Complutense de Madrid, cuando dice que ‚Äúsi la palabra dada es un mero artificio para enga√Īar, faltan todas las condiciones para la discusi√≥n razonada tendente a superar los puntos de vista enfrentados, as√≠ como el m√≠nimo de confianza sin el cual los intercambios resultan est√©riles‚ÄĚ. Tambi√©n dice Ortega que ‚Äúla l√≥gica del espect√°culo, que entretiene a partir de convertir en superfluo razonar, se ha convertido en nuestros medios de comunicaci√≥n en una ley de hierro, cuyos efectos sobre la sociedad son mucho m√°s importantes de lo que la aparente superficialidad del mensaje da a entender‚ÄĚ.


El 6 de noviembre pasado, en pleno proceso electoral, el diario uruguayo El Pa√≠s se dirigi√≥ desde su editorial a Pepe Mujica para dejarle en claro que ‚ÄúEl Pa√≠s est√° en campa√Īa para que usted no alcance la Presidencia de la Rep√ļblica‚ÄĚ. H√©ctor Borrat, un gran periodista uruguayo exiliado en Barcelona desde los ‚Äô70 y autor de textos consultados en universidades de todo el mundo, sol√≠a decirles a sus alumnos de la Universidad Aut√≥noma de Barcelona que un periodista debe ser una mezcla de soci√≥logo y de historiador. Esa aspiraci√≥n a comprender y reflejar con rigor y compromiso la complejidad es la que ha perdido el periodismo en todos estos a√Īos. Lo que en absoluto han perdido los medios es lo que Borrat llama su esencialidad de actor pol√≠tico, ya sea que se vocifere al estilo siglo XIX, como en el editorial de El Pa√≠s, o que se tenga una capacidad asombrosa para mutar encubriendo siempre los propios intereses bajo el manto de la independencia y erigi√©ndose como la aut√©ntica representaci√≥n de una voluntad popular que la pol√≠tica s√≥lo bastardea.

 

Eduardo Blaustein

Publicado en ElArgentino.com


 

 

 

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Comentarios   

 
0 #11 cristian_ 08-01-2010 10:49
Vaya disparador el de esta nota. Moroso seguramente por el calor, el germen de debate finalmente la superó. Me quedo con dos cosas: la cuestión del mercado mortalmente atado a los avatares políticos (y viceversa) y decidido, en el camino, a aplastar voluntades, y la de la calidad/objetiv idad del periodismo y los periodistas (o sea la ética periodística). No seré breve ni piadoso y sólo voy a opinar sobre lo primero. Disculpen.

Muchas veces me pregunt√© si en un diario libraban una batalla eterna, la madre de todas las batallas, lo apol√≠neo y lo dionis√≠aco, los ‚Äúvalores‚ÄĚ del mercado y los ‚Äúvalores‚ÄĚ period√≠sticos, etc. O incluso si esos valores se hab√≠an enfrentado antes en la cabeza del visionario que un d√≠a fantase√≥ con fundarlo.

Hoy creo que para que luchen dos ej√©rcitos tiene que haber un campo de batalla. Venga: el mercado (si quieren, la estructura econ√≥mica) est√° en la base de esos valores que combaten en la superestructura ; la dimensi√≥n axiol√≥gica est√°, entonces, supeditada a su condici√≥n de posibilidad, que es que exista el diario. Dicho de otro modo, sin diario no hay tensiones entre los valores. M√°s a√ļn: sin sociedad no hay tensiones, y sin econom√≠a no hay sociedad (claramente la preeminencia es ontol√≥gica y no temporal).

La ‚Äúeconom√≠a‚ÄĚ como dimensi√≥n material (el campo de batalla) que no como ciencia social, es el capitalismo tal y como lo conocemos y padecemos todos los d√≠as. Luego tenemos este tipo de debates en casa, estas tensiones, de chiquitos, cuando no entendemos por qu√© a Jimena le ponen m√°s chocolate en la taza que a nosotros; en la escuela, cuando no entendemos la escala desproporcionad a de los castigos, o la humillaci√≥n rastrera; en el laburo, cuando el talento para la zalamer√≠a y la obsecuencia, que siempre va de la mano de la mediocridad, merece una valoraci√≥n mejor que la honestidad intelectual y la capacidad a cara lavada. Este es nuestro mundo, un mundo en tensi√≥n.

