AN Mujer: averiguá cómo es un hombre viendo su modo de preparar tereré

Miércoles, 29 de Octubre de 2014 09:53 Shimeil Pepe
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Muchas mujeres, al iniciar o planear una relación amorosa con un hombre determinado, se desvelan preguntándose cómo será él, qué características no visibles forman parte de su personalidad y si todo aquello que observan en esa persona es real o sale del paquete de las simulaciones propias de la seducción.

Un equipo de investigación de la Universidad de la Cuenca de la Laguna Argüello tiene para ellas una gran noticia: se puede conocer cabalmente a un hombre con sólo prestar atención a su manera de preparar y cebar tereré, la infusión fría que en el norte argentino ayuda a millones de personas a paliar los efectos de los infernales veranos.

"El estudio se basó en la observación, encuestas y focus groups realizados con 1.785 hombres de Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y el norte de Santa Fe. Algo que nos llamó la atención de inmediato fue el bajísimo nivel de dispersión que había entre los datos relevados en un punto geográfico y los que se constataban en sitios muy distantes de la región elegida", dijo a AN el director del proyecto de investigación, el licenciado (hasta marzo, mes en el que finaliza su licencia) Ernesto Pascoal Bertero.

 

Las referencias

 

El trabajo está contenido en una edición de 428 páginas que será presentada en diciembre en una jornada de investigadores del NEA, pero Angaú Noticias tuvo acceso exclusivo al texto preliminar y, sobre todo, a las categorizaciones que plantea el estudio. Las principales referencias a tener en cuenta son las siguientes:

 

El tereré "de agua": Es la fórmula original llegada desde Paraguay muchísimo tiempo atrás, es decir el mate amargo común servido con agua apenas fría. Dice el estudio que de los hombres que preparan esta receta "las mujeres no deben esperar una vida de aventuras o repleta de picos de emoción".

"El hombre devoto del tereré de agua es muy clásico y tradicional en todo. Suelen ser jefes de personal, contadores o empleados del Registro Civil o la oficina de Correos. Es muy difícil que hagan el amor en otra posición que no sea la del misionero, y suelen convertirse en violentos de género cuando sus parejas reemplazan la tradicional salsa pomarola de los ravioles domingueros por una variante de crema de leche y queso azul".

"En su favor -agrega la investigación- se puede decir que consumen poco, no soy muy demandantes (con tener planchada la camisa beige ya son casi felices) y siempre les creen a sus mujeres cuando éstas les dicen que volvieron tarde a casa por culpa de sus amigas".

 

Los sabores exóticos: Casi como un opuesto al caso anterior se presenta a quienes preparan la bebida con agua fría mezclada con jugos naturales o artificiales de sabores exóticos como "frutos del bosque", "uvas de Grecia", "bananas del Tibet", "cítricos hermafroditas de Oceanía" o (reciente lanzamiento de NaranPol) "frambuesas bilingües interculturales de Marruecos".

Dice el trabajo: "Se trata de hombres de personalidades explosivas e intensas, portadores de un incontenible afán exploratorio".

El licenciado Bertero fue más directo en la charla con AN: "Son tipos que, sí, pueden llenar de placer a una mujer con sus osadías sexuales o su pasión por los viajes a lugares recónditos. Pero como jamás sacian su hambre de sensaciones nuevas, no es raro que ellas, al cabo de un par de años de convivencia, los sorprendan siendo sodomizados por tatúes carretas o que padezcan el suplicio de tener que darles el gusto de hacer un trío con un esquimal arriba de una cama de clavos instalada en un vagón de tren público".

 

Los sabores "normales": El relevamiento se dedicó también a categorizar a los hombres según los sabores clásicos que utilizan para endulzar sus teres. Así, por ejemplo, se clasifica a quienes prefieren los sabores naranja ("centrados, estables, aceptablemente demostrativos de sus sentimientos pero con tendencias al alcoholismo o la ludopatía"), frutilla ("frágiles, edípicos, generadores de conflictos por pequeñas cosas, con mucha frecuencia homosexuales reprimidos") y mandarina ("alegres y muy compañeros, pero poco ambiciosos en el aspecto laboral, además de obsesivos del sexo anal").

