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Investigación AN: las distintas clases de personajes que te encontrás en las filas del supermercado

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Los súper e híper mercados son espacios públicos que de la mano de la profundización del capitalismo fueron ganando terreno en las vidas de las personas. Ya, a esta altura, es más importante que una ciudad tenga comercios de este tipo antes que plazas. Y allí se ve toda clase de personajes.

 

AN elaboró por eso, con la colaboración de científicos del Conicet y asesores de la Cámara de Diputados del Chaco (que tienen suficiente tiempo al pedo como para dedicarse a cosas así), un detallado informe sobre la fauna que habita en las colas que se forman frente a las cajas en las que se pagan las mercaderías.

 

El tampón universal. Así como en las carreras de autos hay coches "tampones" (los últimos, que al estar tan rezagados se convierten en un obstáculo para los primeros cuando se los encuentran delante y les van a sacar una vuelta de ventaja), también están los compradores tampones.

La fila va a relativo buen ritmo hasta que aparecen ellos. Tardan diez minutos en encontrar la billetera, otros diez en abrirla, quince en encontrar la tarjeta con la que quieren pagar, veinte en entender que la cajera les está diciendo que la tarjeta rebota la operación por tener el cupo fusilado, diez más en encontrar otra tarjeta, otro tanto para cargar las cosas en las bolsas y un bonus track de diálogo con la cajera explicándoles que no saben qué pasó con la primera tarjeta, que ellos la usaron dos semanas atrás y andaba todo bien, y que la próxima vez van a contarle qué pudieron averiguar en el 0800 de Visa, como si a la mina le importara. ¡Dadles muerte cuando les veais!

 

El incontinente verbal. No tiene problemas con su tarjeta, o paga en efectivo, pero todo el tiempo que no pierde en la operación lo gasta en hablar, y hablar, y hablar, con la cajera. Hace un chiste pelotudo de ocasión, después le pregunta qué tal los tratan en la empresa (¿y si te dice que mal, qué; vas a ir a hablar con los dueños, pelotudo?), le informa sobre el clima afuera, realiza comentarios que nadie le pidió sobre cómo se atiende en los súper de República Dominicana (y al solo efecto de que se sepa que anduvo por ahí) y deja un par de chistes archiconocidos que brinda como si los hubiera inventado él.

 

El dubitativo. Especimen que duda hasta de si mear o no cuando va al baño. Una vez en la caja, observa detenidamente la pantalla en la que se va cargando la facturación de su compra, y como si a los productos se los hubiera puesto otro y no él mismo, empieza a cambiar las decisiones tomadas. Deja una marca de yerba y pide que le traigan otra; le pide al cajero que mejor anule la compra del dulce de leche; obliga a que se abra la bolsa donde le cargaron las bananas para quitar seis; y reclama que le traigan un dedal de azafrán porque al final decidió hacer nomás el risotto; pregunta si saben qué tal es el queso que está llevando; y un inacabable etcétera.

El sueño de todos los que esperan es encontrar de repente una motosierra lista para funcionar, colgada entre las Prestobarbas y las obleas Bonobón.

 

La dupla sin códigos. Uno llega a la zona de cajas con la selección de productos ya realizada, y evalúa. Mira la cantidad de personas en cada boca de pago, mira qué cantidad de artículos llevan en sus canastos, y finalmente decide ir a una caja en la que hay un pibe con dos birras y un tipo con una bolsa de pan. El flaco paga las cerveza y llega el turno del tipo. Sonreímos, estamos a cinco minutos de la calle.

Pero no. En ese instante aparece una mujer con un carro cargado al tope, que pide permiso y se acopla con el sujeto del pan. ¡Hijos de puta, él sólo guardaba el lugar mientras la turra paseaba por las góndolas levantando cosas a diestra y siniestra!

"Y los sobrecitos para jugo", recuerda él, encima. Entonces ella deja el carro con el marido y va en busca de 39 sobrecitos de jugos Zuko. Después detectan otro par de olvidos y siguen agregando productos. Resultado: mínimo quince minutos de facturación, que se alargan indefinidamente si encima el matrimonio es del tipo tampón universal.

 

La rata urbana. Lleva 42 pesos para la compra. Es lo que reservó para el súper, así que no piensa gastar ni un centavo más, pero tampoco ni un centavo menos. Entonces, llena el canasto calculando de acuerdo a ese presupuesto. Pero, claro, el cálculo nunca es exacto.

Como consecuencia de ello, cuando llega su turno la compra le da $ 47,20, y entonces retira el paquete de galletitas Frutigran. Pero ahí baja a 38,80, y él no quiere vuelto, quiere maximizar la visita al comercio. Entonces caza unos caldos colgados junto a la caja, pero se va a 43,15, y ahí descarta un Tatin triple, con lo que cae a 40,95.