El capitalismo, que como dec√≠a un franc√©s constri√Īe pero tambi√©n es dadivoso, brinda m√°rgenes de libertad y progreso que nos permiten seguir adelante, y de nuevo nos aplasta como isocas, y otra vez la libertad y otra vez la muerte. Dicen que es la f√°bula de la zorra y las uvas, o la zanahoria delante del burro.

Pero el capitalismo, adem√°s, por las tensiones que consiente, lleva en s√≠ mismo el ‚Äúvirus‚ÄĚ de su propia destrucci√≥n (la humanidad) y se mueve org√°nicamente en ciclos que parecen err√°ticos a los efectos de hacerla boleta. Un capitalismo puro, l√≠mpido, fluido, id√≥neo, un capitalismo perfecto, no es un capitalismo deshumanizado sino un capitalismo sin humanidad, sin gente. Y es por eso, para no quedarse sin gente, que a veces esta entelequia levanta la pata del acelerador y nos regala una oportunidad. No desconfiemos: es una oportunidad genuina aunque venga del ‚Äúmonstruo‚ÄĚ.

Mientras Ra√ļl Scalabrini Ortiz rechazaba tenazmente los cantos de sirena del capitalismo (en su adaptaci√≥n ‚ÄúImperialismo de Su Graciosa Majestad Brit√°nica‚ÄĚ o ‚ÄúSer rudimentario y despreciable‚Ķ troglodita que anda en aeroplano‚ÄĚ), Arturo Jauretche sosten√≠a que los espacios hay que ocuparlos. Cuando lo invitaban a un programa de radio o le hac√≠an una entrevista, √©l los recib√≠a gustoso porque pensaba ‚Äďcon buen tino‚Äď que era una tribuna inigualable para difundir sus ideas, las ideas de su generaci√≥n.

El capitalismo (ahora en su faceta neoliberal, mercadotécnica) está en o es con el diario y con los trabajadores de prensa y también con nosotros que lo leemos o lo mentamos, así que siempre hay tensiones y éstas finalmente se resuelven para un lado o para el otro, y unos valores prevalecen sobre los otros.

El diario, cualquier diario que viva de los ejemplares y las publicidades que vende, es lo que es gracias a las posibilidades que le brinda ese mercado, pero como las tensiones tienen que resolverse, de vez en cuando pasan cosas raras, cosas que uno celebra abiertamente y no tanto, como (perdonen la falta de delicadeza) el ataque a las torres gemelas, o la promoción del susodicho (que estoy seguro habrá sido bienvenida por la mayoría de los periodistas y técnicos de adentro y de afuera de Norte), porque del lado visible del mundo no están los inextricables ciclos del capitalismo, sino las personas, que las hay de todas clases.

Y esto me lleva directamente al asunto de la ética periodística, con todo y el capitalismo, pero lo dejo para después porque como que me fui al reverendo carajo. Gracias por la paciencia.

ADMINISTRADOR: Como decís vos, qué pedazo de debate este tema. Gracias por darle una dimensión más allá de los boludeos nuestros de cada día. Continuará.
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0 #10 Milagros 07-01-2010 08:27
Usted Chiqui, ¬Ņestuvo, est√°, alguna vez, entre "la espada y la pared"?

Hay que trabajar en un medio periodístico para rsponder a sus dudas, un tanto insidiosas.

Hay que estar frente al teclado y transpirar, sentir el corazón galopando a mil para intentar, aunque sea entre lineas, decir lo que uno cree y siente que hay que decir a pesar de las mordazas.

Y hay que haber sido censurado. Hay que haber sentido la impotencia y la bronca de tirar notas a la basura por la prohibici√≥n de publicarlas, o soportar los "aprietes" de due√Īos, directores... y gobiernos.

