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Las fábulas de Garompo, una obra injustamente postergada

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Francisco Das Turres Coimbra es un nombre que en Puerto Tirol todos escuchan para de inmediato encogerse de hombros. Pero si uno pregunta por Garompo, allí sí, todos dan las referencias necesarias para llegar a su casa amarilla, rodeada de pomelos y naranjos. Y tras el breve muro y el portoncito de maderas verdes, él nos recibe con sus 73 años a cuestas, la calvicie morena que dejó unas pocas canas arrinconadas contra las orejas, la delgadez afianzada en una larga juventud como marcador de punta de uno de los clubes de fútbol locales.

Es que a este anciano de sonrisa lenta para llegar, lenta para irse, lo han leído todas las generaciones vivas de su pueblo. Sus libros de fábulas siguen siendo material escolar de uso habitual en los colegios primarios; un poste de luz lleva su nombre ("me querían dar una calle, pero a mí me parecía mucho", comenta él con su proverbial humildad); y sus manos están estampadas en una de las dos baldosas del Salón de la Fama de Tirol (la otra lleva la marca de Luis Landriscina, que no nació en Tirol pero accedió al pedido del intendente de hacerle un favor al edificio inaugurado en 1997).

En el resto del Chaco, y en el país, Garompo es bastante menos conocido. Nadie sabe por qué, mucho menos él mismo. "Supongo que la gente de la editorial no se movió bien, o lo mío es un mercado chiquito", reflexiona Francisco sirviendo un vaso de limonada. "Lo suyo", como lo llama, son las fábulas. Ese género que mantiene a Esopo -aun 2.600 años después de su supuesta existencia- como exponente máximo.

 

Textos polémicos

 

Garompo, pese a no buscarlo y a su afabilidad natural, ante cada nueva edición fue objeto de polémicas. A eso también atribuyen algunos la escasa expansión geográfica de su obra. Los ministros de Educación de turno siempre dudaron acerca de si colocar o no sus libros entre los textos escolares de cada ciclo lectivo, cuando no los desecharon de inmediato. "Fomenta opciones morales nocivas para la salud social", dictaminó, por ejemplo, la cartera educativa de Mendoza en 1985.

Es que hay que reconocer que Francisco se distingue claramente de Esopo y los fabulistas más renombrados en el sentido de las moralejas que cierran cada relato. Él se defiende con una sentencia serena pero firme: "Siempre me pregunté para qué puta sirve enseñarle a los pendejos que tienen que estudiar y ser honestos para triunfar si después lo único que ganamos con eso es que no estén preparados para que los pasen por encima los burros hijos de puta trepadores, que como la tienen clara ganan todas las batallas".

Para hablarlo en familia, ¿no? Pero vayamos a algunas de las creaciones más conocidas del querido autor tirolés.


El hornero y la cotorra

Descargábase con furia el calor del verano sobre la fronda, cuando en el poblado silencio del monte se destacaba un suave sonido de pasitos pequeños sobre barro. Era el trabajador hornero, que pese a la fatiga acentuada por la elevada temperatura no se permitía pausa alguna en la misión de construir su característico nido.

"Harelo amplio y fuerte, para que me brinde la frescura de su corazón de barro en los períodos estivales, y conserve el calor del árbol en el duro invierno", decía el entusiasta pajarillo mientras trasladaba pedacitos de lodo desde el suelo hasta la rama del algarrobo en que iba construyendo su hogar.

Se hallaba el hornero puliendo las paredes de lo que sería su biblioteca y sala de juegos, cuando posóse sobre la misma rama una cotorra parlanchina.

-¿Qué haces, hornero?-pregunto la cotorrilla.

-Construyo mi casa con barro y con Hierros Líder, los mejores precios del mercado y todas las tarjetas-respondióle el hornero. (Nota de Redacción: otra crítica a Garompo siempre fue la utilización comercial de algunos textos)

-¿Y por qué mejor no dejas eso para otro momento y no vienes con nosotras las cotorras a refrescarnos en la laguna y hablar del divorcio del guacamayo?

