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Y daaale con la nostalgia: los juegos de la infancia

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Las notas nostálgicas siempre vienen bien. Nos sacan del presente, nos zambullen en los tiempos en que no pensábamos en la muerte y permiten conseguir anunciantes. Por eso, hoy haremos un sintético repaso por los juegos de cuando éramos eternos.

Los cow-boys: Juego prácticamente extinguido. Ya sólo lo juegan algunos integrantes del gabinete provincial, en los pasillos de la Casa de Gobierno, durante los días en que están demasiado al pedo.

Entre los pibes de la cuadra se armaban dos bandos, se iniciaba el juego con el ocultamiento de los participantes en jardines, cunetas, techos, árboles o detrás de vehículos y vecinas gordas que tomaban mate en la vereda.

El desarrollo del juego depend√≠a en gran medida de la honestidad de los educandos, ya que, generalmente, el tiroteo se produc√≠a con armas de juguete (todav√≠a no era com√ļn ver gente cag√°ndose a tiros en cualquier esquina) y, en la mayor√≠a de los casos, con ramas, pedazos de madera terciada y otros elementos sobre los que la imaginaci√≥n tend√≠a un piadoso manto de legitimaci√≥n b√©lica.

Entonces, la efectividad de los disparos que un chico lanzaba contra otro, requer√≠a del consentimiento de quien hab√≠a sido el blanco de ellos. Era com√ļn que el herido se negara a asumir su muerte y consecuente salida del juego, con argumentos tales como "No, no me pegaste, me pas√≥ cerca de la sien nom√°s", "Me pegaste, pero justo ten√≠a una moneda en el bolsillo del pecho y me salv√≥", "La bala entr√≥ por el occipital nor-oriental y tuvo orificio de salida sin afectar √≥rganos vitales", y otras variantes.

Un aspecto placentero para futuros depresivos era el momento de padecer la propia partida hacia el más allá. Una muerte dramática, bien actuada, podía generar el espontáneo amor de la linda de la manzana, o la compasión de la esposa del kiosquero, que después te vendía el cuarto de mantecoso con una Tita de yapa, todavía conmovida por el agónico desmoronamiento tuyo bajo el chivato, esa tarde.

Polic√≠as y ladrones: Ten√≠a dos modos de juego. Algunos lo jugaban como una variante urbana de los cow-boys, y entonces el tema era tirotearse entre polic√≠as y ladrones (n√≥tese la ingenuidad de considerar, en aquellos a√Īos, que ambos grupos eran inconciliablemente distintos). La otra opci√≥n planteaba un esquema persecutorio, donde los polic√≠as deb√≠an correr a los ladrones y atraparlos hasta acabar con todos. Seg√ļn el reglamento que se usara, los ladrones que permanecieran libres pod√≠an liberar a los presos.

El juego fue desapareciendo por varios motivos: cada vez fue más insostenible la idea de que los dos grupos eran antagónicos, los chicos que hacían de policías fueron aplicando métodos cada vez más feroces y sus padres se cansaron de pagar facturas descomunales por consumo eléctrico.

La embopa: Si no la estoy pifiando, es lo que los sectores garcas llamaban "la mancha". Otro juego persecutorio (y bué, fijate del país que hablamos, papá). Por eso, lo ideal era jugarlo con al menos cinco o seis jugadores, ya que un solo participante podía tornarlo abrumadoramente aburrido, o peligrosamente esquizofrénico.

Del grupo de pendejos, uno debía correr a los demás e intentar tocar a alguno, gritando entonces "¡embopa!", lo que obligaba al tocado a convertirse entonces en perseguidor.

Ahora que termino de contarlo, no sé cómo mierda hacíamos para estar horas divirtiéndonos con esta pelotudez.

La escondida: Sería una grosería hablar de la escondida después de la genial descripción que hiciera Alejandro Dolina sobre el tema. El asunto consistía en que un pibe debía contar (las normas internacionales recomendaban que fuera hasta 50), con los ojos cerrados, dando tiempo a que los demás se ocultaran en los alrededores. Luego, el buscador debía ir descubriendo a los otros. Pero cualquiera de los que todavía no hubiesen sido hallados podía salir corriendo de su refugio, y si llegaba antes que el rastreador a la "base" acordada al iniciar el juego, salvaba al resto.

