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Cómo lograr que los niños sepan que Papá Noel son los padres sin quedar con toda la culpa encima

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Para un padre, tutor o encargado, pocas cosas son más difíciles que iniciar el proceso de despapanoelización de un niño. Ese momento en que hay que confesarle que los regalos navideños son comprados por los padres (y encima en cuotas y tras abundantes regateos con el vendedor), es un trance tan duro como inevitable.

Pero ¿hay un modo de hacerlo minimizando los daños en el pobre infelicito y -lo que es más importante- reduciendo la sensación de culpa que nos embarga al descerrajar la verdad? Sí, hay.

Algunos datos, consejos y alternativas:

 

Nunca es triste la verdad. Un factor que empeora todo es que generalmente el niño recibe la revelación de boca de otros boludos de su grupo de amigos que se enteraron de la verdad y comienzan a bocinearla.

Para colmo, esos turritos lo hacen de la peor manera. "¿Vos sabés quién es Papá Noel?", tantean primero para ver si tiene sentido dar el notición y también para -en caso de que el otro no sepa nada- generar un buena dosis de suspenso. Si el nene responde que no, el remate llega a lo bestia: "¡Tus viejos, pelotudo!"

No conformes con esa brutalidad, los Portadores de la Verdad suelen asegurarse de que haya otros chicos observando, de modo que luego, en los cinco minutos siguientes en que el pobre salame sentirá que el universo se derrumba a su alrededor y todo da vueltas como si estuviera subido a una calesita propulsada por las turbinas de Yacyretá, el grupo se le cague de risa desaforadamente, gozando de modo vil por haberle destrozado toda una etapa de la infancia.

Entonces, evítele esa masacre del alma.

 

Brinde pistas. A la brutalidad, opóngale la gradualidad. Tire datos que le permitan al niño ir construyendo un cierto desconcierto que luego se convierta en sospecha y más tarde en suave confirmación.

Por ejemplo, si el ignorantito escribe su cartita a Papá Noel, usted léala delante de él con comentarios del tipo "ajá... bicicleta roja... me parece que en Cetrogar vi que había una promo con las tarjetas del Galicia... Pelota de cuero... ¿Che, Luisa, tu concuñado tiene todavía el puestito de mierda ése en la feria?"

Después mire al pibe, devuélvale la notita, y diga algo así como "ya está, papito, andá y dejala en el arbolito para que la encuentre Papá Noel".

Listo. Ese cerebrito picarón ya tiene plantada una semillita.

 

Establezca paralelismos. La cena familiar, con todos a la mesa, es un momento para aprovechar convenientemente. Establezca diálogos con su esposo/a que ayuden a los fines en cuestión.

-Negra, ¿viste lo que le pasó a Julio?
-No, ¿qué?
-No sé si te acordás que había conocido una rubia espectacular que rajaba la tierra.
-Sí, me acuerdo, y que se estaban por casar.
-Bueno, ¡ahora supo que la rubia son los padres!

La verdad empieza a estar en cocción suave.

 

Prepare su propia exculpación. Aprovechando la situación anterior, prepare el terreno para una actitud comprensiva hacia usted por parte del niñín cuando la revelación se complete. Prosiga del siguiente modo la charla del punto precedente:

-¡No te puedo creer lo que me contás, Rulo!¡Qué terrible lo que hicieron los progenitores de Julio, voto a bríos!
-Eso mismo pensé yo, Negra, pero luego díjeme a mí mismo: ¿Actuaron esos seres maravillosos como desalmados o fueron consecuentes con su amor por Julio?
-¿A qué refiéretes?
-A que quizás inventaron a la rubia no por burlarse de Julio, sino por obsequiarle un tiempo de magia e ilusión, de pájaros y flores en el corazón, de luces multicolores en los horizontes.
-Puedo comprender lo que dices, Rulo, pero pregúntome si aun así no han sido inhumanos por no considerar que el fin de la ilusión duele tanto como cuando la ventana nos cae sobre las falanges apoyadas en el alféizar.
-He allí un punto para pensar, Negra. ¿Termina el tiempo de la ilusión o el tiempo de la ilusión es eterno?¿Parte hacia la nada la esperanza o la esperanza queda viviendo en nosotros? El amor que deja de ser, ¿nos deja como antes de su arribo o aun en la irrealidad nos convierte en otros seres, más nobles y plenos?
-Oh, no habíalo visto de ese modo.
-¡Pues hazlo y verás!
-¡Harélo, no lo dudes! Incluso mentiría si no te dijera que ya mismo creo avizorar debajo de las mantas de esa dulce mentira el inmenso amor filial que le dio alas.

