Angau Noticias

Lunes
30 de Noviembre
Tamaño Texto
  • Aumentar fuente
  • Tamaño original
  • Reducir fuente
porn, porno
Inicio >> Locales >> Exclusivo de AN: cómo fue el operativo policial contra los narcos cerca de Charata y por qué lograron huir

Exclusivo de AN: cómo fue el operativo policial contra los narcos cerca de Charata y por qué lograron huir

E-mail Imprimir PDF
Share

El fin de semana la provincia se encontró en las tapas de los diarios con una noticia feliz: la Policía del Chaco había secuestrado 400 kilos de marihuana descargados de un avión narco en una pista clandestina próxima a Charata.

Pero de inmediato llegó la decepción: los implacables sabuesos de la fuerza policial olvidaron un detalle: tenían que impedir que la aeronave volviera a despegar, y el piloto se fugó con ella. No salían de su desazón por el asunto cuando se dieron cuenta de que también se escaparon hacia el monte los distribuidores locales que habían recibido la droga. Uf.

 

De inmediato, los medios monopólicos, en lugar de valorar el secuestro de la carga ilícita, dieron a entender que nuestros héroes dejaron escapar a los narcos. Una infamia gratuita y dolorosa que Angaú Noticias, por suerte, puede desmentir cabalmente, ya que fue el medio que en exclusiva pudo presenciar todo el operativo realizado el sábado pasado.

 

Tensa espera

 

Todo comenzó temprano por la mañana. Treinta efectivos tipo comando, pertenecientes a la División Drogas Peligrosas y Estupefacientes Amigos de la Policía del Chaco, se esconden entre los árboles en un paraje situado a pocos kilómetros de Charata. Casi no hablan. Se comunican por señas, para reducir al mínimo la posibilidad de ser detectados. Por eso también sus uniformes camuflados y sus rostros pintados de negro y verde. Lo que no entendemos es por qué la fogata alrededor de la cual guitarrean y cantan chacareras.

"¿La densa humareda que se levanta no puede alertar al avión narco si es que llega?", preguntó AN al jefe del operativo, cuyo nombre no puede ser difundido por razones obvias (no se lo preguntamos), aunque los demás se dirigen a él por su nick de combate, Comandante Zeta. "No hay problema, creerán que es una parrilla tenedor libre", nos responde. "Pero estamos a 70 kilómetros de cualquier lugar poblado", apuntamos. "Sesenta y siete nomás", nos corrige Zeta.

A las 9.25, un lejano ronroneo mecánico llega desde las alturas. "¡El avión, silencio!", ordena Zeta. "Un ratito nomás, ya estamos terminando La Telesita", pide uno de los comandos. Zeta bufa, autoriza puteando y se suma a las dos últimas estrofas, intentando que su voz suene lo más parecida posible a la de Jorge Cafrune. Apenas logra ser Dyango.

El sonido se hace más nítido. "Allá, en cuadrante noroeste", señala Zeta. Todos los comandos miran hacia el sur. El jefe los golpea en las espaldas y los hace girar hacia el cardinal correcto. Un brillo metálico se afianza en el firmamento, hasta que vemos claramente un avión Cessna. "¿Viene del Paraguay?", preguntamos entre la fronda. "¡Shhhhh!", nos reprenden Zeta y varios más. Luego, como arrepentido de su rudeza, el jefe se nos acerca y nos dice al oído. "Es una de las hipótesis. Paraguay, Bolivia o Suecia son los datos que manejamos", nos cuenta.

El avión comienza a describir un gran círculo. "No miren, nos está queriendo marear", dice Zeta. Los comandos apoyan los rostros en el suelo, y el pasto les tapa las orejas. El cronista de AN, sin embargo, sigue observando. El Cessna va perdiendo altura lentamente. En el descampado, de unos 800 metros por 500, aparece una camioneta y de ella bajan tres sujetos. "¡Miren!", exclama el periodista. Zeta levanta la cabeza y afina la mirada. "Malditos turistas de mierda, van a arruinar la operación", dice, apretando los dientes y sacándose unas hojas de trébol de la lengua.