También hay referencias a los adeptos a los sabores ananá ("personalidades paranoides, pero generalmente de gran desempeño en sus profesiones, lo que les brinda muy buenas posiciones económicas"), pera ("ambiguos, cambiantes y volubles, generalmente de pichos cortos"), mango ("vitales, alegres y buenos amantes, pero poco afectos al trabajo y muy infieles"), kiwi ("pelotudos insalvables"), banana ("la que le gusta a tu hermana", dice el texto, en lo que sin dudas es una mancha a la seriedad de la investigación) y manzana ("buenos, tranquilos, serviciales, ideales para guampearlos toda la vida sin que pidan la baja de los adicionales de sus tarjetas de crédito").

Se considerán además las preferencias por la limonada ("seres muy estructurados y racionales, ideales para mujeres que ya sienten satisfechas sus dosis de rebeldía con sólo mirar un capítulo de Sex and the city una vez a la semana") y el sabor melón ("hombres dóciles, buenos conversadores y reparadores de elementos domésticos, aunque en este grupo se da una alta presencia de casos de eyaculadores precoces").

 

El termolar: Aquí también se hace una subclasificación, de acuerdo al estado del recipiente en el cual se conserva el agua fría que se va sirviendo en el mate:

Termolar calamitoso: Es el caso de recipientes que se encuentran en un penoso estado, con emparchamientos y arreglos domésticos sucesivos que fueron sumándose con los años. El tubo volcador fue reemplazado por un pedazo de la manguera del jardín, rajaduras de la tapa se cubrieron con poxipol, fisuras de la base se salvaron con pringosas capas de cintas adhesivas. Se corresponde con hombres "sinuosos, que repiten una y otra vez sus errores, incapacitados para los cambios y que nunca usan el bidet".

Termolar telúrico: "Los termolares mugrientos, con manchas de costras ancestrales y hectogramos de tierra en ángulos y relieves, denotan una personalidad acorde a este panorama -dice el estudio-. En síntesis, pertenecen a sujetos tan poco afectos a la higiene personal que sus testículos todavía conservan restos de la placenta materna".

Termolar tuneado: Algunos recipientes son tratados por sus dueños con más atención que si se tratara de vehículos Ferrari. Están lustrados, se les agregaron detalles y accesorios como calcomanías o cromos, tienen fundas, etc. Se corresponden, dice el texto, con "personalidades obsesivas y psicóticas". Bertero completa: "Les recontrachifla el moño".

Jarra: Servir el tereré con una jarra, sea ésta metálica, de vidrio o plástica, "se corresponde con hombres que cargan una sensación constante de terror al abandono. Ideales para ser dominados, humillados y felpudeados hasta que la muerte los separe y los salve", señala la investigación.

 

El recipiente para la yerba: En cuanto al elemento para contener la yerba y servir el tere, se consideraron las variantes vaso metálico ("hombres prágmáticos y con mucho sentido común, aunque tienden al individualismo"), mate tradicional ("desconectados de la realidad, inmaduros, incapaces de vincular causas y consecuencias"), vaso de vidrio ("transparentes, no tienen nada para ocultar, aunque a veces es porque tampoco tienen algo para mostrar") y hueso de guampa ("cornudos conscientes en estado de armonía con el universo, al cabo de no menos de una docena de relaciones guampeatorias").

Se menciona especialmente al tipo de hombre que opta por servir la infusión en vaso de plástico ("rata que siempre pedirá pagar a medias hasta los mensajes de texto a la amante").

 

Accesorios: De acuerdo al trabajo elaborado por la UNCULA, si el cebador de tereré cumple su función con la ayuda de un repasador o gamuza para subsanar goteos y derrames, en el tipo de lienzo se verá también algo de su personalidad.

Por eso, no es lo mismo quien se auxilia con un trapo viejo y agujereado ("seres maduros y autosuficientes, que se sienten ubicados en el mundo"), que aquellos que recurren a gamuzas nuevas de color anaranjado ("buscan constantemente la aprobación ajena para sentirse validados, por lo que es frecuente que tengan repentinos pozos depresivos y se suiciden delante de la ronda de amigos haciéndose estallar las cabezas con armas de grueso calibre") o con telas bordadas en colores vivos que representan flores o animalillos ("volubles", dice escuetamente el informe, pero Bertero amplía: "Reputo son").

 

La temperatura: Finalmente, la investigación toma como referencia las características térmicas del tereré preparado, con una clasificación que contempla las variables caliente ("hombre de rasgos esquizoides o psicóticos, desconectado de su entorno, peligroso para su círculo de relaciones"), tibio ("temperamento pusilámine, pero buenos cocineros"), frío ("realista, ejecutivo, decidido") y gélido ("se tiene que calmá de alguna forma porque le hirve su poronga por vó").

 

 

Ampliaremos.

 

 

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