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¿Sería un buen marido? Fijate en cómo prepara el asado

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Contraer matrimonio o tomar -con o sin papeles- la decisión de convivir con la persona que amamos siempre es una decisión trascendente. Distintos estudios indican que son las mujeres quienes más presión sienten a la hora de una determinación semejante y las que con más responsabilidad se toman la misión de analizar si la persona que eligieron es el hombre adecuado o no.

En función de esas circunstancias, el reconocido centro académico IASCOV (Instituto de Investigación de Asuntos Sociales Colaterales Vamoecí, de Villa San Juan, en Resistencia, Chaco) desarrolló a lo largo de tres años un estudio que permite desentrañar las cualidades de un hombre como eventual compañero de vida. Lo asombroso es que la investigación considera que para ello basta con que la novia del sujeto observe de qué modo él prepara el tradicional asado criollo.

"Trabajamos con una exploración interdisciplinaria que abarcó 1.091 casos, y los resultados empíricos confirmaron nuestra hipótesis acerca de que hay una correspondencia entre el perfil de un hombre como asador y sus cualidades como cónyuge o concubino", explicó el profesor Edgar Alberto Beniega, coordinador del equipo que trabajó en el tema.

 

A prestar atención

 

Las categorías definidas en el estudio son las siguientes:

 

1) El desbolado extremo.

Comienza a preparar el fuego veinte minutos antes de la hora fijada para el almuerzo o cena, y recién luego recorre comercios para comprar la carne, con lo cual la comida está lista cuatro horas después de lo programado, generando un indisimulado embole en los comensales. Se trata -señala el estudio- de personas con bajísimo sentido de la responsabilidad. Informales e improvisados.

"Generalmente -dice Beniega- se desentienden de los temas importantes de la convivencia, acumulando asuntos pendientes o delegando todas las resoluciones en su pareja. Habitualmente dejan a sus familias en la calle por deudas pequeñas que no fueron asumidas oportunamente y generaron bolas de nieve impagables. Tampoco tiran la cadena del baño y cortan el queso ahuecándolo para no tener que quitar la cáscara a las porciones que cortan. Lo que sí, cantan bien".

 

2) El "onda CONICET".

Entiende al asado como una acción científica de alta precisión. Planea el asado desde tres días antes, chequeando el pronóstico meteorológico, eligiendo leña en montes de 300 kilómetros a la redonda, encarando un verdadero casting carnicero para ver dónde comprar las costillas y demás cortes.

Luego elabora un diagrama para organizar la cocción, que controla con instrumental de alta precisión y cortes quirúrgicos que permiten verificar si la carne se está cocinando de modo parejo y sustentable. Miden con micrómetros la distancia entre mollejas y chinchulines. Comprueban que el ángulo entre costillares oscile entre los 88 y los 92 grados.

Para encender el fuego sólo utilizan un extraño combustible inocuo que adquieren en el sitio web de la Nasa.

"Son obsesivos irrecuperables", describe el estudio. "Extremistas del orden y la previsión. Si comienzan a copular con sus mujeres a las once de la noche, dejan en claro que a las 23.16 deberían tener su primer orgasmo y un segundo no más allá de las 23.27", añade.

Beniega amplía: "Trasladan la fijación enfermiza por la parrilla al terreno de la pareja. A veces,  incluso como acto reflejo desprovisto de malicia, le meten el dedo en el culo a la esposa para ver 'si ya falta poco para que esté a punto'. Hemos tenidos varios testimonios en ese sentido durante la investigación", contó.

Fortalezas: responsables, ejecutivos. Debillidades: fanáticos de la posición del misionero, todos los viajes de vacaciones de toda la vida son siempre al mismo lugar, un pueblo donde lo más divertido es mirar el reloj de la iglesia.

Fortaleza bonus track: sus asados son una cosa que no se puede creer.

Debilidad bonus track: se come asado seis días a la semana.

 

3) El colgado desatento.

Una vez que coloca la carne sobre la parrilla sale de ronda para hablar de cualquier cosa con los invitados o incluso para caminar a la deriva por el barrio, y no vuelve a controlar la cocción hasta que le avisan que algo huele a quemado.

Bohemios, dispersos. Es común en este grupo que el sujeto no tenga un objetivo claro en su vida. Oyen sin escuchar. Si sus mujeres interrumpen un relato para preguntarles qué conclusión sacan de lo contado, ellos quedan en evidencia: no prestaron atención ni una mierda.

"Creativos en la intimidad, sin embargo es habitual que en pleno bombeamiento a su mujer se acuerden de un partido de fútbol y desenchufen la mandioca para ir al living a mirar la tele", dice Beniega.

Lo bueno: son honestos y no hablan a las espaldas de nadie.

Lo malo: sueltan más gases que un Chevy 62.

 

4) El carnicerómano.

Habla todo el tiempo de su vínculo con el carnicero, contando que le reserva los mejores cortes y que incluso le avisa "cuando tiene algo bueno".

El estudio afirma que se trata de hombres "que podrían estar atravesando una crisis en cuanto a su identidad de género". Beniega lo traduce a un lenguaje coloquial: "Son más putos que amigo de Madonna, pero no se asumen, y al carnicero le tienen más hambre que Sofía Gala a Jamaica".

Fortaleza: también consiguen muy buena molida especial.

Debilidad: a sus esposas el esmalte de uñas les dura la mitad.