Como bien dijera don Alejandro, el juego pod√≠a volverse apasionante o insufrible, seg√ļn la predisposici√≥n, razonabilidad o fanatismo de los jugadores. Por ejemplo, los enfermos que no saben perder a nada, eleg√≠an escondites tan sofisticados que pod√≠an llegar a extender una partida hasta la adultez.

Dolina también acierta al decir que algo decisivo para la suerte del entretenimiento es el ámbito dentro del cual está permitido esconderse. Jugarlo en una habitación Fonavi sin muebles, por ejemplo, le quita bastante gracia. Y hacerlo dentro del aeropuerto de Ezeiza, puede tonarlo desesperante para los padres, tutores y encargados.

Es uno de los pocos juegos que siguen con vida en algunos lugares. Lo que tenía de bueno era que el escondite mixto podía desembocar en una transada con nenas a las que en otras circunstancias era difícil encarar.

Los barriletes: Especie voladora que lucha denodadamente por mantenerse con vida, aunque, a tono con los tiempos, ya casi nadie los hace con sus propias manos, sino que resuelve el asunto pagando 6 pesos por unos barriletes porongosos, de plástico, que venden en parques y otros espacios verdes.

Antes, sin embargo, el verdadero desaf√≠o era lucirse con los dise√Īos propios, que contaban con el aporte del viejo de uno o alg√ļn hermano mayor. Hab√≠a que elegir colores, varillas, decidir de qu√© largo iba a ser la cola, etc√©tera.

Para los psic√≥patas, estaba la opci√≥n de colocar en alg√ļn punto del hilo una hoja de afeitar. Una vez en el aire, el barrilete era manipulado de tal modo que se moviera hacia barriletes vecinos, con la idea de que un contacto permitiera que la hoja cortara el otro hilo. El placer de estos criminales del aire era ver c√≥mo el otro ni√Īo explotaba en llanto al ver c√≥mo su juguete se desconectaba del mundo y ca√≠a en picada hacia alg√ļn sitio lejano a inaccesible.

Hace poco, el lector B.B. hizo un dram√°tico relato de c√≥mo busc√≥ contagiar de toda aquella magia a su hijo m√°s peque√Īo, y de c√≥mo invirti√≥ d√≠as en armar el barrilete y agotadores minutos en correr junto a una ruta para remontarlo, tras lo cual deposit√≥, extasiado, el control en manos del ni√Īo. El mocosito, tras escasos minutos de ver la obra bailando en el cielo, le pregunt√≥: "¬ŅEsto nom√°s hace?"

El juego de la¬†botella: Uno de los inventos m√°s maravillosos de la humanidad. Consist√≠a en sentarse todos en c√≠rculo, y en el centro hacer girar una botella como si fuera una aguja de reloj. Los dos extremos del envase, al detenerse,¬†se√Īalaban a un par de participantes, quienes por orden del azar deb√≠an besarse all√≠ mismo, sin derecho a pataleo, apelaci√≥n ni recurso de amparo alguno.

Nótese que la característica del juego obligaba a tomar algunos recaudos. Por ejemplo, convenía que el círculo intercalara participantes nenes y nenas. Tener una sola chica podía arrojar resultados frustrantes. También era recomendable participar de "la botella" con los dientes lavados.

Otro problema era que entre las nenas hubiera una notoriamente m√°s linda que las dem√°s. Eso generaba una descarada puja entre los varones por sentarse en el lugar ubicado en posici√≥n diametralmente opuesta a la de ella. Al final, lo que sol√≠a pasar era que se hac√≠a una interpretaci√≥n arbitraria y antojadiza de la direcci√≥n a la que apuntaba la botella, de modo que todos pudieran atracar a la estrellita del momento. Eso s√≠, las otras no te hablaban, f√°cil-f√°cil, por dos a√Īos.

