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Ben Derk, el olvido imperdonable

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Las carreras de periodismo de la región siguen, año a año, anotando a cientos de muchachos que quieren trabajar en los medios de la zona, cada quien enarbolando, seguramente, diferentes ideales, sueños y objetivos. Pero ¿saben esos jóvenes dónde terminan los manuales y dónde comienza la realidad del ejercicio profesional en el Chaco?¿Les dicen sus familias toda la verdad?¿Cuál es la edad más indicada para que un chico sepa que Papá Noel no existe, porque son los padres?¿Y para que sepan que los padres tampoco existen?¿Y para que se les diga lo de la libertad de prensa? Se trata, sin dudas, de interrogantes que muchas veces los adultos no estamos en condiciones de responder, o que contestamos sin poder evitar enredarnos en la terrible complejidad de un contexto que nos desborda.

 

Mucho más cuando se trata de pasar en limpio las ecuaciones que rigen a la laberíntica prensa chaqueña. Por eso, considero importante ir a los libros. Y en el caso que nos ocupa: ir “al” libro. Me refiero, claro, a “Manual Práctico para el Ejercicio del Periodismo en el Chaco Argentino y Otros Lugares de Por Ahí”, del comunicólogo Ben Derk, una obra que lamentablemente no ha tenido el lugar que se merece en los claustros universitarios y en las mesitas de luz de la gente de medios.

Un antes y un después

Ben Derk vivió en el Chaco muchos años, y sus biógrafos, a más de ser escasos, nos han dejado con varias lagunas a la hora de reconstruir su vida. Por ejemplo, no se sabe su origen. Algunos dicen que nació en Tampax y que llegó a la provincia en los ‘60 con la primera misión de William Cassidy, el investigador estadounidense de los meteoritos de Campo del Cielo. Otros rumbean para el terreno de lo legendario, afirmando que Cassidy encontró a Derk dentro de uno de los aerolitos que estudió en Gancedo, y que lo despegó de allí a fuerza de golpes de pico y punzón.

Otra corriente, en cambio, dice que la confusión surge de que Cassidy solía comentar sobre Derk que era “más rompequinotos que una bolsa llena de cometas”, y que había conocido a Ben al llegar a esta provincia, no antes.

Lo que sí se sabe de él es que en los ´80 su verba confusa pero firme comenzó a hacerse oír en una FM instalada en el centro de Resistencia. Ben (que dominaba varios idiomas, todos parecidos al español, y generalmente hablados al mismo tiempo) era un crítico bastante audaz de las gestiones gubernamentales de aquel momento. Pero así como Saulo tuvo su conversión camino a Damasco (tras lo cual pasó a ser el apóstol Pablo), Derk tuvo la suya cuando una increíble aparición se produjo en el retorno a su casa, un martes al mediodía.

“Iba yo por la calle Salta –contó una vez en una entrevista que le realizara Víctor Sueyro-, cuando un chivato que había en la esquina con Dónovan comenzó a refulgir, y de su tronco asomó un ser hermoso, panzón y lleno de luz, que al verme deslumbrado me dijo: ‘No temas, soy Carlos, tu ángel de la guarda’. El ser celestial me extendió con su mano derecha unos papeles que tenía escondidos sobre la barriga, bajo la suave túnica que vestía, y me dijo: ‘Toma, aquí tienes tu Santa Pauta Publicitaria, y debajo las preguntas que le harás al Señor Gobernador cuando lo entrevistes en tu nueva radio’. Yo no pude más que llorar. Lloré tanto que las lágrimas casi me impidieron ver si el cheque estaba en fecha o había que esperar unos días”.

Derk considera que la aparición de la pauta en su vida –como la del Espíritu Santo en la de Saulo- fue una línea divisoria drástica. Al día siguiente dejó la humilde FM de sus inicios, y sintió que una repentina y sorprendente lucidez mental lo guiaba en cada paso. Contrató un espacio en un radio de mayor llegada, y su primera entrevista fue al caudillo que conducía en aquel tiempo la provincia.

En un reportaje concedido al periódico “Albores”, de la Escuela Normal, Derk recordó ese debut con una mezcla de emoción renovada y melancolía: “Me sentía nervioso, pero el Señor Gobernador me tranquilizó, porque me trató con afecto y respeto. El ángel Carlos sin dudas sabía de periodismo, porque todas las preguntas que me había dado escritas calzaban perfectamente con lo que yo consideraba una entrevista soñada. Había preguntas de todo tipo. Algunas eran muy clásicas, del tipo ‘¿Cómo ve usted a su gestión a esta altura de su mandato?’, pero otras eran decididamente incisivas, como por ejemplo ‘¿No tiene miedo de que el pueblo, que lo ama tanto, le prohíba dejar la Gobernación para que usted siempre nos bendiga con su sabiduría?’, o también la de ‘¿Piensa en la reelección o nos va a dejar huérfanos?’. Al formular semejante cuestionario tuve miedo de ser tachado de revolucionario o anarquista, pero por suerte e Señor Gobernador supo comprender que era mi oficio y que a él me debía”.

