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Las pequeñas desgracias que te pueden joder el día, la semana, la vida

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En un foro anterior, de derivaciones impensadas, hablamos de esos boludeces que de repente nos iluminan el día y nos salpican con un destello de algo así como felicidad.

Los lectores pusieron el corazón en el teclado, y hasta hubo quien confesó hallar un indescriptible placer en ir por los supermercados buscando packs vírgenes de gaseosas, para perforar el plástico con un dedo. "Y si sos el primero, mejor", decía el inquietante ser.

Hoy, sin embargo, vamos por la negativa. Hablaremos también de cosas pequeñas, pero aquellas que tienen el poder de amargarte la jornada y, a veces, una semana entera. Ejemplos:

 

La comida que no tenía que ser así. Tu mujer te llama tipo diez de la mañana, cuando ya las tripas te rugen, y te dice: "Voy a hacer ñoquis".

La vida se ilumina, tu jefe, de pronto, no te está puteando, sino que es un amable payaso pintado en tonos azules que baila al ritmo de "Rosemary" cantada por Los Gatos, y el foco de 40 de la oficina es un sol gigante, que guiña los ojos como en una película de Palito Ortega.

Salís de la cueva a las doce y media, sonriendo como si fueras uno de los pelotudos de "Los Parchís", y llegás a tu casa con más hambre que un cosechero haciendo paro a la japonesa. La exquisita fragancia hasta te provoca una erección de paladar, y ella, sonriente, te guía hasta la mesa.

Te sentás, prolongás el momento sobre el plato colmado de la divinura ensalsada, te sentís culpable de no haber cogido a tu mujer en los últimos dos meses y medio, y llega el sublime instante de llevar el primer ñoqui a la boca que ya, para entonces, hace ruido de mar por las oleadas de saliva.

Pero no. No... no tenía que ser así... Resulta que el ñoqui está pasado, es un bodoque chirle, mal salado, que te hace sentir que estás comiendo los dedos del pie del rengo que te manguea monedas a veces en la plaza. La masa se diluye entre la lengua y los dientes, soltando el suave y letal veneno de la más atroz decepción.

De rabia, aun con hambre, dejás la mitad del plato. "Comí muy rápido, debe ser por eso que me llené", decís para calmar las desesperadas preguntas de ella, que sabe que algo terrible pasó.

"No, en serio, debe ser eso", insistís, aunque vas dosificando y al rato soltás un "comí rápido... o esperaba otra cosa, no sé", guiando así las repreguntas de ella, hasta desembocar en el justiciero "¿sabés qué, Irma? Estos ñoquis no me los comería ni aunque me dijeran que tragándome la mitad de uno me la puedo clavar a Julia Ormond, entendés, son una verga impresentable".

Y sí, te desquitás, pero la mina, con sus ñoquis porongosos, te cagó el día, la noche, la semana, la vida.

 

La partida de la linda. Un día vas al laburo, y la linda no está. "Pobre, mi vida, se habrá dormido", decís para adentro. Pero la linda no aparece. "Qué bien, le dieron un compensatorio", tratás de calmarte.

Al día siguiente, la linda tampoco aparece. Faltan su perfume suave, su manera de hacer flamear sobre la espalda el cabello largo y castaño, el leve sismo de su tetas bajo la blusa al caminar hacia su escritorio desde el bebedero.

En tus compañeros ya empezás a notar el mismo desconcierto, pero nadie se anima a preguntar. No, ¡qué va a desaparecer la linda, si acá mal que mal no estaba efectiva pero se ganaba sus 1.700 mangos en negro y ella decía que con eso le alcanzaba para bancarse Arquitectura! Encima se cagaba de risas con nosotros, se cagaba.

Tercer día. La linda, ni noticias. Uno se altera discretamente, no se puede concentrar en nada, quisiera ir de rodillas hasta su silla, tan vacía, y besar la parte de la madera que todos los días tenía la fortuna de recibir su culo impecable.

Cuarto día. El jefe llama a mini-reunión. "Les tengo una linda noticia", informa, fregándose las manos y con su sonrisa de vendedor de pomadas para el tapizado del auto. "Como habrán visto, Mariel ya no viene, y es porque ya no hace falta su suplencia porque... porque.... ¡volvió Albertina!".