Las bolitas: De tanto en tanto, resucitan, como demostrando ser una raza superior de juegos. Había numerosas formas de jugar con ellas, aunque probablemente la más popular fuera la del "hoyito", versión que ni hace falta explicar en qué consistía, porque quien no haya jugado a las bolitas no merece conocerla.

El cuerpo normativo que regía en el juego era casi tan amplio como el Código Civil de los Estados Unidos, lo cual a veces obligaba a efectuar innumerables aclaraciones antes de empezar a jugar, para determinar qué cláusulas iban a ser declaradas aplicables en esa ocasión, y cuáles no.

Las más polémicas eran el "todo ley", que significaba que si nuestra bolita sólo rozaba a la de un adversario, se contabilizada como un impacto de lleno, y el "todo sucita", que permitía a uno proteger su propia bolita tirándole mugre encima, desde ramitas y pasto hasta esos soretes blancos que dejaban antes los perros y que ahora no se ven más. "Meno' ley" y "meno' sucita" eran las expresiones que, dichas con prisa, impedían la aplicación de aquellos artículos.

En toda escuela y en todo barrio hab√≠a verdaderos artistas boliteros, que parec√≠an tener una mira telesc√≥pica incorporada en las manos.¬† Te hac√≠an mierda la bolita desde metros de distancia y en posiciones incomod√≠simas. So√Īabas con ver una caravana de trenes pas√°ndoles por encima del brazo. Y est√°bamos los crotos que no le peg√°bamos ni a una vaca en un pasillo. Una especie aparte eran los bestias que tiraban como animales, y te part√≠an "el punto". Era una situaci√≥n humillante, en la que los dem√°s chicos se te cagaban de risa sin parar mientras vos mirabas, desolado, las dos partes del cad√°ver de tu bolita.

Las figuritas: Ya casi no existen. Se compraban sobres cerrados que adentro llevaban de tres a cinco figuritas que hab√≠a que pegar en un album. El premio cl√°sico, una vez que llenabas el album, era una pelota de cuero o una mu√Īeca, a elecci√≥n. Las pelotas sol√≠an ser infames huevos deformes hechas con un cuero m√°s berreta que la programaci√≥n de Canal 9 de Buenos Aires, pero uno no dorm√≠a en la √©poca en que le faltaban s√≥lo dos o tres figuritas.

El capitalismo salvaje sin rostro humano, sin embargo, no estaba ausente. Cada colección tenía su figurita "difícil". En las "Reino Animal", era la que mostraba a la tarántula. En las "Canchita", era la figura del árbitro.

Para llenar el album, había dos estrategias, básicamente. Una era romper suficientemente los cocos a los viejos para conseguir guita a fin de comprar suficientes paquetes de figuritas como para incrementar las chances de conseguir la difícil.

La otra, más honesta, era ganarse las figuritas en los juegos que se hacían con ellas, y lograr suficientes para canjearlas por la difícil en el feroz mercado negro que espontáneamente se armaba y que era comandado por los guachos que tenían dos difíciles y podían desprenderse de una.

Uno de los juegos era "el espejo", que podía jugarse sólo con aquellas figus redondas y de cartón duro que traían algunas colecciones. Se colocaba una en el suelo, parada, apoyada con cierta inclinación contra la pared, y desde una distancia de aproximadamente dos metros los jugadores lanzaban por turnos sus figuritas, como si fueran diminutos discos voladores, intentando derribar a la figu parada. El que lo lograba, se llevaba todas las que se habían acumulado hasta ese momento en el suelo.

Esa competencia, a veces, daba lugar a un regocijante triunfo popular, cuando las clases obreras, al grito de "¡A la pauma!", irrumpíamos en los juegos de los poderosos y nos arrojábamos sobre el montón de figuritas apiladas en el piso, que en ese mismo acto eran expropiadadas, haciendo realidad la patria socialista y la dictadura del proletariado.

¬ŅY vos, qu√© juegos record√°s?

