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Clasifican al fin los distintos tipos de personajes que asisten a los asados organizados por los vagos

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Un equipo interdisciplinario al que AN encomendó un profundo estudio sobre los asados organizados "por lo' vago'", es decir aquellos que se salen del ámbito familiar o de las reuniones formales, y son básicamente encuentros de amigos, emitió un primer informe en el que se hace una detallada descripción de los personajes más habituales en esas citas.


A partir de quir√ļrgicas observaciones efectuadas por lectores de Anga√ļ Noticias, los expertos identificaron la siguiente tipolog√≠a de asistentes en esos encuentros:



El padre espiritual: Un verdadero cristo de los asados de amigos. Es el que llama a todos avisando, el que se encarga de comprar las cosas, el que después cobra y se da cuenta que entre fayutos y cagadores (los que después de morfar dicen descubrir que no llevaron la guita) salió perdiendo -otra vez- como 300 mangos con la movida, pero igual no dice nada.

Para colmo, el asado se hace en su casa, por lo que es √©l quien luego se queda con decenas de platos sucios, pedazos de pan tirados por todo el suelo y otras chanchadas. Un pr√≥cer que, encima, tiene que soportar que en alg√ļn momento alguien diga "che, a ver si se organizan mejor y la pr√≥xima vez compran repollo, porque para eso uno paga".



El fayuto (o falluto): Ya en una nota anterior dijimos que la econom√≠a pierde al a√Īo m√°s de 11.000 millones de pesos por los cagadores que cuando se encuentran con un viejo amigo dicen "che, tenemos que hacer un asado para juntarnos". Cuando se proponen como organizadores, nunca hacen una mierda. Y si son invitados, son tan hijos de puta que en lugar de decir de frente que no van a ir, responden con seguridad met√°lica: "¬°Seee, mavale que via ir, boludo, anotame nom√°s!". Obvio, no aparecen ni v√≠a SMS, y el pelotudo que organiz√≥ la comilona puso plata por ellos.



El dominado: Tambi√©n falla, pero a diferencia del fayuto, ganas de ir tiene. Lo que no tiene son bolas como para decirle a la rompequinotos de su mujer que se va al asado y punto. Este especimen, a √ļltimo momento, manda mensajes de texto inveros√≠miles, del tipo "Che, no voy a ir, me llamaron urgente del laburo" (un s√°bado por la noche), o "Se me complic√≥, el auto no arranca, no me contestan de la agencia de remises y los colectivos pasan de largo llenos de gente" (un domingo al mediod√≠a).



El dominado asistente:
Como bien lo se√Īalaran algunos de AN, son los que no cagan a los amigos, pero concurrren al asado con su mujer, a sabiendas de que es una reuni√≥n de vagos. Ella, para colmo, tiene menos onda¬† que Aldo Rico el D√≠a del Estudiante. A partir de all√≠, para la reuni√≥n se abren dos destinos posibles:

a) Todos se adaptan a la presencia extra√Īa, y se omiten chistes verdes, referencias a amores pasados del dominado y el lanzamiento deliberado de pedos en la mesa.

b) Se comienza respetando a la boluda, pero con el correr del reloj y del vino los resguardos van cayendo y se termina contando, entre furiosas carcajadas, la vez que "El Gordo" (el dominado) por fin se levant√≥ algo en Bariloche y termin√≥ siendo un trava con el que pas√≥ de todo. Y ante la cara de espanto de ella (y de √©l, que sabe que tiene para dos a√Īos de buena letra a fin de compensar el episodio) todos empiezan a re√≠rse de "la se√Īora", con bromas densas de todo tipo, referidas especialmente a suponer si ella misma no es "una mujer con manija".

c) No hay período de gracia, y se termina gastando a la boluda de entrada, con preguntas capciosas sobre con qué frecuencia coge El Gordo y otras lindezas.



El agarrado con excusa: Los 25 mangos por cabeza le parecen demasiados, entonces él dice que "se está cuidando" y que va a llevar su propia comida y bebida. Cae con un tupper con un bife de mierda y papas hervidas, y una botella de Ser naranja-durazno de un litro. Pero el turro, aprovechando la distracción que genera la guitarreada, le entra a sacudir a la parilla y al totin como si fuera un preso. Por supuesto, luego, cero alusión a pagar algo.