El legado

Pero vayamos a lo que nos interesa, que son las pautas para el trabajo periodístico que establece Derk en su libro, probablemente el legado más importante que tienen los hombres de prensa de Occidente. Señala en el primer capítulo: “El periodista que se estrena en la profesión suele cometer el error de pensar que el Gobernador es un hombre común. Es tan lamentable como habitual ver a jovenzuelos que, micrófono o grabador en mano, se dirigen al Primer Mandatario Provincial de Turno con maneras totalmente irreverentes, como ‘Gobernador’, o ‘Doctor Mengano’, y otras veces con modos aún más descarados, en lugar de referirse a semejante autoridad como ‘Señor Gobernador’, ‘Excelencia’, o ‘Sublime Ser’, que son tres opciones que combinan de manera delicada la reverencia que Él merece, la gracia que todo comunicador debe mostrar, y el estilo audaz pero puro que debe regir cualquier relación entre un periodista radial y su audiencia”.

Agrega en otro tramo: “Olvida con frecuencia la chusma periodística chaqueña que el Señor Gobernador es un ser que si bien adquiere su rango sólo cuando es ungido por el polvoriento y catingudo voto popular, obtiene ese beneficio únicamente en mérito a la deidad de origen que impregna cada uno de sus genes”.

La obra, en el capítulo cuatro, titulado “Chupar no chupa cualquiera”, comienza a desarrollar la idea central del libro, y lo hace planteando que “durante mucho tiempo, se ha seguido una falsa bandera de la independencia, sostenida por quienes afirman que el periodista tiene por misión cuestionar al poder o vigilarlo, como si tales funciones no fueran exclusivas prerrogativas de Dios”. E interroga: “¿Cómo creen que se debe sentir el Niño Jesús cuando ve que queremos investirnos de roles y facultades que son suyos?¿Sois capaces de escuchar el infantil llanto divino que se desata cada vez que buscamos hurgar en un supuesto caso de corrupción en el Estado, o cuando agobiamos a un Hermano Funcionario con preguntas filosas y dañinas?”.

Yendo más a fondo en su teoría, Ben Derk argumenta que la prensa “no debe envenenar la convivencia de los pueblos haciendo creer que sus autoridades son falibles, por dos razones. La primera es que eso sería un acto inaudito de soberbia, y la segunda es que no está demostrado que las autoridades puedan equivocarse. Odiar y cuestionar es fácil, pero el gran desafío de los periodistas –añade- es amar, amar de manera voluptuosa e incondicional a quien detenta la Máxima Magistratura Provincial. ¡He ahí una meta ardua y noble!”.

Un ocaso luminoso

Es verdad que la asociación que hace Derk entre poder político y poder divino puede generar alguna suspicacia. Él mismo admite esa aparente fragilidad de su razonamiento, pero de inmediato lo defiende de manera sólida: “¿Crees tú, mi estimado lector, que Dios podría dejarnos en manos de gobernantes interesados en lastimarnos o perjudicarnos?¿Te consideras más sabio que Jehová y su gabinete?”, pregunta, y leyéndonos la mente responde en el renglón siguiente: “No y no”.

El tema, con todo, le generó demoledores comentarios y hasta mofas de académicos y periodistas, que buscaban desacreditarlo diciendo que era “un fundamentalista del oficialismo extremo”, como lo llamó el director del The Chaco Herald, Lucho Collington, en un editorial algo agresivo, titulado “Derk, mamá esta presa”. El periódico también cayó en simplistas golpes bajos, como el de publicar fotocopias de todos los cobros que Derk hacía a la Subsecretaría de Información Pública y otros 17 organismos de la provincia por unos 37.000 dólares mensuales.

Sea por la incomprensión del establishment mediático, o simplemente porque su mente brillante iba entrando en cortocircuito con la mediocridad circundante, Ben fue tomando una actitud cada vez más cerrada y mística. Comenzó a ser frecuente verlo aparecer en el San José de la calle Pellegrini, cubierto con una sábana amarilla cual filósofo del siglo de oro, y hablando solo. Él, en cambio, decía estar departiendo con el ángel Carlos, y de tanto en tanto se le oía discutir ardorosamente con el ser invisible sobre asuntos financieros.

Ya perdido sin retorno en sus cavilaciones, siguió un tiempo más con las apariciones radiales, hasta que su rastro se extravió en el tiempo y el fragor de los cambios. Pero recorriendo diales, canales y diarios de nuestra provincia, nos hace felices ver que sus semillas cayeron en terrenos fértiles, de generoso humus. Nos queda además su obra, y su formidable lucha por una forma de periodismo que, gracias a Dios, no ha dejado de reproducirse. Coherente hasta el final, en su lápida puede leerse: “Aquí yace Ben Derk, a menos que el Gobierno lo desmienta”.

