Angau Noticias

Domingo
16 de Mayo
Tamaño Texto
  • Aumentar fuente
  • Tamaño original
  • Reducir fuente
porn, porno
Inicio >> Locales >> Otro Documento Ristanic: Apuntes sobre la Fistoria de las Shakeños

Otro Documento Ristanic: Apuntes sobre la Fistoria de las Shakeños

E-mail Imprimir PDF
Share

(Por Remiul Ristanic, desde Macedonia) - ¿Quién se sentó por primera vez ante la vieja Remington? Vaya pregunta. Y cuando llegó la sofisticada Olivetti con los mecanismos escamoteados ¡y un cable para enchufarla!, ¿le tocó al mismo que había conquistado la Remington, y ésta al que venía atrás en la lista, o también contrataron personal especializado para usarla? Son inquietudes sobre el origen del mundo.

 

 



Nuestra administración pública debió haber atravesado ese proceso no sin derramamiento de sangre. Como el que sabía escribir a máquina tenía serias posibilidades de quedarse con el lugar para siempre (una especie de altar místico para esas bestias), cabe suponer que hasta los tigres dientes de sable se habrán estremecido al ver el espectáculo formidable de un descuartizamiento de australopiteco perpetrado nada menos que por otro australopiteco.

 

Cuando llegaron ellas


De acuerdo con la antropología moderna, Clarita, la flaca flemática y agria que había estudiado en la academia para secretarias ejecutivas y se había encadenado a ese monstruo mecánico para que nadie le cagara el puesto, era, aun sin saberlo, un antepasado lejano del famoso “nerd” de los noventa. O de los noventas, como dicen los mexicanos y Ruth Infarinato.

Precisamente a fines de los noventas la Legislatura chaqueña se empezó a llenar de computadoras. Se repetía la historia de los artefactos indescifrables. Como nadie se animaba a tocarlas, durante un tiempo permanecieron ahí, perturbadoras, lejanas, frías como los monolitos de “2001: Odisea del Espacio”.

Al primero que se atrevió a meterles mano, Venancio Ramírez, le rendimos este humilde homenaje: a Venancio hay que reconocerle el coraje de estirar la patita y ejercer una tímida presión sobre el botón más grandote que encontró. Hay un antes y un después de ese acto fundacional, a pesar de que aún no había desarrollado el pulgar oponible.

Es cierto que al primer “clic” no lo sucedió ningún evento extraordinario, pero nuestro amigo no se frustró. La segunda vez se encendió el monitor, lo que ya era un avance, y en el tercer intento, justo antes de que sus compañeros alzaran los biblioratos para comenzar a golpear a la pobre cosa blanca, se oyó un “fzzz-pip-fzzz-piiiip”, y apareció el logo viejo y peludo de Windows 98. Un gran paso para la humanidad, un salto evolutivo.

 

La selección natural


Durante los primeros quince días el procedimiento se repitió en al menos cinco máquinas, no sabemos si por imitación o porque Venancio, que se había convertido en un mito viviente, anduvo recorriendo despachos y oficinas para impresionar a las hembras. La noticia corrió como auto de Primera Dama, aunque por vía oral ya que faltaban miles de años para que se inventaran la escritura y la jeringa descartable, y también porque las máquinas de escribir seguían en poder de las brutales huestes de Clarita y sus descendientes.

Para cuando las autoridades se dieron cuenta, la conocida productividad de los empleados legislativos había bajado en proporción inversa a sus éxitos deportivos en el Tetris, el Pac-Man y otros eventos olímpicos de la Edad del Bronce. No obstante, fue el paso a la Edad del Plástico (o Era Del Uno A Uno) lo que los sacó de su estupor.

A los que venimos de la escuela clásica no nos resulta ajena la sentencia de Charles Darwin, que repetía a cada rato: “las especies evolucionan hasta adaptarse”. Tenía razón: los menesterosos empleados públicos de esa época, apenas más sofisticados que Clarita, pronto descubrieron que el Tetris no era todo en la vida y volvieron a sus ordinarias vidas de transportar alimentos, memos y providencias, y de comprar cuanto electrodoméstico tuvieran a su alcance.

La selección natural, nos diría más tarde Vitus Dröscher, hizo el resto: algunos se casaron y tuvieron hijos, otros ascendieron merced a tórridos romances, y unos pocos, poquísimos, estudiaron computación.