-Lo siento, irresponsable cotorra, pero debo seguir haciendo mi casa. El invierno llegará en cualquier momento y ¡valgame Dios, no quiero que me sorprenda a la intemperie! Tú también deberías tomar previsiones.

La cotorra, sin embargo, lejos de seguir su consejo, se burló de él y se alejó volando.

-¡La vida es corta, sólo los tontos la desaprovechan trabajando en lugar de divertirse!-le gritó antes de perderse entre los árboles.

Los días pasaron, el invierno llegó con inusitada severidad, y mientras el hornero fumaba su pipa junto a la chimenea de su sala, escuchó que alguien golpeaba a la puerta. Al abrirla, quedó conmocionado: la estúpida cotorra tiritaba de frío, tratando de darse calor con las alas envueltas sobre el cuerpo, y el pico cubierto de escarcha.

-Díjetelo meses atrás, banal cotorra: debías aprovechar el tiempo para no encontrarte, como ahora, perdida en el frío. Mírate: sólo tienes ese pequeño papel para guarecerte del gélido viento - le dijo el previsor hornero.

-N-no im-p-ort-a -contestóle la cotorra con la voz llena de guiones-. Est-t-t-e pa-p-p-p-el es la ex-x-pro-p-p-piación de tu c-c-casa para que p-p-p-odamos instalarnos adentro las c-c-c-otorras y for-mm-ar una asoc-c-c-iación que luego pida más ex-p--propiaciones-contestó ella.

Y acto seguido el insociable hornero fue desalojado por la fuerza pública y condenado a trabajos forzados durante diez años por haber edificado sin planos autorizados y en una rama del Estado.

Moraleja:

Si con tu trabajo y nada más,

tú buscas darte calor

no te enfades ni quejes luego

cuando te partan el toor

 

...


Berenice, la yegua buena

Pastaba en la pradera, reluciendo bajo el sol, Berenice. No había yegua más valorada en toda la comarca.

"Es trabajadora, jamás se queja ni rehuye a labor alguna", decían sus dueños. "Es dulce, con tiernos resuellos nos indica el camino", celebraban los niños al cabalgarla. "Es dócil, sabe que las aplicaciones son para su bien", destacaban los encargados de las curaciones en los establos de su estancia."Es solidaria, si uno de nosotros está agotado al tirar de un carruaje o arrastrar una carga, ella redobla su esfuerzo para suplir nuestras carencias", decían los demás equinos.

Por tanta bondad, el Cielo había dado a Berenice la recompensa del amor. Él se llamaba Eluctor, un reluciente azabache de la hacienda vecina, que se habia enamorado de Berenice por los dones de ésta, y que por su elegancia y estilo habíala conquistado a su vez.

Era Eluctor la luz de los ojos de Berenice, el motivo de sus desvelos y de sus descansos, el nombre que con sólo sonar en su pensamiento le multiplicaba las energías para los desafíos y demandas de cada jornada.

"¡Por las barbas del profeta!¿Cómo haces para llevar el arado con esa sonrisa en el rostro?", preguntábanle las otras yeguas. "Cierro los ojos y veo a Eluctor", respondíales ella.

Pero una malhadada jornada en que sus dueños la premiaron con una inesperada tarde libre, fue Berenice a la cerca de la hacienda vecina para llamar a Eluctor, y encontrólo empomándose como un desaforado a Sheyla, la yegua árabe de los colonos junto al arroyo. Nada menos Sheyla, la haragana fastidiosa que sus dueños querían sacrificar por inútil, que sus compañeros de establo criticaban por maliciosa y sucia, que los jóvenes del pueblo querían sacrificar por agresiva y que los demás estancieros despreciaban por depredadora de cultivos.