Hay que haber sentido, en medio de esa bronca e impotencia, deseos de tirar la profesión al diablo, de no escribir nunca más

Y hay que haber hecho el enorme esfuerzo de enfriarse y concluir que, dar un paso al costado no es doblegarse ni perder la batalla, sino esperar el momento oportuno para volver a la trinchera.

Porque el espacio que se pierde - después de haberlo ganado a puro empecinamiento - es espacio que, seguramente, lo ocupará alguien que, tal vez, ni entre líneas intente gritar lo que no hay que callar.

S.S. tiene sobrado talento y ética para no traicionar ni traicionarse, en cualquier lugar que ocupe.

ADMINISTRADOR: Gracias, Milagros. Lo √ļltimo es un juicio personal tuyo, que se circunscribe a ese √°mbito y te agradezco. Lo central y valioso de tu comentario est√° en todo lo dem√°s.
Hay, como decís vos, mucha insidia en mezclar las líneas editoriales de los medios con las conductas de sus periodistas, tema del que también habla Juan.
Lo paradójico es que quienes intentan forzar esa fusión de conceptos son los que, lejos de querer iluminar a la sociedad sobre la corrupción en los medios, han vivido de ella cuando les tocó tener la sartén por el mango.
Hoy, derrotados y mirando desde lejos las cajas p√ļblicas, se animan a levantar el dedo y juzgar. Ellos, los que persegu√≠an y difamaban a los periodistas cr√≠ticos, ahora les exigen, a esos mismos periodistas, que no resignen su condici√≥n, porque los que est√°n en el poder son otros, y los mercenarios a los que antes les elogiaban su "objetividad" ya no los llaman ni cuando se les muere la madre.
Que la sigan chupando.
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0 #9 Juan Fremio 07-01-2010 06:00
Chiqui:
y...vamos a ver.
No soy adivino.
Mi opinión de "NORTE" se mantiene.
Pero una cosa, como ya decía anteriormente, son las empresas periodísticas y otra los periodistas.
Y no necesariamente pasar por un medio jodido significa que s√≠ o s√≠ se est√© con el medio. Hay tipos como Halper√≠n, como Ulanosky, como Barone, como Bayer que estuvieron en Clar√≠n, en LaNaci√≥n y en √Āmbito, y sus posiciones en cambio no son las de los grandes medios.
Y hay otros como Bonelli, Silvestre, Gui√Īaz√ļ que son voceros y espadachines de los multimedios.
En fin.....¬Ņpara que adelantar juicios personales?
¬Ņqui√©nes somos para decir "fulano har√° tal cosa?
No confundamos un medio con intereses corporativos, perteneciente a la ideología dominadora, establecido y con intereses concretos, como "NORTE" con un empleado.
Fíjate que el enorme Tito Cossa también laburó en Clarín.
En fin......
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0 #8 Chiqui 07-01-2010 04:42
No te metas con NORTE Juan

¬ŅO no leiste, en NORTE, quies es el nuevo jefe de redacci√≥n?

Nada menos que el admiradísimo periodista independiente, el mismo Administrador de este portal, Sergio Schneider

¬ŅQue har√° cuando se vea entre la espada y la pared?

