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Exclusivo: habla el marido de la mujer a la que embarazó un enano stripper

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A Horacio Antonio Ferdonoz la vida que conocía hasta hace un par de semanas le estalló en miles de pedazos que ya no puede pegar entre sí. Su drama, en cambio, se convirtió en motivo de comentarios burlones para millones de personas en todo el mundo.

Él es nada más y nada menos que el protagonista más herido de una noticia que todavía rebota en cada rincón del planeta: es el marido de la mujer que en Valencia (España) quedó embarazada del enano stripper que sus amigas habían contratado para su despedida de soltera.

"Me siento el gilipollas más grande de la historia de la humanidad", dice al recibir a AN en una pequeña oficina de su lugar de trabajo, una ensambladora de envases de cartón. Allí habla como si todo el tiempo le faltara el aire: "Yo tenía una confianza ciega en mi mujer, incluso al principio pensé que el bebé nació con enanismo porque antes del casamiento ella sólo me dejaba meter la puntita".

 

Sorpresa y confesión

 

Horacio (32) se casó en enero con Jazmina Ramona Bradeiras (25), una chica que conocía desde la infancia. "En aquellos tiempos no le daba atención, siete años de diferencia de edad son muchos en esa etapa. Pero después nos reencontramos aquí en la empresa, y todo fue distinto. Había una gran afinidad", dice arrancándose pedacitos de piel de los dedos de las manos.

Le cuesta sostener la mirada, y a cada momento observa más allá del vidrio de la oficina, hacia la zona de máquinas, donde unos veinte operarios trabajan en silencio. "Yo sé que hablan de mí todo el tiempo, y que se ríen a mis espaldas", afirma él con un tono neutro, que no permite saber si la situación lo atormenta o le resulta un mal menor entre tanta vergüenza globalizada.

Es delgado y supera el metro noventa de altura. Los pómulos le sobresalen angulosos y grises. Las manos le tiemblan levemente, y lo desnuda su diestra al levantar la taza de té que bebe durante la charla con AN.

