Angau Noticias

Martes
16 de Octubre
Tamaño Texto
  • Aumentar fuente
  • Tamaño original
  • Reducir fuente
porn, porno
Inicio >> Locales >> ¿En qué creemos los argentinos? Y ¿creemos en lo que creemos?

¿En qué creemos los argentinos? Y ¿creemos en lo que creemos?

E-mail Imprimir PDF
Share

Durante el siglo XX, solo en dos oportunidades se registró la identidad religiosa de los argentinos y fue mediante los censos de 1947 y 1960. La falta de datos estadísticos actuales incentivó a investigadores del área Sociedad, Cultura y Religión del Ceil/Piette /Conicet, quienes junto a las universidades nacionales de Rosario y Santiago del Estero, realizaron la Primera Encuesta Científica sobre Creencias y Actitudes Religiosas de la población mayor de 18 años residente en la Argentina.

El estudio, que tuvo carácter nacional, se llevó a cabo en ciudades grandes, medianas y pequeñas de las distintas regiones del país: NOA, NEA, Cuyo, Centro, Patagonia y Buenos Aires, y fue presentado en la Cancillería, ante una gran cantidad de interesados en el tema.
 
Perú, Brasil, Chile y hasta Uruguay preguntan en los censos por la identidad religiosa. En Argentina, durante el siglo XX solo se preguntó en los censos de 1947 y de 1960. Esta nueva encuesta buscó conocer la incidencia de las religiones en el país y lograr un resultado académico que no fuera desde el Estado ni desde la Iglesia.
 
Para esto, sociólogos del Ceil/Piette -Conicet-, y de las universidades involucradas, dirigidos por el doctor Fortunato Mallimaci, encuestaron a 2400 personas. Más allá de los números que se pueden ver en http://www.ceil-piette.gov.ar las conclusiones parciales son las que se explican a continuación.
 
“Es necesario conocer la identidad religiosa porque es algo que va más allá del ámbito privado. Desde los ’30 hubo presencia de la religión católica; esto llevó a la Argentina a estar ligada a lo católico y la iglesia ocupó el espacio público y es tan importante esa incidencia que se ha naturalizado”, dice el doctor Fortunato Mallimaci.

¿Cuántos creen en Dios ?

El 90 % de los encuestados dijo que cree en Dios, en Jesucristo, en la Virgen, en los santos, pero sin participar en ninguna institución, lo que muestra un fuerte proceso de individualización y de no institucionalización. Desde fines del siglo XIX, la gente no va al templo asiduamente.


“De la institución iglesia se pudo comprobar que es igualmente la más creíble; que tienen más presencia social que religiosa en el país, que es una institución social que da valores religiosos” dice Mallimaci.

La encuesta reafirma la condición creyente de la sociedad argentina: 9 de cada 10 entrevistados cree en Dios.

El 76% se define católico; el 9% evangélico y un 11.3% dice ser ateo, agnóstico o no tener ninguna religión.
 
Habitualmente se habla del crecimiento evangélico en los sectores de menos recursos. Sin embargo la investigación arroja un resultado novedoso: los indiferentes religiosos igualan a los evangélicos en la población que no posee educación formal.
 
“Sin embargo, se puede decir que estamos frente a procesos complejos de desinstitucionalización religiosa, de individuación y recomposición de las creencias” afirma Mallimaci. Es que el 76% de los que se definieron como católicos, afirma concurrir poco o nunca a lugares de culto y solo el 23 participa frecuentemente de las ceremonias.


Cuando se observan los modos de vivir la religión, el porcentaje de quienes dicen relacionarse con Dios por su propia cuenta, en todas las regiones, supera la mitad de la población. El “ser religioso a mi manera” o “me relaciono con Dios sin intermediarios” son frases que resumen las formas de vivir la religión en buena parte de la sociedad argentina contemporánea.
 
La opinión mayoritaria de la sociedad argentina sobre cuestiones como el aborto, la educación sexual en las escuelas, el uso de anticonceptivos, el sacerdocio en las mujeres, muestra la autonomía de conciencia y decisión y lo hacen tomando distancia de los postulados doctrinarios de las instituciones religiosas. En esto los católicos se diferencian de los evangélicos, quienes a la hora de tomar postura ante estos temas, revelan la adhesión a los principios doctrinarios en forma más significativa.

¿En qué creen los católicos cuando dicen que creen ?

Del sondeo surge que los católicos creen en Jesucristo, en el Espíritu Santo, en la Virgen, los ángeles, los santos, pero también en "la energía", la new age, el Gauchito Gil, etcétera.
 