Nada mas que obedecer a su amo y se√Īor, el dogor y el turco

Ssaluos y felicitaciones se√Īor Administrador. A menos que me censure

ADMINISTRADOR: Evidentemente, vos, si te metieran un comentario así, censurarías. Típica forma de caroziana de pensar, averiguando cada día a quién hay que chupar para conservar el contratito. Pero no, a pesar de tu mala leche, ahí está tu prodigio de opinión, para que lo disfrutes contra la pared y con la espada.
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0 #7 Juan Fremio 06-01-2010 04:09
V√≠ctor: MUY BUENA OBSERVACI√ďN.
Y tu pregunta encierra la respuesta.
Esos periodistas son del sistema.
El verdadero poder en Argentina NO EST√Ā en el gobierno.
(y no sé si en otras partes también, en EEUU el poder lo tiene el complejo industrial-militar-financiero)
Esos periodistas responden a los intereses de sus patrones. De sus empresas.
Fíjate que "Crítica" es de Mata, ex-capo local del grupo marsans que controlaba aerolíneas. "Crítica" no sacó nada sobre AirComet.
El diario garca por excelencia, "la naci√≥n" nada dice sobre los "desag√ľes" del campo "la dorita" de Biolcati 8presidente de la SRA)
Y uno de los diarios de ac√° "NORTE", de Romero Feris, con una c√ļpula de pensamiento liberal-conserv ador, aliado (no s√≥lo ideol√≥gicamente ) a los grandes propietarios rurales, tampoco saca (y no creo que sacar√°) algo sobre el tema.
Ser√≠a bueno que como en Inglaterra o EEUU, los diarios titulasen: "nosotros estamos con tal partido". Y listo, no se enga√Īa.
Pero acá, la trampa de "NORTE" y otros es salir como si fuesen "independientes ". No existe eso. Presentan temas de interés particular de un sector (casualmente siempre el sector privilegiado: grandes terratenientes o medianos comerciantes) como si fuese el interés general.
Fíjate el tema de los cortes de ruta de los patrones agroganaderos: "NORTE" los presentaba como algo épico, pero la vara de "NORTE" no es la misma si los que cortan calles son unos morochos desdentados. "NORTE" no dijo ni mu sobre tirar alimentos a la ruta, requisar camiones, volcar acoplados, apostarse con armas, hacer de gendarmes en la ruta, romper caminos alternativos, impedir paso de vehículos, perseguir y amenazar a periodistas de distinto pensar, etc,etc; TODO eso hicieron los agropiqueteros. Nada de eso fue tratado en "NORTE". Eso, para "NORTE" no está mal. Es gente "del palo" la que hizo.
Pero bueno, nunca nada es definitivo.
Hubo y habr√° periodistas que no cayeron ni caer√°n al capricho de los patrones. Aunque como dijo Pascual Serrano (periodista espa√Īol autor del libro - recomendable - "Desinformaci√≥n . C√≥mo los medios ocultan el mundo") un periodista dentro de un medio esta casi imposibilitado de influir y cambiar al medio. Es un poco lo que pasa con las instituciones (tipo la Iglesia): dif√≠cil, muy dif√≠cil que cambie. Podemos s√≠ saber que tendencia y a quien defienden los medios, que intereses asumen; y la prensa no perteneciente a los "mass-media" circula por nuevos carriles de internet. Respecto de ellos hay buenos blogs. Como dec√≠a una canci√≥n : "si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra Historia: la Verdadera historia".
Con los grandes medios y los periodistas que nombrabas, pasa lo mismo: las noticias que ellos dan no son para cre√©rles, sino para desconfiar, porque ellos (la gran prensa y los voceros de los grupos privilegiados) son los escribas de los que se quedan con el mayor pedazo de la torta; y otros, m√°s peque√Īos, miran y escriben cuestionando al verdadero poder explotador y del lado de los sometidos.
Vale entonces la función de los periodistas que se animen a repreguntar a tipas como la gorda que es la defensora acérrima del grupo Clarín.
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0 #6 Victor 04-01-2010 07:36
Tengo un interrogante que hacerle a los periodistas de la Argentina:- ¬ŅCuando le van a hacer repreguntas a Carri√≥?.- ¬ŅPorqu√© la dejan hablar, hablar y hablar y nunca la interrumpen, nunca una pregunta critica ( y mir√° que hay para criticarla, eh?).- Eso s√≠, cuando lo tienen enfrente a alguien del oficialismo lo matan .- ¬ŅVieron que incisivo suele ser Majul con D Elia, y Leuco con Agustin Rossi y Magdalena con Anibal Fernandez y Mirtha Legrand con Scioli?.- Ahora, cuando estos mismos periodistas la tienen a Carri√≥ enfrente, extra√Īamente dejan de ser incisivos y son algo m√°s que complacientes.- Recuerdo un reportaje del ex ni√Īo terrible Jorge Lanata, donde la pregunta m√°s a fondo que le hizo fu√©:- ¬Ņ"Estas enojada"?.- La respuesta fu√©:- "S√≠".- Y ah√≠ qued√≥ todo.-¬ŅSer√° que Lilita pacta los reportajes?
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0 #5 mate 02-01-2010 09:45
Periodismo independiente.
Jauretche sosten√≠a que la prensa es ‚Äúlibre s√≥lo en la medida que sirva a la empresa, y no contrar√≠e sus intereses‚ÄĚ.
Jauretche sigue vigente.
Pero también Walsh y tantos otros que no figuran en la mayoría de la prensa.
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0 #4 Brian 01-01-2010 06:18
No s√© si me repugna m√°s ese se√Īor que por las cifras millonarias que cobra logr√≥ que su radio se llame FM La Pauta o de todos los comunicadores que, diariamente, llenan horas y horas de sus programas diciendo que √©ste gobierno provincial es el peor del mundo, pero porque no les garpa lo mismo a ellos. ¬ŅNo se dar√°n cuenta que es muy obvia esa extorsi√≥n, y que no la inventaron ellos?
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0 #3 cristian_ 30-12-2009 06:59
Interesante lo que planteás, Daniel. A un golpe de vista identifico al menos dos cuestiones que me dan ganas de pensar, tanto en la nota de Blaustein como en tu comentario: el rol del periodista y el rol del medio en el que trabaja; los dos, además, supeditados a la lógica del mercado.