-Que usted sepa, ¿la del enano fue la única infidelidad de ella?
-Mira, a esta altura ya no sé qué pensar. Pero ella me jura que sí. "Te juro por mi vida que no te engañé con otros enanos", me dice.
-¿Recuerda la noche de aquella despedida de soltera?
-Sí, no tan en detalle, porque no me imaginaba las consecuencias. Pero algunas cosas sí. Yo me sentía totalmente tranquilo.
-¿Por qué?
-Porque sus amigas llegaron temprano, como a las ocho de la tarde, y se la pasaron vistiéndola de Blancanieves. "¡Hala, le estáis por dar un perfil bien infantil a la fiesta!", les dije, y se rieron mucho todas. (Hace unos segundos de silencio, se le pierde la mirada y baja la voz) Vaya que se rieron las rameras. Pero repito: eran esas clases de prendas.
-¿Pero eran agradables y discretas?
-¡Qué va, siempre fueron unas zorras repugnantes!
-Por las prendas que llevaron, preguntaba yo.
-Ah... pues sí, un disfraz correcto. Normal, vamos.
-¿Usted sabía qué tenían planeado para esa noche?
-Mira, te aclaro algo. Yo no soy valenciano, Jazmina sí. Yo soy gallego, y en Galicia no se estila lo de las despedidas de solteros o solteras. Incluso cuando ella, en diciembre, me dice "te aviso que me harán la despedida de soltera", le dije "no te preocupes, deja que te despidan y ya verás el juicio que les haremos si no te dan una buena indemnización". Recién luego unos amigos me explicaron de qué venía la historia.
-Pero para la despedida de ella ya sabía que esos encuentros podían llegar a tener una connotación erótica.
-Pues sí, pero no lo asociaba con Jazmina, que siempre había sido tan recatada y tan tímida. Hasta recuerdo haber leído un mensaje en su móvil donde una de sus amigas le decía "he conseguido un negro pero pude verle la talla y temo que te haga gritar toda la noche". Como era la amiga que le ayudaba a elegir el vestido para la boda, le dije a Jazmina: "Mira, no quiero que tengamos una discusión por esto, pero yo no quiero que te cases toda de negro. Mi madre es a la antigua y no entendería nada, en La Coruña el negro es para los funerales. Además, si el vestido va a quedarte tan estrecho como para que estés adolorida toda la noche, ¡cojonuda boda tendremos!"
-¿Ella qué le dijo?
-Nada, tartamudeaba, me gritó que nunca más le revisara el móvil. "Que no te lo revisé, pensé que era el mío", le dije, porque llevábamos el mismo modelo. Entonces le dije que de todos modos yo no cambiaba de parecer, y que ahí mismo quería que llamara a la amiga para cancelar lo de ese vestido. Ella llamó y dijo "Clelia, deja lo del negro, búscame algo en blanco y de una talla que tengamos más seguridad de que no me duela".
-Bueno, el caso es que la visten de Blancanieves sus amigas y se la llevan. ¿A qué hora volvió?
-A las 9.17 de la mañana del día siguiente. Lo recuerdo porque ella jamás había vuelto más tarde que la una y media de la madrugada, así que me preocupé mucho. Llamaba a su móvil y no me atendía. Al de tres amigas suyas y sonaba pero no me atendían. Me quedé mirando por la ventana. Ella llegó en un coche rarísimo, automático, que se conducía solo, porque no se veía a nadie al volante.
-¿Notó algo raro en ella?
-Estaba empapada de transpiración y muy desarreglada. "Las chicas bebieron mucho y nos peleamos cogidas de los pelos", me dijo. "Siéntate, quiero que hablemos", le reclamé. "No, mejor me quedo de pie", me dice. "Coge una silla", le insistí. "No, basta ya de coger", me respondió y se fue a su cuarto. Durmió hasta el día siguiente.
-¿Qué le contó de la fiesta?
-Me dijo que había estado medio divertida.
-¿Le dijo que había actuado un stripper?
-Me dijo que la fiesta había estado medio divertida porque había actuado medio stripper.
-¿Qué pasa cuando se enteran del embarazo?
-Pues ya estábamos casados, claro, y yo muy contento, vamos. Ella, en cambio, nerviosa. Y mucho más cuando llegó el momento de la ecografía de los cinco meses.
-¿Qué sucedió ahí?
-El médico mueve el artefacto ése sobre la panza de ella y comenzamos a ver al niño. Era así, pequeñísimo. Era mi primer niño, mi primera ecografía, todo, así que yo le pregunto al médico que por qué tan pequeño. Luego me enteré que él, por ser amigo de la familia de ella, estaba al tanto de todo y conspiraba para ayudarla a sortear la situación. "Quizás es el enano fascista que todos llevamos dentro", me dice.
-¿Usted le creyó?
-Un poco no, un poco sí. Es que el padre de ella siempre había sido fanático de Franco. Pensé que quizás venía un gen por allí.
-¿Cómo siguió el proceso?
-A los siete meses, nueva ecografía. Otra vez el niño, pequeñísimo. "No se preocupe -me dice el médico-, a veces estos niños nacen así pero usted luego los deja toda la noche remojando en agua y se dilatan al triple de tamaño".
-¿Cómo fue el nacimiento?
-Yo estaba en la sala de espera, con mis padres y los padres de ella. Sale la enfermera y se pone a mirar debajo de los bancos. "¿No vieron al padre del bebé?", pregunta."Soy yo", le digo. Entonces me mira todo a lo alto y se echa a reírse, tanto que no logra decirme nada. Al rato sale otra enfermera, pero también me mira, se ríe y se va. Luego salió un médico, muy tentado el tío, y por no poder hablar me pasa un papelito que decía "el niño nació bien, en unos minutos se lo entregaremos para que vaya con él a la habitación a esperar a la madre". Fue un día de muchas cosas raras.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo mi padre encontró a Jazmina y a su madre en el cuarto de la clínica, una tomando al niño de las axilas y la otra de los pies, tratando de estirarlo.
-¿En qué momento ella le confiesa que había tenido sexo con el enano stripper?
-Yo ya la atormentaba a preguntas. Todo me resultaba sospechoso, incluso las visitas casi a diario de sus amigas, tratando de sugestionarme.
-¿De qué modo?
-Pues se asomaban a la cunita que le habíamos hecho al niño con una cáscara de nuez, y decían "¡joder, qué grande está, pero que tremendo estironazo ha pegáo!"
-Al final, entonces, ella le dice la verdad.
-No tan de repente. Primero me inventó toda una historia de haberse caído en el jardín de nuestro vecino y que había sido violada por los enanos que hay ahí entre las plantas. Pero luego sí, me admitió que se había emborrachado en la despedida de soltera y que el enano se la mandó para adentro con circo y todo.
-¿Qué piensa hacer?
-No lo sé, creo que lo mejor será separarme de Jazmina, aunque ella me pide seguir.
-¿Le dio su apellido al niño?
-Se lo quise poner, pero no pude, porque le queda grande.
-¿Cree que podrá dejar atrás todo esto?
-Sinceramente, ni puta idea. En estos momentos llevo demasiado odio encima. Odio hacia Jazmina, hacia la vida, hacia el destino y hacia Gruñón, Tímido, Dormilón, Mudito, Feliz, Sabio y Mocoso.