Y como quien presenta a la trapecista del circo, extiende las manos hacia la puerta, por donde, sí, entra Albertina, con su ropa de pendeja y su rostro y cuerpo de moncholo disecado al sol sobre el capó de un Citroen modelo '72, todo adornando ese carácter de mierda que la hace enloquecerse de la nada.

La puta que te remil parió, Albertina.

 

El gol errado. Un drama pequeñamente gigantesco que sólo los hombres pueden dimensionar.

El fulbito de los jueves es para vos como el gran recreo de la semana, de la existencia. Y cuando se termina, te quedan imágenes para regocijarte hasta el jueves siguiente. El caño que le hiciste al pelado Nevares, el bombazo de primero que te salió al travesaño y todos dijeron "uuuuuh" mientras vos te ibas trotando despacito hacia el medio con cara de "mesalioasítangenialperonomeimportaporqueesminivelhabitual", la trabada al grone inmenso del otro equipo que lo hizo volar como hombre bala y te volvió temible.

Pero un jueves, un jueves puto que jamás tendría que haber sido dado a luz, sale todo mal. A tus pases "al vacío" no los entiende ni el Espíritu Santo, querés hacer la bicicleta para pasar a un defensor y te sale un enredo de rodillas y bolas que hace cagar de risa al resto, picás a todo trapo para evitar que la pelo se vaya por el fondo y de paso tirar un centro al 9 que entra solito y a toda velocidad y te sale un tiro poronga que vuelve a levantar cargadas de propios y ajenos.

Sin embargo, lo peor es que están perdiendo 3 a 0, poniendo huevos y pedazos de vida tus compañeros remontan hasta quedar 3 a 2, y en el segundo final te cae a vos un centro llovido, a vos que estás a un metro y medio del arco, sin marca (porque desde los primeros veinte minutos de juego que los demás ya se dieron cuenta de que vos te marcás solo) y entonces sentís que todo el desastre anterior fue sólo para tener esta oportunidad de redención y gloria, y entonces todo el amor y todo el odio se van hacia tu pata derecha, que comienza a describir el semicírculo del empalme histórico.

La pelo baja, baja, baja como si fuera una mina que en bolas se te acerca y te dice "¿vos ya estás listo?" antes de empezar a cabalgarte, vos contestás "sí, mamita, bajá que te mando al ángulo y recorro jeta por jeta para gritar este golazo", y ahí, en el instante del contacto pie-pelota sentís que todo el cosmos es para vos.

Y no. Por apurado, por angurriento, por desesperado, tu pie y sus 878 kilómetros por minuto de velocidad llegan antes de lo que deberían llegar al punto de encuentro con la esfera de la felicidad. Le das con el empeine, mal, mordiéndola, y te quedás girando como un pelotudo, con un dolor de bolas impresionante, mientras la bocha se va al carajo, allá hacia los eucaliptus, abriendo las compuertas a las puteadas de los compañeros y a las burlas homicidas de los adversarios.

Por delante, una semana de noches enteras sin poder dormir antes de las cinco, viendo una y otra vez el gol perdido.

 

Era defintivo nomás. Ocho meses de separación, y la rabia por los desencuentros quedó barrida por los buenos recuerdos. Resultado: bajo el sol, reluciente, sólo queda el mismo amor de siempre por ella. Pero en los malos tiempos previos al quiebre, uno se mandó cagada tras cagada, desconsideración tras desconsideración, y todo pareció exterminado.

Sin embargo, un día, la esperanza explota como el mejor de los chamamés. "La encontré a la Gabriela, y cuando le dije que tendría que vivir de nuevo con vos, me contestó que tenía ganas de volver", te cuenta tu vieja.

Te hacés el indiferente, el duro, soltando un simple "ah", mientras te llevás para tu pieza la Mirinda Manzana y por dentro el alma hace vueltas carnero por la repentina felicidad del retorno posible.

Te cuesta dormir, la querés llamar, pero no, es madrugada, queda flojo. O no, ma sí, la llamo, a ella siempre le gustaban las cosas locas, impulsivas. No, pero era estructurada también. Sí, mejor espero. O le hago un mensaje. Un "te extraño", y punto, para que ella no tenga que dar el primer paso y todo sea más rápido. O no, que sufra un poco también. Quiere volver, ¡quiere volver! Gabriela, Gabriela, Gabriela.