Se me ocurre la siguiente chicana psico-sociol√≥gi ca: el periodista es un laburante especializado que o estudi√≥ o practic√≥ mucho. En eso es muy parecido al que en estos tiempos ha sido identificado como su peor adversario, su n√©mesis: el pol√≠tico. Los dos tienen un valor agregado, ‚Äúalgo‚ÄĚ que los hace mejores, especiales. Los dos compiten por conquistar a la opini√≥n p√ļblica.

Los periodistas se irritan (por ejemplo los de la tele y los de la radio) cuando un pol√≠tico parece demasiado c√≥modo en su danza de persuasi√≥n: lo provocan, lo invitan a pelear, le tiran frases sueltas, lo hacen caminar descalzo por campos minados. No les importa la verdad: un relevamiento ingenuo, un remedo de investigaci√≥n que no lleg√≥ a nada vale lo mismo que una causa penal que pueda terminar con la carrera del pol√≠tico: la cuesti√≥n es la zancadilla, la celada. Que el pol√≠tico quede en verg√ľenza, humillado, tal es el colmo del √©xito en esas escaramuzas.

Lanata, por ejemplo, que es un tipo que siempre manej√≥ mucha data, es capaz de banalizar una disputa sabiendo que los tiempos televisivos son ‚Äúsu‚ÄĚ campo de batalla, que tiene la ventaja, en lugar de buscar arribar a la verdad. Cuando terminan esas payasadas uno siente que lo estafaron, y sobre todo advierte que lo de la independencia es un verso.

Hay otra cuesti√≥n ‚Äút√©cnica‚ÄĚ sobre la independencia. En general en los medios gr√°ficos s√≥lo los editores tienen predicamento, porque ‚Äúeditorializan‚ÄĚ la realidad ya sea escribiendo editoriales (el ‚Äúboyero‚ÄĚ, lo llamo yo) o definiendo c√≥mo se publicar√° la nota de un redactor. Los redactores pueden proponer cosas con sus copetes y t√≠tulos y bajadas, pero dependiendo del medio en el que laburen a lo sumo les respetar√°n la idea general, que por supuesto no ha de ser una idea propia.