 

 

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Comentarios   

 
0 #4 RAR 19-10-2014 10:38
Tengo la información que Chuñi estuvo en la Bombonera cubriendo el partido Boca-Caraguatá y que la nota no salió por amenazas de los bosteros.
Me parece prudente preservar la integridad física del periodista, más aun teniendo en cuenta las agresiones que sufrió ultimamente, pero estas situaciones son una muestra evidente de la falta de libertad de prensa que hay en nuestro país.
Haré las denuncias correspondiente s ante el AFCA, la SIP , la OEA y la ONU

A: Tu información es errónea. No lo amenazaron, directamente lo cagaron a patadas. Estamos esperando que se recupere.
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-1 #3 RAR 16-10-2014 19:39
El Chuñi ¿cubrió el partido Boca-Capiatá?
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0 #2 CLETO 16-10-2014 12:00
-Buenas. ¿Es Ud. el famoso stripper que en una despedida de soltera embarazó a la agasajada?
-Eso dicen, yo tengo otro relato de esa noche.
-Pero ella lo ha confesado a su esposo, y sus amigas lo afirman.
-Pasa que fue a la madrugada, y por la hora no pude atenderlas a todas. Es puro rencor de hembras.
-¿Habitualmente ocurren cosas así en estos eventos?
-¡Nooooo!
-¿Y?
-Mire, se dio la oportunidad con la Jazmina, tía que estaba bien buena y en pedo.
Además hacía rato que yo esperaba una ocasión para sacarme el resentimiento que llevo desde chico, por lo que le hacían a mi hermana los guasos del barrio.
-¿?
A decir verdad ella siempre fue alegre, calentona digamos, así que los turros se aprovechaban y la empomaban continuadito. Que no hubiera sido nada si no era porque le hacían el helicóptero y jugaban a ver quien le daba más vueltas. Y este es el asunto que me volvía loco. Cada tanto había que zurcirle el buje, que se lo dejaban hecho flecos. Nunca me compraron la bici, siempre gastando en ella.
En cuanto empezaron a tocarme el culo, pellizcarme un huevito y, más sueltitas luego, pedirme que les muestre la leyenda, no se que pasó, todo se descontroló, una luz multicolor vino a mí y una voz áspera, ronca, susurró en mis oídos “¡Ya! - ¡Ahora!”.
Y sentí como que me iba. Y me fui nomás había sido.
Hoy que ha pasado el tiempo veo que no fue algo pasajero, ella quiso quedarse con algo mío, y ahí está.
A Horacio, si me permite meterme en sus cosas, ya que lo tiene en casa que lo cuide, como si fuera mío.
A Jazmina, “¡te dije tía que se había roto el forro!”
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0 #1 El Entrerriano 16-10-2014 06:58
Pobre Gallego!!!!!, encima imaginate si la mujer se pago la despedida con la tarjeta de credito de este tipo!!!!,
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