La gran mayoría constituye sus creencias fuera o contra la propia institución. Cumplen ritos pero hacen lo que les parece. Verán cómo creen lo que creen en otra etapa. Pero hasta ahora los resultados muestran que los principios religiosos se mezclan con figuras paganas.
 
Se bautizan, toman la primera comunión y a lo sumo se casan por iglesia, aunque cada vez menos. “Esto va en baja, hasta que nos encontramos con otro fenómeno: el monopolio católico de la muerte”, comenta Mallimaci.
 
En el siglo XXI hay un proceso de individuación “tengo mis rituales, voy a la iglesia cuando yo quiero y no porque sea fiesta de guardar”, y es que la mayoría quiere tomar sus propias decisiones desde la cantidad de hijos, sexualidad (el yo quiero disfrutar, que nadie me imponga nada).
 
Generalmente terminan conformando el grupo minoritario pero significativo, ya que si bien dejan su religión de origen y se acercan a otra, terminan en el grupo de indiferentes religiosos.
  
La medición fue financiada por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica  y se enmarca en un proyecto de investigación más amplio, de tres años de duración, que se propone analizar las relaciones entre la religión y la estructura social en la Argentina del siglo XXI.

¿Y vos, en qué o quién creés?
 

Fuente: Encuesta nacional realizada por el Conicet   (Agosto 2008)
http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/portal/noticia.php?n=2977&t=5

 

Comentarios   

 
0 #26 Gustavo 24-04-2009 17:40
Un libro de Paul Veyne nos sugiere algunas reflexiones, se trata de Quand nôtre monde est devenu chrétien ( 312-394)
( Cuando nuestro mundo se hizo cristiano).

El historiador francés especialista de historia antigua y uno de los más importantes analistas del tema por sus estudios del imperio Romano - además de guía de Michel Foucault en todo lo relativo a sus libros sobre la ética antigua - , construye un relato erudito sobre la conversión del emperador Constantino al cristianismo.

Lo considera un visionario que supo diagramar una política moderada, un pragmatismo tolerante, que hizo posible que la religión cristiana se consolidara gradualmente en un mundo en el que más del noventa por ciento de la población era pagana.

Sin la acción de Constantino el cristianismo no habría sido más que una secta de vanguardia. El emperador no impuso la nueva religión por la fuerza ni intentó llevar a cabo campañas de promoción de la buena nueva. No hizo más que hacer respetar su devoción que tomó como un asunto personal.
Aquel día del año 312 en el que Constantino se presentó a librar una batalla con el Crisma en los escudos, las dos primeras letras del nombre de Cristo, se iniciaba una nueva era.

No se sabe la causa de la conversión de Constantino. Fue una decisión privada en nada determinada por alguna necesidad social o epocal. Es una caja negra de su psique a la vez que un capricho personal, un ejemplo de lo que Veyne llama “la banalidad de lo excepcional”. El paganismo estaba en crisis hacía siglos y su decadencia era lenta a la vez que parecía irreversible. Era una religiosidad envejecida. A pesar de eso el mundo entero que cubría el imperio seguía siendo politeísta a la manera de siempre.

Constantino marcó un período de convivencia entre paganismo y cristianismo que muestra que no fue su inmortalizado sobrino Juliano el Apóstata – el preferido por los librepensadores - el único que supo contemporizar en un mundo de diferencias.

Para el ateo Veyne el cristianismo es una obra maestra de la imaginación creadora de la humanidad. Sostiene que bien puede pensarse en una meritocracia en las evaluaciones de las religiones como existe en los juicios acerca de las obras de arte. Desde ese punto de vista considera espiritualmente superior al cristianismo respecto del paganismo.

El cristianismo es una novedad histórica, una invención y una revolución cultural. En nada necesitaba el emperador al cristianismo para unificar o legitimar a su imperio. Roma ya estaba legitimada y consolidada hacía mucho tiempo. Nadie dudaba del derecho imperial romano a dominar el mundo, hasta tal punto que se podía luchar por su conducción pero no por la identidad de la empresa.

El paganismo ofrecía a los hombres una relación ocasional con dioses que por lo general estaban más ocupados consigo mismos que con sus adoradores. Por el contrario el cristianismo era una religión intensa, pasional e íntima, que no sólo ofrecía un significado eterno, una cosmovisión y un proyecto cósmico, sino además un interés puntual por cada una de las almas.

Poco a poco el cristianismo fue tornándose atractivo por conveniencias políticas. Los cristianos tenían acceso a las orejas del poder. Nada era más eficaz que la mediación de un obispo si se quería llegar a la máxima autoridad. Dice Veyne que para precipitar el fin del paganismo, fueron mucho más importantes las ambiciones políticas y el peso de los contactos con el poder que la legislación imperial o el cierre de los templos paganos.