Ellos aportan la materia prima y los otros, iluminados por los querubines, ‚Äúsaben‚ÄĚ c√≥mo convertir esa procesi√≥n de hormigas en una pieza de inter√©s period√≠stico. As√≠, la cantidad y variedad de filtros por los que pasa una nota termina por aniquilar el ADN de la ‚Äúindependencia‚ÄĚ . Algunos de esos filtros son ‚Äúa priori‚ÄĚ, como los que se√Īala Blaustein cuando cuenta lo de Fontevechia. Otros filtros son autoinfligidos, ya sea porque el redactor ‚Äúentr√≥ en sinton√≠a‚ÄĚ, porque sabe que no gana para disgustos, porque es un mediocre o porque es un cag√≥n. O todo eso junto.

Lo del mercado lo veo así: en los grandes distritos su influencia se mide no sólo por la plata que ponen los anunciantes sino por la que se puede ganar si esos anunciantes (a veces socios) consiguen operar en un escenario de "seguridad jurídica" más propicio para sus negocios.

Hasta hace poco Clarín tenía un poder de veto de hecho frente al nombramiento de funcionarios de casi cualquier gobierno importante, porque si no iba por donde ellos esperaban que fuera lo mataban con tres tapas. Al revés, la redacción levantaba el pulgar cuando el funcionario era "del palo" y lo dejaba seguir y lo invitaba de vez en cuando a su mesa.

En el Chaco ya sabemos que el principal empleador es el Estado. También el que maneja más plata. Entonces la posición de los medios necesariamente es dependiente de los acuerdos que se puedan conseguir con el gobierno de turno. El Estado (o el gobierno) les marca la agenda.

Conocemos el mito urbano del periodista que se pone una radio chiquita o un portal porque tiene "el conecte" para recibir pauta oficial, pero no tiene el espacio. Despu√©s puede atiborrar su grilla con gacetillas de la gobernaci√≥n, que son un mont√≥n, y ni siquiera tiene la exigencia de producir contenidos propios. Uno creer√≠a que lo hacen por coincidencias ideol√≥gicas si no fuera porque facturan. Ni qu√© decir de la monta√Īa de plata que manejan los grandes medios, y de c√≥mo esa condici√≥n de posibilidad impacta en los contenidos.

En este portal, el cartelito allá arriba de "Sin publicidad oficial" no es sólo una muestra de que el administrador es un idealista o de que la junta en pala con el tráfico de Naranpol con pastillas; es un golpe a los huevos de muchos "independientes ". Una declaración de principios.

De lo contrario, si no fuera tan espurio y evidente el menudeo de billetes para los innumerables puntocom que aparecieron en los √ļltimos tiempos, la consigna de AN ser√≠a una tonter√≠a.

Yo sigo pensando que hay un gran periodismo por venir, mucho m√°s cerca de nosotros mismos.

ADMINISTRADOR: Gracias, Cristian. Brindamos por el periodismo que viene, y porque podamos verlo.
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0 #2 DanielZal 29-12-2009 17:21
No se pero me opongo. Soy un lector, y es mi unico contacto con el periodismo, no encuentro hasta hoy algun periodista que no haya caido en el mercantilismo o la propaganda de su ideologia, ni hablar de la TV, cerrando filas en la grafica, hasta la mitica Humor (perdi en un incendio uno de sus ejemplares secuestrados por la dictadura que alcance a comprar) recuerdo perfectamente sus reportajes exaltando a Puigjane y al de la Sindical Bancaria. Norte es el diario que mas representa mi ideologia = soy oficialista de la primera hora, no importa quien este, soy oficilista, Primera Linea, bueno, es PL, El Diario, angaaaaa, y la Voz del Chaco no es digna de su nombre, pero igual, a quien le interesa? saben en realidad cuantos chaque√Īos LEEN los diarios? Si existiera periodismo no existiria el tipo ese que por las ma√Īanas atiende el telefono para decir donde pagan la pension. Esta nota me recuerda esas otras que de tanto en tanto publican las revistas contando lo que piensa un redactor cuando no encuentra tema para redactar. Prefiero el humor de AN a su seriedad. Perdon por la sinceridad.
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