Sergio Schneider

 

Los diez mandamientos

En su libro, Ben Derk establece “10 mandamientos del periodista chaqueño”. En, homenaje a él y como un servicio a los hombres de prensa, los reproducimos aquí:

1º Amarás al Señor Gobernador en Ejercicio sobre todas las cosas.

2º Amarás al Subsecretario de Información Pública como a ti mismo.

3º Escucharás siempre las dos campanas: la del ministro y la del subsecretario.

4º Honrarás a tu padre y a tu madre, a menos que sean opositores.

5º No matarás. Eso se factura aparte.

6º No cometerás actos impuros. Nada de mezclar el periodismo con la verdad.

7º No robarás.

8º No te tomarás muy a pecho el mandamiento 7.

9º No volverás a entrevistar a los que ya no están en el Gobierno.

10º No desearás la pauta de tu prójimo.

 

Comentarios   

 
0 #7 papurri 30-11-2008 10:42
cuantas cosas nos vamos enterando , no?

ADMINISTRADOR: Sí, ¡y tan buen tipo que parecía!
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0 #6 Regio 29-11-2008 19:52
muy verídico el comentario, hay también historias (leyendas negras, bah) sobre un diestro Isidoro y su joven secuaz, un grandote trotador, un conductor televisivo de programa cumbiero sabatino, y hay de un gordito gerente televisivo de un canal, al que los radicales, en tiempos de la campaña electoral que llevaría a Nikisch a gobernador, le hicieron un escrache y que no dejaban entrar ni salir del canal, y que en ese escrache estaba la hoy intendente, y que mágicamente, luego con Nikisch en el poder el sorprendente medio de TV giró 180º y fue recontrachupame dias e incluso incursionó en recalcitrante racismo cuando el acampe de pueblos originarios en la plaza, ....pero el poder politico amordaza a los periodistas: los empresarios dueños de medios lo hacen constantemente y al contrario del político, que se va, el empresrio queda, difunde e impone su ideología. Aca vemos en el diario de mayor circulación el comportamiento siempre a favor de los empresarios ganderos, terratenientes, siempre en contra de controles fiscales, siempre acusando a la voracidad del estado, siempre bregando por "libertad de mercado" y no creo que un periodista partidario de la Reforma Agraria llegue a la dirección de tal medio. Lo echarían a patadas. En fin, tal vez Marx diría "periodistas del Chaco, uníos" pero habría que aclarar "verdaderos periodistas del Chaco, uníos, formad vuestra propia cooperativa y así como es chapa decir no tengo pauta oficial, también es galardón decir que los terratenientes explotan a campesinos, evaden impuestos, ejercen censura en sus medios, adoran el pensamiento único, se oponen al desarrollo industrial y sueñan una argentina oligarca con ¨cuatro vacas por habitante".-

ADMINISTRADOR: Y encima al habitante lo quieren para que se lo morfen las cuatro vacas.
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0 #5 papurri 28-11-2008 05:36
Me parece k este personaje era el k criticaba ferozmente al actual gobernador , decia como iba a gobernar el Chaco si estuvo todo el tiempo el baires no conoce el Chaco etc etc y hoy Capitanich es un Dios? o es pura coincidencia ? digo yo a los politicos solo le gustan k le chupen la media total la plata para pagarle no salen de su bolsillo ? el gobernador no lee estos tipos de comentarios? no se da cuenta k la gente no es idiota klo desprestigia .
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0 #4 Mario 27-11-2008 14:00
Conozco un enano parecido al de la historia , quien cobraba 18 mil cada 15 dias durante un buen tiempo(gestion) que siempre puteaba a la productora, y a la locutora propuso aumentarle el sueldo y dejar de retarla otorgandole el privilegio de pasar por la primer cama libre del telo mas cercano, cosa que venia haciendo desde hacia tiempo con la productora aprovechándose de la complicada situacion que la chica vivía. Como dicen las tiras televisivas?? Cualquier semejanza con la realidad .........
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0 #3 romerito 27-11-2008 04:22
Se parece mucho a un enano succiona calcetines aliancistas, que paga sueldos de 4ta a sus empleados, que nunca termino la carrera de periodista, que se hace el solidario y que cada vez que alguien lo critica al aire le raja una puteada delante de cualkiera a su productora.... AMPLIAREMOS ñery.
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0 #2 nardo 26-11-2008 11:46
conozco un chupapichos radial que tiene nombre parecido pero no debe ser el mismo porque este es mucho mas chupapichos que el de la historia
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0 #1 Duquesa 26-11-2008 08:15
Cualquier semejanza con la vida y obra de Raul es pura coincidencia!?
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