Y luego, sí, sirva las milanesas.

 

No desdeñe el lenguaje gestual. Es otra fuente de señales que ayudarán a orientar al niño en el camino hacia la verdad.

Esta herramienta se puede aplicar sobre todo cuando la criatura tiene previsto un pedido excesivamente oneroso.

Es el típico caso de cuando usted, repleto de ánimo, encara a su hijo una semana antes de la Navidad y le dice: "¿Y?¿Qué le vas a pedir a Papá Noel, un autito o un juego de la oca?"

"La Play 3", responde el desgraciado. Haga esto: cambie totalmente el gesto de su rostro, pasando de la afabilidad al embole, derrumbe los hombros, exhale con fuerza y diga: "¡Faaaaaa, claro, total yo cago guita...!"

 

No permita que decaiga la velocidad del proceso. Si el niño es medio lenteja, o por un inconciente mecanismo de defensa no pesca ninguna de las indirectas que usted le arroja, no ceda e imprímale otra velocidad a su plan revelador.

Mande constantes mensajes subliminales.

Al regresar del trabajo, en lugar del clásico relato sobre la rutina de oficina que usted hace, cuente a su pareja algo del estilo "vos sabés que hoy fue el gordo Galíndez a renovar la garantía del préstamo, que son los padres, y contó que sus vecinos, que son los padres, le dijeron que los dueños del terreno, que son los padres, le dijeron a los viejos de su hermano, que son los padres, que van a darle una solución al problema de los inquilinos que no quieren pagar a los locadores, que son los padres, ni bien hablen con los firmantes del contrato, que son los padres. ¡Y justo ahora que está por venir Papá Noel!".

Hágalo. Todo suma.

 

No se deje de engañar por los vivos de siempre. Ojo: un chico que se entera que Papá Noel y los Reyes son los padres, al principio se bajonea pero luego especula. Usted también, cuando tenía 7 y se enteró, primero se puso triste pero a la media hora ya razonaba del siguiente modo: "Me voy a seguir haciendo el boludo para que me sigan trayendo regalos". Y así siguió actuando una inexistente ingenuidad hasta los 22 ó 23 años.

No permita que sus hijos le hagan lo mismo. Si nota que en realidad el pibe ya se avivó pero apuesta a seguir obligándolo a papanoelear toda la vida, vaya más a fondo.

Cinco minutos antes de la medianoche, en la sobremesa armada en el patio, cuando la pirotecnia ya revienta por todos lados y la carrera infantil hacia el arbolito es inminente, ubíquese a unos quince metros de su esposa/o y grítele "¡ey, cuchá, me voy pa' dentro a hacer essssooooo!". La otra parte deberá guiñarle el ojo con el gesto más tramposo posible. Si es necesario, también le dirá: "¡Sí, andá tranquilo, que yo controlo que Pablito no se dea encuenta, no se dea!"

Si el pendejo está en plan forro empecinado, y continúa haciéndose el distraído, usted, desde dentro de la casa asome la cabeza por una ventana y vuelva a dirigirse a su cónyuge con algo del estilo:

-No encuentro los paquetes con los cosos que vos y yo sabemos para elquetejedi.
-¿Te fijaste arriba del placar?
-Sí, pero no están ahí.
-Qué cagada, porque ya tendrías que estar poniéndolos en el arbolito.
-Claro, eso mismo estaba pensando, que si no nos apuramos él se va a dar cuenta de todo eso.
-Y bueno, que sea lo que Dios quiera, además ya es grande él.
-Sí, pero a lo mejor es de esos mocositos inmaduros que prefieren seguir sin saber antes que emprender el maravilloso desafío de la maduración.
-Es cierto lo que decís, porque nunca falta el mal hijo que se empeña en cagar a sus padres, sus padres, sus padres, sus padres, sus padres, a pesar de que ellos le dieron la vida.
-Tal cual, pero no creo que él sea así. Le dimos lo mejor de nosotros, y en las ocho navidades que pasaron quemamos siempre los aguinaldos con sus pelotudeces.
-Y sí, pero eso no garantiza nada. Cuántos chicos hay que reciben triciclos amarillos a los 4 años y después a los 19 descuartizan al papá y a la mamá.
-Vergüenza debería darles.
-Sí, muchísima vergüenza.