Y así sigue moviendo el péndulo, para embole de todos, pero sobre todo de la cajera, que está podrida de llamar al supervisor para corregir una y otra vez la facturación.

 

El gliptodonte. Consumidor geriátrico que más o menos en 1975 dejó de leer los diarios y mirar o escuchar informativos, así que cuando le dicen "son ciento ocho con veinticinco", él o ella contesta -acomodándose los anteojos telescópicos- "¿pesos ley o moneda nacional?"

A partir de allí se abre un interminable diálogo con el cajero, que intenta explicarle que en los últimos veinte años ya hubo setenta cambios de moneda. El debate termina media hora después, cuando el viejo paga y se va puteando, convencido de que lo robaron.

 

El justiciero turro. Al tipo le da por las pelotas que los precios suban sin parar, que en las góndolas haya productos vencidos y que las promociones sean truchas. O sea, hasta ahí todo bien. Pero no lo encara al ministro de Economía ni al dueño del comercio, sino al pobre infeliz que encuentra en la caja. "Y después ustedes nos quieren hacer creer que la inflación es de menos del uno por ciento", le dice al pibe, que lo mira pensando que el salame lo confundió con Boudou.

"Tenés todos los yogures vencidos o a punto de vencer", agrega el justiciero. "Y encima mirá las bolsitas de mierda que ponés para que carguemos las mercaderías", añade. Como siente que el flaco lo ningunea, el tipo manda otra frase infaltable en los de su clase: "Por lo menos contestame, pendejo de mierda, que nosotros te pagamos el sueldo". Y después busca complicidad en el resto de la fila, mirándonos y diciendo: "Y con éstos queremos sacar adelante al país. ¡Ayayay, pobre Argentina, carajo!"

 

 

.

 

Comentarios   

 
0 #17 Cuyanita 23-05-2012 11:19
Compraste tres boludeces, estás en la fila rápida...justam ente, la mas lenta de todas. Adelante tuyo hay tres viejos chotos que discuten el valor de cada cosa que el cajero pasa por el lector.
Despues de 35 minutos analizando mentalmente si lo que llevas vale la pena tanta agonía, finalmente te toca...al finnnn
En ese momento aparece de repente, una hija de mil putas con un par de medias hediondo, amagando con meterse delante tuyo muy segura de que la vas a dejar pasar...

-...me dejas pagar..??? es solo esto...

-NO.
Tu contestación agria, seca y escueta.
La hija de puta insiste.. te mira ofendida y toma la actitud de alguien que fue insultado por un infrahumano...l evanta la voz para intimidarte y dejarte expuesto ante todos en la fila como un garca.
-Pero si es nada...!!
- La respuesta es No. Que parte no entendiste?. Esperá tu turno, como todos ..!!. El rugido estremece el supermercado y la hija de puta tira el par de medias en el canasto de las ofertas de donde lo sacó y se aleja rumiando la bronca.

Esto es un hecho verídico.


Me pasó a mi no una, sino dos veces..!
Que lo parió..!! Cómo es la gente...!!!
Tanto quilombo por par de medias de mierdaaaa...!!!!
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

A: ¿La Maldición del Par de Medias?
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0 #16 CLETO 23-05-2012 04:47
No siempre las conversaciones en la cola del super son un fastidio, hace unos meses, sin querer, asistí a una de ellas en un super chino que me causó tanta gracia que, apenas llegar a mi casa, la transcribí tal y como creo haberla escuchado.
Fue por el tiempo en que la Cris tuvo que operarse de algo en el Cuello.
¿A cuanto las 2 fetas de queso cuartirolo? Finitas nomás.
Doce.
¡Pero que barbaridad! La familia ya ni puede probar el queso.
Queso é bueno. Flesquito, salió de heladela.
Ahola heladela cuesta mucho. No hay susidio.
Pero lo mismo es caro.
Pasa que ute voto Kitina. Aguantalse.
Y sí. Encima ahora no se puede hacer ningún quilombo porque se enfermó.
¿Enfelma de qué?
Como de qué. ¿No te enteraste que la operaron?
¡Já! Algentino gilún. Enfelmedá cuento chino.
Se venía despelote y había que lajal. Encima tenía que hacel cilugía estética.
¡Pero qué decís! ¿No escuchaste al vocero presidencial, Scoccimarro?
Cocimalo mentiloso. Glande nalíz.
Por suerte salió todo bien. No tenía lo que diagnosticaron en principio.
¿Quién atendió? ¿Bicicletelo presidencial? ¿Cómo hizo diagnóstico? ¿Puso en palangana con agua a vel si estaba pinchada? Ute clee cualquiel cosa eh.
¡Pero no papá! ¡Si ahora explicó bien el Dr. Saco que revisaron las achuras y no tenía nada viejo!
Doctol Saco palece que Pone. Platita en cuenta coliente. Todo cayadito y manito lava la otla.
Ahola lesulta que Chávez se hizo lapelo, lapelo de lap. Los que bailan. Pol eso se peló.
Lula también lapelo. Encima coltó cogote pala sel más lapelo.
Felnando Lugo afeito cabeza, antes de que colten pelotas. ¿Opelación? Joda nomá. Lapelo también.
Evo Molales no. Ese floggel.
¡Vos no crees en nada! Fijate que necesita como 20 días de recuperación antes de volver a trabajar.
Y sí. Vuelve con lecauchutaje flesquito pala il tilando otlo tiempito. Total, negocio maneja guitalelo y cantol que no va a decil ni hacel nada, antes coltan pelotas los chicos de la campola.
¡No viejo! Lee los diarios, vas a ver como es la cosa.
Yo chinito, pelo no boludo. Milo, oselvo, saco cuenta.
Tené que aplende a milal con ojitos chiquitos, chiquitos. Se ve otla cosa. Yo sé lo que te digo.
Y, queso ¿va a quelel? Taljeta banco de Coqui, doce pagos. Sin intelés.
Apúlese. Ya desenchufo heladela.