Y volvióse Berenice, triste y meditabunda, alejándose tan rápido como pudo de los relinchos jubilosos que rebotaban en todos los horizontes.

Moraleja:

El mancebo te querrá si eres buena

y pones fuerza en el arrastre,

pero que te quede claro que amará

a la que tenga el mejor traste

 

 

.

 

 

Comentarios   

 
+1 #10 Enrique 03-02-2016 13:35
Escuche tiempo atrás un final distinto de la fábula del hornero y la cotorra: cuando se presenta en la puerta mojada y aterida, el hornero le niega el ingreso, la cotorra siguió mojandose a la intemperie y el hornero siguió negandole asilo...Moralej a: cuanto más se moja la cotorra, más duro se pone el pájaro!

A: Jio jio jioooooo
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0 #9 RAR 17-09-2013 14:28
Está claro que las fábulas se nutren de la vida.
Me animo a pronosticar que la ex-novia del Franco va a engancharse sentimentalment e con su reemplazante en el Superior Tribunal.
La relación con la fábula es que María tiene mucho de la yegua Sheila.
Cuando el justiciero alcoholizado dio un paso al costado declaró avergonzado y con lagrimas en los ojos:" Doy un paso al costado porque no estoy en condiciones de hacer el cuatro.
Cuando estaba con María tomaba y cuando me dejó también.
La vida es bella pero sin controles de alcoholemia."
¿cual es la moraleja?
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0 #8 El Marucho 16-09-2013 22:35
Accesión de moralejas: El hornerito "cobró" como yegua atada.
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+2 #7 Norberto 16-09-2013 15:46
Cito a RAR:
Me gustaron mucho las dos fábulas. Las llevé al profesor que coordina el taller literario al que asisto . Después de leerlas me objetó el final de la segunda fábula: "alejándose tan rápido como pudo de los relinchos jubilosos que retumbaban en todo los horizontes".Me dijo:" los sonidos no retumban en el horizonte. Además hay un solo horizonte"
Le propuse que podriamos sugerir cambiarlo por: " alejándose tan rápido como pudo de los relinchos jubilosos que replicaban en su cerebro lastimando su psiquis, su alma tan sensible y su frágil corazón y produciéndole un dolor insoportable, que lo somatizó como buen equino: galopó, galopó, galopó, tracatac,tracatac, tracatac,....por varias horas,
saltando sobre cercos, atravesando bañados. Desapareció.
Testigos, que afirmaban haberla visto, daban versiones contradictorias, Según algunos de ellos, habia estado en lugares muy distantes en el mismo momento.
Asi comenzó a gestarse la leyenda de Berenice, la yegua despechada".
El profesor se llevó el texto para analizarlo.

A: Qué pueblo maravilloso.

Ahora Taller Literario también, ¡qué importante es leer AN!
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+2 #6 RAR 23-05-2012 08:08
Me gustaron mucho las dos fábulas. Las llevé al profesor que coordina el taller literario al que asisto . Después de leerlas me objetó el final de la segunda fábula: "alejándose tan rápido como pudo de los relinchos jubilosos que retumbaban en todo los horizontes".Me dijo:" los sonidos no retumban en el horizonte. Además hay un solo horizonte"
Le propuse que podriamos sugerir cambiarlo por: " alejándose tan rápido como pudo de los relinchos jubilosos que replicaban en su cerebro lastimando su psiquis, su alma tan sensible y su frágil corazón y produciéndole un dolor insoportable, que lo somatizó como buen equino: galopó, galopó, galopó, tracatac,tracat ac, tracatac,....po r varias horas,
saltando sobre cercos, atravesando bañados. Desapareció.
Testigos, que afirmaban haberla visto, daban versiones contradictorias , Según algunos de ellos, habia estado en lugares muy distantes en el mismo momento.
Asi comenzó a gestarse la leyenda de Berenice, la yegua despechada".
El profesor se llevó el texto para analizarlo.