 

El tiránico Kalima


Otro salto de decenas de miles de años y estamos en una época oscura pero promisoria: las glaciaciones, que habían hecho estragos en el modo de vida de los cazadores-recolectores. Los otrora numerosos humanos estaban diezmados y la agricultura, sin glifosato ni soja transgénica, no garantizaba cosechas importantes.

La Legislatura estaba gobernada por el tiránico Dr. Kalima o Kalino, seguidor de un Dios no menos despiadado cuya cohorte de cazadores de esclavos atormentaba a todo el mundo. Uno de sus seguidores incluso ostentaba el asombroso privilegio de decidir sobre la vida y la muerte de los juglares (rapsodas, bardos o como fuese que se llamaran los periodistas antes de Homero), lo que hasta para las tribus más brutales era un acto de barbarie.

Pero fue precisamente Kalima, el brujo de la prehistoria, el Brutus que precedió a los personajes más entrañables de los imperios venideros, el que produjo un nuevo salto trascendental para la gilada: la compra, a unos módicos treinta y pico de mil dólares, del más sofisticado dispositivo de los últimos eones: el lector de iris, retina y polvillo, un adelanto tecnológico que daría que hablar. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, que quizás tengamos más Fistoria de los Shakeños para el regocijo de los más chiquitos y el terror de los memoriosos.

 

Artículo relacionado: La sombra de Kalima

 

 

 

 

.

 

Comentarios   

 
0 #3 Ramoncito 14-11-2009 07:57
Y ni qué hablar cuando los periodistas "de verdad" (de los que hay muchos en estos parajes) se unan en Twitter, comparten Google Docs y se manden a compatir en Wave, para construir todo mejor, colaborando entre todos y respetando los Créditos de cada uno.

Admin: esto es imparable, se viene con todo y ... o nos adaptamos y usamos las nuevas tecnologías o nos quedamos en bolas, a los gritos y sin documento, como lo que escondió en una nube de testaferros el célebre Kalima.
Citar
 
 
0 #2 Waldo 12-11-2009 15:35
Jio jio jio, esos aparatitos le cagaron la vida a más de uno que se creía dueño del mundo.

Es el caso de Cipriano Silva, pantalón azul, camisa celeste almidonada, corbata azul, zapatos negros, peinado a la gomina con raya a la izquierda y bigotitos finitos teñidos de negro igual que su cabello.

Era tan obsesivo con su olivetti tekne 3 que no prestaba ni el cepillito para limpiar los tipos, cuidaba la funda original (con el logo), la tenía impecable, la guardaba dobladita en el cajón del escritorio, el cable (original también con el logo estampado) enrolladito salía del mismo cajón junto con la franelita lista para sacar el polvo.

Con el tiempo se quedó mirando cómo los jefes se dirigían hacia el pendejo ese de la compu, despeinado, de remera, con zapatillas, vaqueros y a medio afeitar:

"... che Fito, corregime esta frase... ¿ya está?... Grande genio!!!...".

Al rato "... en serio ¿me podés agregar un dibujo? o... mejor ese gráfico que me mostraste... seeeeee capo, justo lo que quería!!!"

Después se iba, mirando de soslayo al de la tekne 3 y, antes de cruzar la puerta, se daba vuelta y le tiraba por la cara "...Silva... ya que está sentado sin hacer nada... porqué no me trae el termo y el mate a mi oficina?"

Al pobre Silva, que a esa altura ya no conseguía ni las cintas para su tekne 3, no le quedó otra que deprimirse y jubilarse por incapacidad.

Dicen algunos que, varias veces, se lo vio por las tardes entrar sigilosamente a la oficina, despeinado, en pantuflas, con la ropa arrugada y el bigotito blanco, se ubicaba en su antiguo escritorio, abría el cajón, sacaba la franelita y empezaba a quitar el polvo del teclado, no el de la tekne, sino el de una pc que le tocó en suerte a su sucesor.

ADMINISTRADOR: Es la ley de la vida.
Citar
 
 
0 #1 Gisela_ 12-11-2009 05:10
Brillante!
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Zona Lectores

Perspectivas

El niño estaba tendido de espaldas en el patio de su casa, revolviendo una brizna de pasto entre los dientes, con las manos detrás de la cabeza y los...

module by Inspiration

Angaú fuera de joda

El Chaco verdadero

La desocupación real o abierta, que incluye la encubierta que está formada por los inactivos (desalentados), supera los dos dígitos en Chaco. Estimamos...

module by Inspiration

Mas leídos

Ingreso