Si eso no funciona, usted está en el horno.

 

Cague a un sobrino. Si lo anterior no dio resultados, usted ya no tiene margen para caer en pruritos morales sobre los fines y los medios.

Llame a un sobrino que sea un año o dos mayor que su hijo (o menor, si no hay de los otros), llévelo a un lugar apartado de la fiesta, y dígale: "Perico, te voy a decir algo a vos nomás: Papá Noel son los padres". Y luego, mientras el niño musita incoherencias, déjelo sollozar pero impida que caiga en una crisis de nervios, mientras le cita innumerables pruebas de que lo que le está diciendo es la verdad.

(Por si no tiene algo preparado, simplemente tírele estas preguntas: "¿Vos no te dabas cuenta de que eran todas marcas que venden en la juguetería de a la vuelta de tu casa?¿No viste que tu viejo es re-agarrado y por eso te llenó la infancia de camioncitos de mierda en vez de comprarte la mountain bike?¿No te acordás que el año pasado los Power Rangers tenían el precio pegado abajo?" Etc.)

El nene, tras la conmoción, irá a contarlo a los demás niños, el suyo entre ellos.

¡Aaaaaah, la puta que vale la pena estar vivo!

 

 

.

 

Comentarios   

 
0 #4 Laura 14-12-2015 18:57
Dindonbel Pepe. Me parece que se le complico un poco.. Sabe que a mi me dieron una buena noticia cuando me entere que ese viejo feo no existia,, Le tenia panico!
No queria acercarme al arbol antes de las 12 porque me daba impresion pensar que él estaba escondido por ahi. Me resultaba amenazante. Papa Noel me cagaba la navidad!! Todos los chicos de la familia estaban contentos menos yo. Cuando me entere que eran mis papas empece a disfrutar la fiesta.
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+1 #3 Sor Tividad 28-12-2012 13:54
En una página de internet enseñan cómo decirlo:
-" Viste, nene, que ya sos grande y tenés que saber la verdad sobre Papá Noel. Bueno, en realidad el que trae los regalos es PAPÁ, NO ÉL."
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+3 #2 CLETO 27-12-2012 05:27
Si, si, si! Vos nomás sabes que Papá Noel son los viejos.
A ver, vos que sabes tanto ¿será que tu viejo es tan boludo como para comerse el pastito y tomar el agua de una latita oxidada? ¿O serán los renos? ¡Jhaa!
Lo de las fábricas de juguetes es mentira, no existen, los hacen los enanitos verdes que se llaman elfos, que son de elfonia, un lugar donde hace frío. ¿Sabías eso? ¡Jhaa!
Y para remacharte te voy a contar que el año pasado, en la navidad, que hicimos la fiesta en la casa de mi tío que se fue a dormir porque estaba borracho, vino Papa Noel y se fue con mi tía atrás del gallinero a mostrarle el reno. Y yo escuché bien como bufaba. ¡Jhaa! ¡Ahí tenés!
¿Para qué decirle a los chicos que Papá Noel es el padre? ¿De qué les sirve si cuando son grandes también les dicen cosas como que está todo bien, que son exitosos, libres y soberanos, que los jubilados son angurrientos y que hay una campaña multinacional contra nuestro país porque los demás son envidiosos? Y los que eran chicos creen. ¿O no?

A: Cuando tenés razón, tenés razón.
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-4 #1 iose 27-12-2012 03:03
Ya llega la esperanza: ¡La Revolución Completa! la verdadera Revolución que aplastará toda injusticia: Humberto Tumini - ex PRT- y Victoria Donda (Libres del Sur-FAP), el diputado Roy Cortina (Partido Socialista-FAP) y los jefes de los bloques de diputados del radicalismo, Ricardo Gil Lavedra, y de la Coalición Cívica, Alfonso Prat Gay, a los que se sumaron el auditor general de la Nación, el radical Leandro Despouy, y el ex presidente del Banco Central Javier González Fraga, que fue compañero de fórmula de Ricardo Alfonsín; son los jefes revolucionarios del Frente de Liberación. Tiemblen fachos y nazis!!!
Aguante Carlitos Martínez verdadero Re-Bolú-cionari o!!!
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