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No repitamos los errores del pasado: así fue el papelón en el Mundial de Asado 2015

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Se acaba de realizar el Campeonato Federal de Asado que acabó con Mendoza como la provincia ganadora, y seguramente futura representante de nuestro país en la máxima competencia internacional de la disciplina.


Por eso, Angaú Noticias cree conveniente recordar la crónica escrita por el literato Chuñi Benite en junio del año pasado, cuando nuestra selección participó del Mundial de Asado Suecia 2015 y protagonizó allí un papelón histórico.

Porque los pueblos que olvidan su pasado, terminan siendo derrotados inexorablemente en la prueba sorpresa sobre conjugaciones verbales. A continuación, el texto publicado por AN el 22 de junio de 2015.

 

Gotemburgo, Suecia (De nuestro enviado especial, Chuñi Benite) - Ante que nada pido sinsera disculpasione por la demora en el enviamiento de este artículo lento, pero acá cuesta un güebo y la mitá delotro encontrar un telesentro con fac y que resiba peso argentino. Y a eso se suma la desasón por el nuebo fracaso de nuestro paí en el Mundial de Asado. Salimo súltimo. ¿Y quién, pacolmo, salió campión? ¡Inglaterra!

La verdá que despué del vergonsoso papel que isimo en 2013 en el Mundial anterior, jugado (o cosinado) en Marrueco,  pensé que nunca má mi sojo iban a ver un decenpeño tan carachento de la Selesión, pero el destino me tenía deparado (y desentado taén) un golpe má fulero todabía: haora terminamo en el puesto 53. ¿Adibinen entre cuánto paíse partisipante? Entre 53.

 

Renunsiá, Martino

 

Llegamo con Ñacaniná Albare a Gotemburgo con la silusione intagta. Despué de alguno problema en la Aduana, donde no rebisaron todo lo bolso y no no dejaron pasar las bengala ni tampoco al Puqui, el mono carayasito del Ñaca, no dirigimo al hotel que no reserbaron los vago de Angaú Notisia, donde no sencontramo con la ingrata sorpresa nomateígo de que no se podía pagar la bitasión con la tarjeta alimentaria del Ministerio de Desarrollo Social del Chaco. Tampoco resibían la tarjeta Naranja que el Ñaca le manotió a la cuñada.

Por suerte desde la redacsión de AN no pudieron resolber el asunto y no consigieron lugar en un alberge estatal donde no daban las tré comida y ensima avia duchita con agua caliente. Pero la intoleransia asia otras cultura iso que luego no rajaran porque según ello era "impropio" (ayyyyy ellooooo, "impropioooo") que isiéramo fuego con diario y kerosén en un rincón del salón de dormisión (en el que avia unas 150 cama e igual cantidad del almuada) para aser unos chori. Y conte que pensábamo compartí con los viejo que estaban ay, a un presio promosional imperdible. Como triste broche vamoecí, no sacaron taén la damajuana de Tala.

Con esas contrariedade a cuesta pensábamo que el papel de la Selesión en el Mundial no siva a compensar tantas bronca. Sin embargo, grande jue nuestra asombrasión al llegar al predio de la contienda internasional y descubrir que el equipo argentino, de un total de siete integrante, ¡cinco eran mina! ¡Martino, conchatuviejatiaciyá!

Pero todavía faltaba lo pior. Un vago que cubría el Mundial para El Gráfico, nos contó el dato que faltaba pa que nos martíllemo las bola con una baranda de puente: una de las cinco mina, ensima, ¡era vegana!

Empesaba una nueba pesadilla lejo de nuestra amada tierra.

 

Una pelotudé trasotra

 

Los suecio, fanático de la organisasión, no dejaron de lado su idiosingrasia tampoco esta ves. Por ejemplo, dejaron aclarado que el fuego no se podía aser en el suelo sino en esos coso tipo medio tambore de 200 litro que usan lo yanqui pacer hamburgesa y "barbacoa".

En su tremenda frialdá sin alma, casi no sespulsan cuando -embolado de ver que los pelotudo de nuestro equipo tardaban una eternidad en prender el fuego- dentramo a la "cancha" lenta (el espasio en el que estaban toda las parrilla), le tiramo un baldaso de kerosén al carbón argentino y el Ñaca le ensendió con un soplete de soldador que le emprestó Don Figeroa en Villa San Juan, y que por suerte en el aeropuerto le pudimo pasar oculto en el esófago del Ñaca. Los nuestro, en vé de agradeser, apagaron la sermosa llamarada octenida.

Cuando los suecio dieron la orden, comensó a correr el tiempo de cosinasión. Podemo desir con orjullo que juimo la hinchada que más corasón le puso a la alentasión. Los demá práticamente ni tenían apollo. Pero entonse vimo, asorado nomateígo, que los forro de nuestro equipo paresían más molesto que contento de nuestra acompañasión moral.