"Quizá no son turistas, sino los tipos que reciben la droga, los contactos locales", deslizamos. Los comandos nos miran con admiración. Zeta intenta minimizar nuestro aporte. "En julio es la Bienal de Esculturas de Resistencia, podrían ser turistas", insiste. "O también pueden ser contactos locales -agrega, con tono académico-; generalmente los aviones bajan para darle la droga a alguien, no sólo para estirar las piernas, si bien lo del jet lag los preocupa mucho también".

 

El desenlace

 

El avion ya está a menos de 100 metros de altura, e inicia las maniobras de aterrizaje. Dos de los tipos parados en el descampado hacen señas con banderines anaranjados, orientando al piloto. "Mierda, jueces de línea involucrados", murmura Zeta. El Cessna se aproxima por el extremo opuesto al que ocupamos, y levantando una pequeña polvareda al tomar contacto con el suelo. Finalmente, se detiene a unos 200 metros de nosotros. Los de la camioneta se acercan a la máquina, de donde desciende un hombre alto y sonriente que les da la mano.

"Lo que me temía: se conocen", dice Zeta. La tropa lo mira con asombro religioso. "Se conocen", le repite el efectivo más gordo a otros tres que no habían escuchado. "¿Van a actuar?", pregunta AN con máxima discreción. "¡Como para actuar estamos, ni que esto fuera la fiesta de fin de año de la fuerza!", nos responde Zeta, escupiendo a un lado. Los otros nos miran con desprecio. "El pelotudo preguntó si vamos a actuar", vuelve a traducir el gordo, levantando una pequeña ola de burlas groseras.

"Listo, retirémonos en silencio", ordena Zeta. "¿Pero no van a agarrarlos??", decimos casi en una exclamación, sorprendidos por la orden. Zeta nos mira con furia y nos exige bajar el tono. Detrás sentimos el murmullo indignado del escuadrón. "Si intentáramos arrestarlos, se darían cuenta de que estamos acá", explica. Los otros empiezan a gatear monte adentro.

"Pero si los agarran, si bien es cierto que se darían cuenta de que ustedes están, secuestrarían la carga, que casi seguro es droga o contrabando, y podrían detener a los tipos para ver a qué organización pertenecen", insistimos, con cierto temor. Zeta, rabioso, abre su celular e inicia una llamada. "Señor ministro -escuchamos-, aquí estamos con un problema con un periodista". Luego, le relata toda la situación y nuestro diálogo. Zeta corta indignado. "Malditos civiles que no conocen de estos temas", gruñe.

"Vuelvan, hay que detenerlos", susurra con firmeza a los demás, que se miran entre sí y giran con un evidente disgusto. Zeta levanta su mano derecha y realiza una cuenta regresiva con los dedos. Luego se pone de pie y grita: "¡Pica el piloto y los otros narcos ahí!"

El grupo sale de entre los matorrales apuntando con las armas. El piloto y los otros levantan las manos. Zeta los hace rodear y ordena que bajen la carga del avión. Son muchísimos paquetes. Zeta abre uno, extrae un manojo de hierba, lo lleva a la nariz y frunce el ceño. "Esto no es cocaína", dictamina, lanzándonos una mirada fulminante. "Disculpen, señores, se pueden ir", les dice a los extraños, y con un gesto hace bajar las armas.

"¿Y si fuera marihuana?", planteamos. El piloto, que ya volvía a subir al avión, se queda helado. Los tres de la camioneta se miran. Zeta duda. "Capaz que es marihuana, dicen que es así, como un pasto o yerba", dice el gordo. "No, nada que ver, la marihuana son píldoras", dice el piloto, con una clara tonada asunceña. Zeta vuelve a llamar con su teléfono. Corta. "La marihuana es hierba, mi hijo buscó en Google", informa.

El piloto salta dentro del Cessna y traba la puerta. "¡Salga, salga, no sea mal perdedor!", le grita Zeta. El piloto se niega. Se inicia una larga negociación. El piloto ofrece entregar la avioneta a cambio de que se le dé un Boeing 747 con los tanques llenos y 50 millones de dólares. Zeta acepta, pero luego se comunica con el ministro Juan Manuel Pedrini y el acuerdo se aborta. "Está bien, sólo dejeme acomodar la máquina a un costado para que no le dé tanto el sol", pide el piloto. Zeta acepta, y el Cessna despega.