A: Qué pueblo maravilloso.
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+1 #5 BB 22-05-2012 19:02
Pau... y calculín? y el no embocador de puentes?
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+1 #4 LEAN 22-05-2012 13:29
Chuñi!! Sentís el olor a aserrín bajo tus pies??
Hay que meterle fichas a este Garompo, puede llegar a ser un best seller, dónde se consiguen las obras completas?

A: En Librería de la Gar.
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0 #3 superpá 22-05-2012 10:13
buenas, no se si reír o llorar de ver la foto del grone ... y leer la nota.... les paso el link
http://www.diariochaco.com/noticia.php?numero=146355

favor a ver si el gran chuni le puede dar algunos consejos a nuestros amigos paraguayos....

A: Hay que ser muuuuuuy jeropa para que pase esto, eh.
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+2 #2 peregrino 22-05-2012 06:09
¡¡¡Excelenteeee ee!!! ¡La delicadeza de Flanders, la infuencia del Maestro Chuñi, y toda la sabiduría de la vida!
Para imprimir y pegar en la heladera.
¡Clap-clap-clap-clap! Aplaudo de pie mientras en la oficina me miran con cara de "al fin se te desalinearon los patitos".

A: Todos somos Garompo.
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+2 #1 Pau 22-05-2012 05:42
Nací, me crie y viví muchos y hermosos años en Tirol, y también me encojo de hombros ante Francisco o Garompo
Conocí en cambio otros personajes en esa entrañable pequeña y pintoresca aldea, donde protagonistas y pueblo conforman una estructura simbiótica, indisoluble.
Puedo hablar de Don Aguirre, aquel vagabundo solitario y bonachón, con su bolsa al hombro, de pocas palabras y de cuya historia nunca nadie supo nada; de “Tatanioca”, el verdulero atolondrado que en las mañanas tempranitas – por madrugarle a Don Dellamea, el otro verdulero del pueblo – azuzaba a las mulas de su carro que levantaba polvareda mientras él gritaba, desaforado: “¡Tata-nioca señora, tata-nioca fresquita, verduras, zanagoria, naranja…!
Y el pobre Tatanioca (es obvio porqué el pueblo comenzó a llamarlo así), finalmente perdía la carrera: pasaba tan rápido que no veía siquiera las señales que las mujeres le hacían paradas en los portones de sus casas y que, sin inmutarse, allí quedaban, esperando, ya habituadas que apenas tres/cuatro minutos más tarde, tranquilo, aparecía en la esquina el carro de Don Dellamea, sonriente, pulcro, amable, calmo… ¡que vendía toda la mercadería de su huerta!
O nombrar a la misteriosa viejecita de batón y rodete cano, muy cano, de andar digno y elegante y un aire distinguido a quien sólo conocíamos como “La bailarina del Colón”. Cuando hablaba con alguien, solo contaba de su vida que había bailado en el Colón.
La muchachada, incorregible, cuando la veía asomar comenzaba a corear “La bailarina del Colón, tiene un pique en el talón”. Ella parecía no escuchar, seguía con su paso lento y elegante, erguida su menuda figura, casi contoneándose como si la envolviera una melodía que sólo ella escuchaba.
También recuerdo a Felipe, “el jorobado de Notre Dame”, con su figura contrahecha, caminar por el medio de la calle farfullando un trabalenguas interminable que sólo él sabía que penas, recuerdos o quejas desgranaba como en una letanía monocorde.
¿Y Don Rodolfo Bobis, cuyas anécdotas escatológicas divertían a quien quisiera oírlas? Y no eran inventos, él fue real protagonista de los hechos que narraba y que escandalizaban a las buenas y religiosas mujeres que solo atinaban a persignarse, horrorizadas, cuando lo escuchaban.
¡Tantos personajes más puedo nombrar! Tantas anécdotas de Tirol, “pueblito florido”, pero de Garompo,
Uiardechempions Pepe, mmmmm....
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