El despertador del celu te mata, pero es distinto. Al primer segundo de estar despierto, te acordás de la conversación con tu vieja, y la alegría viene a vos como si fuera el traje de Astroboy.

En la cocina, te preparás el desayuno con una energía nueva. Tu hermana, otra exiliada en la casa paterna, no entiende, pero tampoco pregunta. Vos ya no te aguantás de no compartirlo con alguien. "Me dijo mamá que ayer se cruzó con la Gabriela, y que cuando le dijo que tendría que vivir de nuevo conmigo, ella dijo que le daban ganas de volver, jeje", le contás.

Tu hermana, la misma cara de surubí aburrido mientras toma el matecocido, acota: "Mamá no escucha una mierda, y vos todavía le hacés caso. 'Ganas de devolver', dijo Gabriela".

 

 

 

Y tú, oh, vulnerable aedes lectoris, ¿con qué cosas dejas de ser un dios y te conviertes en la última de las lombrices?

 

 

.

 

Comentarios   

 
+1 #8 Brotado 08-05-2009 13:49
Estoy al fin un rato solo en casa, me desplomo en la cama y cuando estoy ya casi inconsciente escuchando mis propios ronquidos, suena el celular... 'ta que lo pario, quien caraj... Mensaje de texto de promocion: cargate 45 mangos dentro de los proximos dos minutos y habla gratis con tu tia sorda.....Mierrrrrrda,
se me va el sueño del embole, decido sentarme a la compu, abro AG para remontar el animo, me empiezo a cagar de risa solo, me empiezo a inspirar y ESTOY POR ESCRIBIR UN COMENTARIO!!!.. ..suena el telefono (el fijo esta vez) - Buenas tardes señor, usted posee servicio de Internet? - He? Ha? -Señor, le estoy llamando para ofrecerle...... y ahi se larga con el cassete que ni escucho, al mismo tiempo que pienso que en otras circunstancias esa voz me calentaria muchisimo y pobre pendeja no es su culpa lo hace para ganarse la vida y quien carajo le da derecho a interrumpir a cualquiera en su casa en cualquier momento y...como megustaria encontar al hijodemilputas que invento el telemarketing para empalarlo con una garrocha!!
Al final, que Angau ni que mierda, me voy a lavar los platos sucios del mediodia porque despues llega la hora de la cena, yo estoy cagado de hambre, y ahi si que me va a agarrar el embole.

ADMINISTRADOR: Telemarketinera s putas de mierda, nos están cagando todos los lectores.
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+1 #7 Matecocido 07-05-2009 15:55
Ches... TAS CAGADO... No hay una película que se llame "La cagada del día"???
Aparte... Steve Vai.... MAESTRO!!!!
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+1 #6 Toy cagado... 07-05-2009 12:25
Uh, qué terrible lo de “Era definitivo, nomás”. Eso de abrigar esperanzas fundados en la idea de que si la amamos tanto entonces ella no puede amar a otro, es un veneno que todo “blues-man” ha debido probar. Ey, me acordé de “Encrucijada”, la película con Ralph Maccio en la que al final toca nada menos que Steve Vai: el viejo blusero le dice al pendejo: “un hombre que nunca lloró por una mujer no puede tocar blues”, o algo por el estilo. La minita estaba terrible…

Me caga el día saber que destapé una botella de vino y en cuanto decidí relajar descubro que no tengo más cigarrillos. Bah, me caga lo que resta del día… cosa que me recuerda otra película, curiosamente también llamada “Lo que resta (o queda) del día”.

Cuando tenía la bici (que me robaron el otro día del bicicletario de abajo) me cagaba el día reconocer que si la usaba para ir a laburar iba a llegar todo transpirado; entonces me tomaba el cole y ahí se iniciaba una cadena de sucesos del orto, porque después el chofer del “5” (que es la línea más loca de la ciudad) no tenía ganas de lidiar con un piquete o con el tránsito del centro, y agarraba por no sé dónde obligándome a patear como un tarado y llegar al laburo todo transpirado. Claramente esto me recuerda la película “Una serie de eventos desafortunados” , que obligué a ver a mi hijo tiempo atrás.