Nos quedamos viendo cómo desaparece en el azul luminoso de la mañana. Tras 45 minutos parados, Zeta putea. "Me parece que no va a volver. Los pilotos paraguayos son así, no tienen códigos", se lamenta. Entonces advertimos que los otros tres sujetos ya no están. El gordo advierte el sobresalto: "Tranquilo, jefe, se fueron a mear y vuelven".

Al cierre de esta edición, el comando permanecía en el lugar.

 

 

Artículo relacionado: A cualquiera le puede pasar

 

 

.

 

 

Comentarios   

 
0 #7 RAR 01-04-2012 12:51
Sería bueno que hicieran una artículo similar a este por la fuga de la alcaídia de un preso el día que se jugó el partido Boca-River, ya que es inminente el apresamiento del delincuente por parte de nuestras eficientes fuerzas policiales. El dato que tengo es que lo ubicaron, le tendieron un cerco y el cerco se está cerrando.
Citar
 
 
0 #6 CLETO 28-03-2012 05:36
MMMM….Me parece que aquí hay gato encerrado. Que se hayan escapado fácilmente el piloto con su avión, y los demás narcos al trotecito por el descampado sin que nadie se entere, resulta bastante raro.
Al grito del comandante Zeta !Pica el piloto y los otros narcos ahí!, con sólo agregarle: ¡Tatuita! ¡Puto el que se mueve!, los hubieran prendido del forro cómodamente y sin riesgo.
¿Ezte zerá Zeta con zeta de zonzo?
Si lograron bajar 400 kilos de merca, ¿cuánto tardaron?
Zeta y su pandilla ¿andaban corriendo con tacos altos por la chacra que no llegaron a tiempo?
Al avión, ¿no podían tirarle con unos cascotes o unos terrones de tierra?
Los efectivos, ¿pertenecerán al 911 que no agarran ni el colectivo?
¿Era marihuana o margaritas prensadas de una importación tramitada por Calino?
El banco del Coki, ¿financió la operación?
Si le pido porfi al Juanca o a Zuni, ¿me darán unas hebritas para armarme un sabrosón?
¡Dale, sí, no sean egoístas!

A: Espectacular.
Citar
 
 
0 #5 yo soy asi! 28-03-2012 03:46
no era hierba, era burrito para el mate jaja!

A: >D
Citar
 
 
0 #4 Ramoncito 27-03-2012 18:01
Eso de "los implacables sabuesos de la fuerza policial" y lo de "Dos de los tipos parados en el descampado hacen señas con banderines anaranjados" me mató, Admin.

Te disculpo por lo de "sabuesos", una palabra nunca escrita en la sección Policiales de ningún diario argento.

Era (contestame con el corazón en la mano) necesario relacionar a los Sabuesos con la Naranja Mecánica / Botóxica ?

Todo se ha perdido con esta prensa oficialista ...

A: Lo de sabuesos fue deliberado, Monchi, porque es una de las cosas que más gracia nos causa de las crónicas policiales locales. Eso, más "la finca lindera", el "hábil interrogatorio" y las acciones "por causas que se buscan establecer".
Citar
 
 
0 #3 juank 27-03-2012 17:23
Yo les dije que no era buena idea mandar a los teletubbies al operativo. Que pueden saber esos personajes de narcóticos jaj.
Citar
 
 
0 #2 Fabio 27-03-2012 09:11
Dicen que dijeron que no era droga sino fertilizante para la soja!
Citar
 
 
0 #1 H.E. 27-03-2012 06:32
Excelente y muy chistosa la nota !

Aunque me temo que la realidad fue muchísimo más chistosa, todavía.

Pensar que los records de corruptela del muñeco Carozzo y su pandilla parecían taaaan imbatibles.

Deben estar preocupados ..............

A: Es cierto, el radicalismo se quedó afuera del gobierno, desplazado por el PJ, y ahora con el Guinness está pasando lo mismo.
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Zona Lectores

Perspectivas

El niño estaba tendido de espaldas en el patio de su casa, revolviendo una brizna de pasto entre los dientes, con las manos detrás de la cabeza y los...

module by Inspiration

Angaú fuera de joda

El Chaco verdadero

La desocupación real o abierta, que incluye la encubierta que está formada por los inactivos (desalentados), supera los dos dígitos en Chaco. Estimamos...

module by Inspiration