 

5) El apurado.

Preparan una carne que bajo una corteza de aparente buena cocción está más roja que culo de mandril. El estudio marca una conclusión en cierto modo previsible: "Arrebatados, desordenadamente impetuosos, se aceleran privilegiando la rapidez por sobre la calidad".

Aspecto negativo: Pésimos amantes.

Lo positivo: si hay invitados sorpresa, el asado se arma y se sirve -como mucho- en diecisiete minutos.

 

6) El degenerado.

"Yo no hago asado, soy ovolácteovegetariano". Beniega es lapidario: "Son topujodidocagadorianos. Alguien que no come asado, o que no mira fútbol, sólo puede esconder perversiones, traumas y deseos retorcidos que destrozarían cualquier matrimonio a los treinta -como mucho cuarenta- minutos de convivencia".

La conclusión plasmada en el estudio no es menos contudente: "Este instituto recomienda que el Estado defina políticas públicas activas para que los ovolactovegetarianos sean esterilizados en centros médicos especializados, a fin de evitar que se reproduzcan".

 

7) El delegador.

Se dedica a los preparativos con llamativa morosidad, hasta que aparece alguien a quien delega descaradamente la prosecución del asado.

"Son verdaderos chacales de la parrilla",  describe Beniega. "Esperan a que algún invitado, por ser gentil y no dejar aislado al asador, se aproxime para sacar conversación, y entonces de a poco lo van dejando a cargo de la comida. Luego se borran".

El estudio del IASCOV dice que estas personas son "seres amorales para quienes el fin justifica cualquier tipo de medios. Es común que se terminen quedando con todos los bienes de sus cónyuges, y comen a escondidas todos los alfajores Havanna que los parientes que vuelven de vacaciones trajeron para la pareja y no para él solo".

La investigación, colateralmente, analiza el penoso papel de las víctimas de estas transferencias de responsabilidades. "Suelen ser los mismos boludos en todos los asados", indica Beniega, que aun así valora "la grandeza que tienen de soportar las puteadas de todos los demás, que disconformes con la calidad de la carne y de la cocción suelen descargar su ira sobre el involuntario asador, olvidándose de que inicialmente quien debía llevar a cabo la parrillada era el otro sujeto".

 

8) El del asado sado.

Tiene un amplísimo stock de menjunjes y salsas de su invención que vuelca en las carnes. Adicto al sexo, con tendencias sado. Baboso impenitente, hasta en la más familiar de las reuniones ofrece la morcilla a la futura suegra con frases como "¿se la doy por la mitad o toda entera?", y al padre de ella le grita desde quince metros "Don Julio, ¿le pongo un chorizo bien jugoso?".

"No es un mal partido, sobre todo para mujeres que le dan un valor significativo al aspecto sexual en la vida de relación -marca Beniega-. Pero al tratarse de seres prácticamente insaciables, recomiendo que la convivencia sea de los dos solos, incluso sin mascotas".

 

9) El del ego con chimi.

Cuando aparece el infaltable "¡un aplauso para el asador!", saluda como si le comunicaran que acaba de ganar el Nobel de química. Ególatras, cargados de frustraciones, violentos.

La investigación tiene varios videos de momentos de esa naturaleza. En uno de ellos se ve al hombre en cuestión gritando desaforadamente para celebrar el reconocimiento de los comensales, para luego saludar hacia el cielo en dedicatoria a sus padres ya fallecidos, y finalmente subirse a la pared medianera de su patio a fin de gritarle al vecino "para vos, viejo puto, que nunca me quisiste prestar las pastillas prendecarbón".

Ventaja: ponen todo de sí en la faena.

Contra: casi ni interactúan con las visitas, porque se la pasan subiendo fotos de su parrillada a las redes sociales.

 

10) El modesto trucho.

Cuando se solicita el aplauso de reconocimiento, se sonrojan y con un mohín piden no ser efusivos con él. Más falsos que entrevistados del "Pare de sufrir". En el fondo, la sobreactuada modestia es una estrategia para levantarse a alguna hermana o amiga de su pareja.

"El enlace matrimonial con ellos -dice el estudio- es recomendable sólo si la mujer toma la precaución de llevar a cabo una discreta castración química del sujeto en alguna ocasión de sueño alcohólico profundo".

 

 

 

Ampliaremos.

 

 

.

 

 

 

 

 

Comentarios   

 
0 #3 Sandrita 21-08-2017 14:43
Me intriga saber el mentado Instituto ha llevado a cabo alguna investigación sobre los métodos para determinar la calidad de las futuras esposas...
Chuñi, mis respetos.
Lo admiro con pasión.

A: Próximamente en estas salas.
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+2 #2 nora martinez 29-04-2015 23:12
Edgar Alberto Beniega, mis sinceros respetos a tan científica investigación! Una pregunta: ¿el que hace el asado sobre una parrilla mugrosa, le tira querosen al carbón y enciende el fuego con papel higiénico empapado en aceite, en qué categoría entraría?

A: Dice el profesor Beniega: "Seres de luz que saben que la vida es un juego que se gana guardando las mejores armas no para el asado, sino para el amor". ¡Puaaaaaa!
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0 #1 el entrerriano 29-04-2015 19:48
que lo pario don UIARDECHEMPIONS PEPE !!!!, pero que calidad investigativa!! !!.
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