A: Im-presionante.
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0 #15 Ramoncito 22-05-2012 18:25
Pau ... vos sabés que ya te caché el nick y sé quién sos.
Sos una de las mujeres más desesperadament e anheladas.
No te pago el cole, te llevo gratis.
Eso sí, primero te palpo de "armas" por si las moscas ...
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0 #14 Bostero viejo 22-05-2012 04:33
tambien estan los distintos tipos de cajeros o cajeras, como la que tarda años en pasar una tarjeta, la nueva que no conoce nada y tiene que preguntar todo, la cara de culo que parece que te va a morder la mano mientras le das la plata, la que esta buena, etc.
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0 #13 Pau 21-05-2012 16:08
Peregrino, con todo respeto, con vos no me meto (¿No te evoco a Gustavo Adolfo Bécquer?, por la rima, digo…)
Si te encuentro, rápidamente peregrino hacia otros rumbos, no vaya a ser que uno de estos días lleves tu bate de béisbol y hagas un poco de justicia,…conmigo...
¿Yerba, yerba…?
Ahhh Ramoncito, ¿te acordás hermano que tiempos aquellos?, a mi ya no me queda "ni yerba de ayer secándose al sol”
Un preguntita, ¿me pagás el cole hasta la Ciudad Portuaria?
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0 #12 Ramoncito 21-05-2012 08:40
Che, Pau, viste a cuánto está el medio kilo de la yerba Malculeada en Carrefour ? Son unos chorizos, en Camiletti de Barranqueras cuesta $ 0.20 menos. Comprá ahí.
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0 #11 peregrino 21-05-2012 02:17
Pau, no busques en este foro hombres desconsiderados , cagadores o molestos. Somos "lo mejor de cada casa".

Y si alguna remota, remotísima vez metimos la pata, fue sin querer, nomás.
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0 #10 Sor Dina 20-05-2012 18:28
Los guardapuestos paralelos:
Pueden ser pareja, madre e hija, abuelo y nieta... en definitiva, son dos personas que viniendo juntas se encolumnan en dos cajas diferentes, cada una con un changuito a medias. La primera de ellas que llega al cajero llama a la otra, total vienen juntas, se acuerdan?
Esa vil maniobra echa por tierra los cálculos que hicimos para elegir la caja, basándonos en la cantidad de productos totales de los que estaban antes.

A: Excelentes aportes, gracias a ¡todos, a todas y a todes!
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0 #9 Pau 19-05-2012 15:00
Parece que los hombres de este foro todos son el Prícnipe de Edimburgo en las cajas de los super

¿Ninguno se mandó una avivada o metida de pata involuntaria o lo que sea?

Vaya con vuestra valentía a la hora de encolumnarse en algún representante de la fauna de los super
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0 #8 franco 19-05-2012 04:40
me ha pasado varias veces en el super el abuelo que cuenta la histora del centavo o que le dice a la cajera que antes el ya compraba ahi pero tenia otro nombre el super, o el bobeta que se olvida algo de llevar y va a buscarlo y nunca mas regresan, algo interesante que acotar en el hiper libertad ahi nunca se ve personal trabajando solo ves a las cajeras y a los guardias, pero los demas de limpieza o seccion del automotor son fantasmas, solo los ves cuando lo llaman x los altavoces jajajaj.
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