Religión de elite, competía con las creencias del Senado, entidad de alta jerarquía que regenteaba lo que era una especie de Vaticano pagano constituído en Roma. Más tarde, la religión se hace masiva con el encuadramiento de sectores de la población, y no por suma de conversiones individuales, y con la incorporación de los campesinos.

Esta masividad baja la tensión del fervor elitista y la nueva religión se convierte en una creencia tranquila, una especie de conyugalidad cultural regida por la costumbre luego de una fase pasional. De secta se convierte en iglesia, la diferencia reside en que una persona “elige” entrar a una secta pero “nace” en el seno de una iglesia. Nacer cristiano llevó un cierto tiempo.

Veyne dice que la costumbre es fundamental para el funcionamiento de las religiones ya que sensibiliza la religiosidad espontánea y se impone por un sentimiento de respeto y por un sentido del deber. La costumbre no tiene otra razón de ser que su mera existencia.

Permite así una religiosidad basada en lo que Veyne llama “presentimiento ”, es decir la relación de indiferencia parcial con la religión, una adhesión lejana. Existe una distribución en el teatro de valores que tiene variados grados de intensidad. No se es religioso con un grado de emoción diaria de alto voltaje, la fe también se administra.

Nuestro historiador afirma que las interpretacione s sobre el hecho histórico de la religión padecen de un exceso de psicologismo o de una sobrante de racionalismo. Una religión no deriva del miedo a la muerte, no es una astucia psíquica.

Así como el alcohol no hace a un Poe el miedo a la muerte no nos da un San Pablo, ni un Constantino. Existe la creatividad imaginativa en la invención de las religiones. Tampoco la religión es un derivado social con un fin utilitario, no se fabrica una religión para anestesiar a un pueblo. Para Veyne la noción de ideología es panexplicativa. Expresa de una ilusión intelectualista . Los pueblos no son individuos que actúan luego de haber asimilado el contenido de un mensaje. Más importante que las fraselogías y las bellas palabras son las vivencias silenciosas, el peso tácito de lo cotidiano, y el habitual gusto por los ideales.

Las ideologías sólo convencen a los convencidos. Veyne dice algo más, para él la función de la ideología no es convencer sino agradar, producir placer. Las ideologías mejoran la imagen que tenemos de nosotros mismos, no sólo legitiman rebeliones sino justifican la superioridad de los dominadores y trasmiten a los dominados que no se equivocan al obedecer.

Hay un fantasma que recorre la historia, se llama conformismo, y es mucho más sutil de lo que se cree. Tiene a su favor los sistemas de normalidad, el principio de mediocridad cotidiana, las indiferencias parciales, los rituales de solemnización de las autoridades, las modas, la repugnancia y la estupidez.

Por la repugnancia - síntoma digestivo de la estupidez - Veyne explica el antisemitismo inaugural de los cristianos en aquellos primeros siglos cuando el judío carecía de una clara identificación.
Ni ateo ni hereje, era repugnante aquello que sin ser ni carne ni pescado – especie intermedia como el marisco - presentaba una identidad difusa.
Daba asco.


http://tomabra.wordpress.com/2009/04/18/la-banalidad-de-lo-excepcional-2/
Citar
 
 
0 #25 HERETIC 21-04-2009 19:40
Cristiandad:
La creencia que un zombi cósmico judío quien fue su propio padre te puede hacer vivir eternamente si vos te comés su carne simbólicamente y le decís telepáticamente que lo aceptás como tu maestro, así él te puede quitar la fuerza maligna de tu alma que está presente en la humanidad porque una mujer-costilla fue convencida por una serpiente parlante de comer de un árbol mágico.... sí, tiene mucho sentido.
Disculpas y sin agraviar, sólo una cita de humor.
Me quedo con el Preámbulo a Murray vs Curret 27/04/1961, Madalyn Murray.
Citar
 
 
0 #24 Pepe 20-04-2009 13:24
las creencias tal vez tengan el camino predeterminado por la Fe;
es decir "si creo tal cosa, entonces tal otra" en un lógica forzada digamos; pero hay otros territorios más llamativos quizás, como los imprevistos:
Eduardo Galeano escribió en 1974 "las venas abiertas de América Latina", y no habrá sospechado o creído que en 2009, un presidente (Chávez, de Venezuela) le regale un ejemplar a otro mandatario (Obama, de EE.UU) y el libro se convierta en "best seller".
Es un buen libro el de Galeano, describe con crudeza nuestra realidad. Galeano en el programa de Mario Wainfeld, por LRA1 Radio Nacional BsAS, declaró que la vigencia de su libro se debe a que "la realidad no se movió mucho", que "hubiera preferido que esté en un museo, como un registro de 'esto pasó', pero no es así".
El gesto de Chávez valió ( y mucho) para difundir a Galeano y dar una manito a la lectura.
"Aunque Ud no lo crea".