 

 

Comentarios   

 
+1 #34 Aguila Verde 22-02-2013 15:53
Recuerdo que la Embopa era llevadera, quizá se te pasó que la "tua" era el lugar elegido para salvarse, se elegia como "tua" el poste del cableado de energia, o cualquier otro lugar puntual en la cuadra, el que tocaba la "tua" se salvaba y lo mismo era con la escondida el que llegaba a la "tua" ya quedaba salvado de quedar ultimo, ya que el ultimo era al que le tocaba buscar en la proxima ronda.
El otro juego de la epoca con las bolitas era el del triangulo donde se iban sacando las bolitas y despues comenzaba la perscusión entre los jugadores, y las bolitas que se partian generalmente eran las que recibian un impacto de una bolita de acero que conseguiamos de los talleres donde se desarmaban los rulemanes, en los talleres del ferrocarril se encontraban los "aceritos" mas grandes.
El juego de la "Capichu√°" con los carozos de duraznos, u otras semillas parecidas.
El juego de la "Chanta" teniamos software de sobra sin necesidad de hardware para entretenernos.
Cierto que nuestro armamento para el juego de "cowboys" o "mocitos contra aborigenes" , "policía y ladron", recorriamos el barrio encontrando personas mayores que nos ayudaban a terminar nuestra idea, el sable, cuchillo, pistola o rifle de madera, como el camioncito de madera con rueditas hechas con latas de picadillo.
Que barato era jugar en esa epoca y mucho mas divertida que estar opa contra la pantalla jugando lo mismo y solo mas turbado que nunca.

A: Tal cual. Gracias por tu relato.
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+1 #33 Juan G. 20-10-2011 05:52
no es un juego al aire libre(o si..depende) pero el tutti frutti papá!cultura general para todos!ahora a los pibes le haces jugar a eso y son capaces de poner JUSTIN BIEBER en todas las columnas si la palabra empieza con J. Y ahí se termina su cultura general.

A: ¡Qué quilombos con el tutti fruti cuando nadie sabía bien si una palabra empezaba o no con H!
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+1 #32 Luis Humberto 05-10-2010 20:33
Soy de Argentina,naci en el 79 creci en la decada del 80 y me acuerdo de estos juegos.Que linda epoca,estoy lagrimeando de la emocion.Me acuerdo mucho de esa epoca para mi las cosas eran mas lindas,no habia tantas complicaciones. Ahora encuentro una sociedad muy cambiada
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0 #31 MATISS EL CAPO 10-06-2010 12:51
BUENO CHAU,PERO STA MAS O MENOS MM BUENO
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0 #30 MATISS EL CAPO 10-06-2010 12:50
HOLA , NO ENTIENDO UN SORONGETE LO DE LA BOLITAS???? QUIEN PA QUIERE ESA MISMA INFOR....ES MUY PABADA , PERO SI FUESE DICIENDO COMO SE TIRA TARIA MEJOR , BUENO CHAU
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+1 #29 German 10-09-2009 10:18
En la bolita! recuerdan el "to retira paro"?? y a correr porq si te agarraban te ca ga ban a palos jajajajaj increible .. igual si no me agarraban los chicos me agarraba mi vieja porq llegaba con todas las rodilla del pantalon rotas!! y al otro dia igual iba a jugar de nuevo!! jajajajajajaja
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+1 #28 Pablo 06-09-2009 13:54
Muchos políticos, sobre todo funcionarios en las anteriores gestiones de gobierno, también se sintieron igual que Gladys cuando pudieron dominar las "cometas", también (mal) llamadas "retornos"...ja ja ja.
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+2 #27 gladys 04-09-2009 15:22
y la cometa?? cuando al fin aprendí a dominarla, me sentía lo máximo!!

:-)
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+1 #26 Ramoncito 04-09-2009 09:30
Che, perdón si alguien lo comentó, pero creo que no mencionamos al ...

"Cuarto Oscuro" !!!

Estaba g√ľen√≠simo !!!

Qué manera de mandar mano, pordióóó !!!

ADMINISTRADOR: Che, cierto, era la famosa "zona liberada".
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+1 #25 gladys 04-09-2009 07:24
Estimada Valerita, grandote = viejo.

Se√Īor administrador, crema de maizena?? no invente!!!

ADMINISTRADOR: :-S
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