El agarrado cl√°sico:
No se preocupa por inventar nada, va con toda la intenci√≥n de morfar y chupar de arriba. Cuando llega el turno de cobrar, con total naturalidad (y a veces casi molesto con el proceso de cobranza) dice "no traje porque vine directo del trabajo" (¬Ņy no llevas 20 mangos encima, turro de mierda??) o "anotame (?) que ma√Īana paso y te doy" (y olvidate de tu guita, organizador).



El dominado Cenicienta:
A diferencia de los casos mencionados antes, éste va, y va solo, pero antes de las 12, cuando recién los vagos están empezando a divertirse de verdad con historias escatológicas, sacadas de cuero a los ausentes y recuerdos de cogidas, él avisa que "se tiene que ir". Lo hace a pesar de que siempre, siempre, su retirada estará marcada por los más humillantes comentarios e improperios, todos dirigidos a demoler su autoestima, su condición de hombre con todas las letras y su fe en la fidelidad de su cónyuge (mediante el clásico "No te vaya todavía, pué, que ella a esta hora sigue abotonada con el otro jio jio jioooooo").



La que nunca sale: A veces, el dominado asistente tiene una mujer a la que nunca saca ni para colgar las bolsas de basura en el árbol de la vereda. Entonces, ella, con una conmovedora candidez, toma esa salida al asado de lo vago como un plan al que reviste de cualidades que no tiene. Y así, cae vestida como si el pelotudo la estuviera llevando a una recepción en la Embajada de Francia.

Vestido negro, ce√Īido al cuerpo, lleno de brillos; osado escote; bijouterie ultra llamativa; cosm√©ticos chillones en la cara; arreglo capilar que le habr√° llevado no menos de cuatro horas de espera en la peluquer√≠a, etc√©tera.

A veces, los vagos, al verla entrar, tienen la gentileza de no cagársele de risa descaradamente, pero esa generosidad casi nunca se ejerce. Por suerte, ella nunca se da cuenta de que es el objeto de las burlas (que seguirán en voz baja durante toda la noche), pero él sí, y sufre como un árabe.



El cantor perro: En todo grupo hay un cantor y guitarrero que anima la noche, proponiendo canciones que el resto acompa√Īa y tiene aprendidas tras a√Īos de compartir encuentros. Pero a veces ese personaje clave falta, y entonces toma su lugar otro vago que, s√≠, tocar la guitarra, lo que se dice tocar, toca, pero, ay, canta como un perro y no es para nada consciente de ello.

Para colmo, el aliento inicial que le dan los dem√°s (por ser compa√Īeros nom√°s, y porque en esos primeros minutos todav√≠a se cree que peor es nada) lo anima a extender su show por unas dos horas y media, al cabo de las cuales ya todos lo miran como tratando de saber si convendr√≠a asesinarlo cort√°ndole el cuello con el chucillo parrillero o clav√°ndole tenedores en los ojos.



Y t√ļ, oh, amigo, ¬Ņqu√© otros personajes agregar√≠as?

 

 

 

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Comentarios   

 
0 #6 bicho pbn 22-02-2012 19:54
y en los asados nunca falta el calavera!!! el ke se garcha a todas, nose salva ni la vecina de 70 anos... seguro se come algun ke otro bagre y dice ke tenia terrible cuero! este siempre tiene una nueva anecdota!!!..es o si la mujer seguro lo tiene cagando...
y el otro el banana!!!..el infaltable banana...pilcha nueva, zapatillas nuevas...todo al tono... el auto parece del papa no del papi..x lo limpio y olor a manzanas verdes.. y ke ademas compra miles de boludeces con tal de decir ke tiene lo ultimo!!!..el resto agreguenlo!!

A: Ex celente!
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0 #5 uno opina 17-02-2012 06:03
El jefe: Nunca falta que algun guampudo acomodaticio de los amigos invita para sumar puntos al jefe de la oficina.

La obsecuencia manda: El jefe debe mira si el asado está bien. Si la enslada está bien cortada. Calentamos el pancito jefe? (Puaj) Encima el jefe (que no trajo nada) te critica el torrontés talacasto del 69 que trajeron los vagos y emite frases como: Postre no hay, che hubieran comprado helado. Yo el asado lo compro en Sat... ahi es seguro. No pelaron el tomate? Yo escarbadientes compro los que vienen en sobrecitos de papel, etc.