"¡Dale, guampudo, asele vientito al fuego con un diario!", "¡Metele, sí, vó, la tetona de verde, dejá de perdé tiempo con el perejilsito de mierda y salale bien a las costilla!", "¡Dejen de labarse tanto las mano, la puta que los parió, que es un asado no un tranplante de páncria!", "¡Sobale a esas menudensia con el chimi, pelotuda, qué te asé la que nunca le fregaste el chinchulín a tu macho!", "¡Basta de vender humo, vegana de mierda, a quién cajeta le importa si el asado tiene pepino cortado en estrellita, fijate mavale si no ay que darle vuelta a los chori!". Una trasotra ivan susediéndose nuestra secpresione de aliento, sin que a los forro se le mobiera un pelo.

Pa colmo, los boludo perdían tiempo pidiendo que le dejaran aser el fuego en el piso y no en el tacho. Ivan y venían con eso. "¡Delen, pajero de mierda, que lo singlese y lo sespañole ya están con la carne gricecita y usteden pelotudiando con el fuegito!", gritó con toda rasón el Ñaca, que saltó a la cancha y le embocó un hermoso ñoqui al flaco de la Selesión que má rompía los güebo con el asunto. ¿Y pueden creer que la polisía se llebó del ala a Albare detenido, como si estas cosa no jueran propia de ese folclore marabilloso del fulbo?

 

El prinsipio del fin

 

A pesar de que el flaco quedó forfai y se la pasó despué sentado a un lado toda la competensia, tocándoce la mandíbula como si se la quiciera acomodar, los demá boludo sigieron reclamando por el fuego, asta que los suecio, con las bola llena, le dijeron que sí. Pero para entonse se avia perdido fásil, fásil, tré hora de tiempo.

Me arrimé al alambrado junto a nuestra parrilla. "¡Delen, manga de pascuato, lo sotro ya están dando vuelta las costilla y usteden todabía mariconiando con el fuego!", les grité. "Mavale que lleben el título o en Villa San Juan las prócsima achura que cómamo vanaser la de usteden", le dijo el Billiken Acuña, uno de nuestro sequipo ténico que no sasesoran en los viaje. Y de paso les mostró sutilmente la chusa que llebaba sujetada con el cinto, debajo de la remera de Chaco Foreve. Vi los colore del albinegro y casi lloro. La puta, cómo se estraña.

El reloc segía abansando y la Selesión no arrancaba, distraída en boludese: que el corte mariana de la zanagoria, el salteo de nosequéputa, el sellado de la concha de la lora, el aliñado de la poronga del pato, y todo hací. El clima en la tribuna se enraresía má simás. "¡Dale, gringo, agregagle carbón, pichoflojo, y pongan güebo que sabemo dónde viví y dónde estasioná el auto!", gritábamo en un intento desesperado por aser reasionar a los boludo, y resonaba cada ves con má frecuencia el "vegana, vegana, la alcachofa de tu hermana", al ver que la subsodicha gileaba labando palta y pelando cebolla como si estubiera ensanblando un reator nuclear.

"¡Metele a Téve, metele a Téve, Martino y la reputísima madre que te parió", gritaba Billiken, que fue retirado por la juersa pública cuando comensó a tirar silla sobre la parrilla de lo singlese mientra gritaba "Malbina, volberemo de la mano de América Latina" y "Sarmiento, equipo carachento". Le salía una baba espumosa y blanca por la boca, totalmente descontrolado por ese amor a la patria y a Foreve.

 

"La nuestra"

 

Yo me daba encuenta de que se iva todo al carajo. Ensima el pelotudo que paresía ser el capitán del equipo, se acerca a nuestro setor y dise: "Muchacho, tardamo y a lo mejor salimo súltimo, pero vamo a morí en la nuestra, asiendo el fuego en el suelo". Sentí que se me venía un ASV y que la presión se me subía a 42/38. "¡No podé ablá de 'la nuestra', guampachata de mierda, cuando tienen cinco mina en el equipo. ¡Esto era el Mundial del Asado, pelotudo, no la Copa Intercontinental del Budín de Pan!"

Y ay ya no aguanté má, y empesé a tirar las bolsita con meada que avíamo preparado con el Ñaca en el alberge. Entonse ví que el capitán del equipo inglé se me reyía, y salté el alambrado (me enganché las bola pero igual segí adelante), donde le tiré dos piña pero el Tala me iso errarle y pegarle (sin querer, ojo) a una vieja francesa que era parte del jurado que recorría las parrilla. Despué sentí dos patada en la costilla y otra en la cabesa, y ya no me acuerdo de nada más.

En la central de polecía suecia un cana que hablaba algo de argentino me dio la notisia: avíamo salido último. Y qué queré, si no no tomamo las cosa senserio.

Nosotro, como pueblo, no no meresíamo esta icnominia.

 

 

 

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