Basta de películas. Me caga el día encontrarme con que en el laburo no hay internet. Me caga el día recibir facturas (sobre todo las de internet). Me caga el día que mi mujer me espere con las facturas que todavía no había visto.

Me caga el día enterarme de que la culona del laburo le cambió el turno al bagarto antipático de la mañana, y cuando voy a la mañana descubrir que volvió a la tarde. Eso sin contar que cuando hago horario corrido la muy perra decidió pegar el faltazo.

Me caga el día correr al cajero a plena siesta, que es cuando no hay nadie, y ver que todos los empleados públicos de la ciudad hicieron lo mismo pero antes que yo. Me caga el día ver el saldo de mi cuenta en el cajero.

Me caga el día escuchar la palabra “aguinaldo”, y saber que lo tengo empeñado hasta el día que Tete Romero sea gobernador de la provincia.

Me caga el día el olor a asado cuando en casa me esperan unas tristes milanesas de soja.

Creo que eso es todo.

ADMINISTRADOR: Bueno, viejo, no te bajonees. Esperá por lo menos a ver cómo aparece Tete Romero en la próxima encuesta de intención de voto.
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0 #5 KirkSen 06-05-2009 18:22
hola MILA
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+2 #4 loli 06-05-2009 09:00
la vuelta de Tinelli también tiene mi voto.

Administrador: eso de "no te pongas loca, nena, si vos sos la más linda"...ya lo escuché mil veces...y sigue dando resultado...sni f, snif
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+1 #3 Waldo 05-05-2009 18:27
Qué me jode la semana? El dichoso día político con fin electoral del dengue para "quedarse obligado en casa" o "servir por carga pública" :-(

Que busquen votos por otro lado che..., lo único positivo es que los cagaron a los maestros y los hacen laburar un día que ya lo contaban como de fiaca, para realizar un censo poronga, ja ja ja
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0 #2 DOSSO MILA 05-05-2009 09:27
Las pequeñas desgracias nuestras de cada día:

- La pobre mina de los ñoquis ni soñando... los míos serían ladrillo puro.

-Pero como estuve ausente unos días del laburo, me imaginé “la linda de perfume suave”...y me llené de fantasías...

-He aquí que llego al final y – habiendo regresado ayer al trabajo- me siento la trapecista con cara y cuerpo de moncholo disecado al sol.

- ¡Qué bajón! ¿Me podría explicar mejor esa definición señor Administrador, antes de que me suicide con una ingesta de NaranPol y un sobredosis de yodo radioactivo?

Otrascosillas que me vuelven lombriz:

- Que te comience a doler la panza cuando tu jefe está locuaz y dicharachero, que el dolor y las ganas de rajar al baño te vuelvan loca y no encuentres un claro en el denso monólogo jeferil, ni suene el desgraciado teléfono con algún llamado privadísimo, nada...nada

- Los que dicen cosas como "mis ojos ya no son lo que eran". ¿Y qué eran? ¿Orejas? ¿Botas de agua?

- Cuando tenés un accidente y te preguntan: "¿estás bien?" Si, si, gracias, recojo mis piernas y me voy enseguida.

- Cuando te llaman a tu casa y dicen "¿dónde estas?”. " No lo se, creo que en séptimo cielo, ¿pooooor?" ¡¡¡¡¡Si te contesto se supone que estoy en casa, tarado/a !!!

- Encender el televisor y ver que regresó Tinelli

- La obsesión de los hombres por las lolas y traseros femeninos descomunales ¿cómo no sentirme lombriz?
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+1 #1 loli 04-05-2009 07:31
como no va a ser definitivo, con esa concepción de la mujer, querido...
si hacen ñoquis porongosos, si tienen el cuerpo de moncholo disecado, y cara de surubí aburrido...mi amigo, a usted ya no le gustan las mujeres y ES HORA QUE SE ANIME A VIVIR SU HOMOSEXUALIDAD.

ADMINISTRADOR: ¡Pero no te ponga así, si la linda de que hablábamos eras vos, tonta!
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