Y hay que respetar al jefe... hasta que se macha.
Después de eso ya le podés frotar la pelada, cargarlo porque parece gay, fumarle los puchos, etc.
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0 #4 marcelo néstor 17-02-2012 01:51
Faltan los "vivos" que usan "el asado con lo vago" como excusa ante la patrona para, después, salir de trampa.
Ellos, indefectiblemen te van empilchados de primera, llegan a las 9,30 y se lanzan a la parrilla a picar las puntas y bordes del asado que ya están cocidas (cuando el asador está organizando todo desde las 6 de la tarde, transpirado, sólo y sucio como perro después de la lluvia, y sin tocar un bocado "para esperar y comer todos juntos").
Nunca llevan ni un tinto ordinario, se quejan de todo ("todav√≠a no est√° la carne", "el vino est√° caliente", "qu√© pan de mierda" y otras sutilezas). Para colmo, hacen comentarios del tipo "me voy porque tengo una pendejita esper√°ndome" Y RESULTA QUE ES UN BAGARTO CON M√ĀS A√ĎOS QUE LA BIBLIA AL QUE ENCIMA LES TIENEN QUE TIRAR UNA MONEDA PORQUE SINO NO LE CLAVAN NI EL TENEDOR¬°¬°¬°¬°¬°¬°¬°¬° ¬°¬°¬°¬°¬°¬°¬°
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0 #3 Sor Rita 16-02-2012 13:36
El controlado: ese dominado que va, sin los chicos, sin la mujer, pero con el celular pegado a la mano recibiendo llamadas controladoras cada 10 o 20 minutos, bajo amenaza de verla aparecer en la puerta en batón, ruleros y chancleta si no contesta.
Se escuchan frases como: "recién pusimos los chori, a la carne le falta", "no, estoy tomando gaseosa nomás, no te preocupes", "todo bien acá, los chori no están picantes, pero a la carne le falta, viste que no la podés apurar", "acá ya servimos la carne, sí, le estoy quitando la grasa", "estoy acá con el Negro, el Toti, el Pepe, (sigue la lista), el Monchi está controlando la parrilla", y llega incluso a pasarles el teléfono a los nombrados, para que la saluden a la bruji, una especie de prueba de asistencia.
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0 #2 galangua√ļ 16-02-2012 05:47
El ni√Īero: Personaje un tanto particular, que se encuentra entre el dominado asistente y el dominado cenicienta. A los asados...va, pero con los tres chicos. La previa al asistente se da en la casa donde tiene que explicar a la rompe pelotas, que tiene un asado. El agregado de la charla es la suegra que por esas putas casualidades (otra vez) est√° en la casa desde hace tres d√≠as y, es a ella quien se le ocurre la grandios√≠sima idea. La vieja chota pasa por al lado de su hija, esposa del ni√Īero, y con nada de disimulo, dice al o√≠do de ella "dejalo que se vaya, pero con los chicos, porque si puede comer asado con esos vagos, tambi√©n puede ir con sus hijos", situaci√≥n que genera la autorizaci√≥n de asistencia.
Otro requisito indispensable para la asistencia es, idefectiblement e vestir bermudas, la remera mas desgastada y ojotas ipanema o similar, cosa que si despues de unos vinos, el grupo decida seguir la joda en otro lado, el asistente en cuesti√≥n no pueda hacerlo debido a sus limitaciones en el vestuario, desencadenado de esta manera el inevitable regreso a su hogar dulce hogar, donde esperar√°n las dos alima√Īas, que por cierto estar√°n viendo hallmark o cosmo.
El ni√Īero deber√° acostar a los chicos y compensar el tiempo perdido con dos horas de pel√≠culas pedorras, bajo pena de ser acribillado las siguientes dos semanas.
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0 #1 Trula 16-02-2012 05:40
En mi grupo hay un organista, bastante malo por cierto, para colmo
no sabe el nombre de ninguna canción.- Cuando le pedimos
una, nos dice tarareala y ahí comienza la humillación porque al
tener menos oido que una abuelita tejiendo, hay que soportar
la burla de los dem√°s que no son ning√ļn Pavarotti.-
Otra, el Turro que llega sobre la hora, nunca colabora para
nada y reclama que la carne no es buena y encima no le
gusta la cebolla en la ensalada. Para vos Oscar Alfredo, te
se√Īalo con el dedo para que toda la comunicad de AN sepa
lo pija que sos.-
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