ADMINISTRADOR: Tal cual, Pepe, una cosa increíble.
Citar
 
 
0 #23 DOSSO MILA 20-04-2009 10:15
"(...) pero hagan la prueba, intenten comprender e ir más allá de el problema que se presenta. No se solucionará (como la muerte, por ejemplo, un problema sin solución), pero comprendiendo se dejará de sufrir (por ejemplo, de nuevo, si la muerte es inevitable y no tiene solución, comprender este hecho nos llevará a vivir sin miedo a esa muerte, sin intentar evitarla, y ese 'problema' dejará de existir en nuestra cabeza)"

No sabés cómo me cae, Celestita: como anillo al dedo.
Y aquí quedo pensando en tu frase y entrando a tu segundo mail.

Nos vemos!

Otro abrazo
Citar
 
 
0 #22 DOSSO MILA 20-04-2009 10:15
"(...) pero hagan la prueba, intenten comprender e ir más allá de el problema que se presenta. No se solucionará (como la muerte, por ejemplo, un problema sin solución), pero comprendiendo se dejará de sufrir (por ejemplo, de nuevo, si la muerte es inevitable y no tiene solución, comprender este hecho nos llevará a vivir sin miedo a esa muerte, sin intentar evitarla, y ese 'problema' dejará de existir en nuestra cabeza)"

No sabés cómo me cae, Celestita: como anillo al dedo.
Y aquí quedo pensando en tu frase y entrando a tu segundo mail.

Nos vemos!

Otro abrazo
Citar
 
 
0 #21 DOSSO MILA 20-04-2009 10:07
Celestita, recibí tus mail.

El primero contesté.

El segundo jugosísimo. Estaba en el laburo con jefe igualmente rompe, así que preferí degustarlo en casa y responderte luego.

Un abrazo y gracias!

Muchas Gracias!
Citar
 
 
0 #20 yo 20-04-2009 06:40
celestita seguro no sos clienta de sameep por eso aconsejas que andemos echando agua, despues no nos va alcanzar los bonos para cubrir la factura
Citar
 
 
0 #19 Celestita 20-04-2009 02:37
Para los interesados (a Mila ya le envié una respuesta por mail):

Según el budismo, el sufrimiento es ignorancia. Y no hay otra.
En la vida se sufre, porque se desconoce esta vida, se desconoce uno mismo. Y conociendo, o comprendiendo, tampoco es que se terminen los problemas... pero hagan la prueba, intenten comprender e ir más allá de el problema que se presenta. No se solucionará (como la muerte, por ejemplo, un problema sin solución), pero comprendiendo se dejará de sufrir (por ejemplo, de nuevo, si la muerte es inevitable y no tiene solución, comprender este hecho nos llevará a vivir sin miedo a esa muerte, sin intentar evitarla, y ese 'problema' dejará de existir en nuestra cabeza).

Más simple, échenle agua. Ommmmmmmm...
Citar
 
 
0 #18 yo 19-04-2009 16:58
a la vista de tan extensos y criteriosos comentarios, solamente me queda contestar la pregunta del final, creo en san jarrota, una pregunta el conicet es un curso de cocina dictado por el cura portal o por el otro el perrero, me acuerdo que cavallo les mando a lavar los platos por eso mi interrogante
Citar
 
 
0 #17 DOSSO MILA 18-04-2009 05:49
Olvidé el final:

Espero tu respuesta Celestita ( si querés enivámela a mi mail Autorizo a los responsables de Angaú a que te la den. Expresamente a vos.)

Por lo demás, ha finalizado mi particiación.

Chau pepe. fue un lindo paseo por una historia de la infamia y por tantos temas en otros foros!!!
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Zona Lectores

Perspectivas

El niño estaba tendido de espaldas en el patio de su casa, revolviendo una brizna de pasto entre los dientes, con las manos detrás de la cabeza y los...

module by Inspiration

Angaú fuera de joda

El Chaco verdadero

La desocupación real o abierta, que incluye la encubierta que está formada por los inactivos (desalentados), supera los dos dígitos en Chaco. Estimamos...

module by Inspiration

Mas leídos

Ingreso