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Las cosas que un hombre jamás entenderá de una mujer, y viceversa

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Más allá del empecinamiento de algunos por lograr "igualdad", lo cierto es que hombres y mujeres son distintos (¡faaaaa, qué teoría que nos mandamos!).

Y en eso de no ser iguales, están incluidas aquellas cosas que jamás entenderemos unos de las otras, y viceversa.

Vayamo salobife, vayamo:

 

Al baño en manada. Es un tema bastante difundido, pero que mantiene el misterio. ¿Por qué las minas, cuando están en un bar o restorán, tienen que ir juntas al baño?

Las posibilidades serían:

a) Cuando están en un lugar público, tienen una incontenible tendencia lésbica, que las lleva a correr hacia el ñoba para toquetearse, hacerse sesentaynueves y ensartarse pomos de dentífrico y lápices labiales por todos los buracos.

b) No se nos ocurren otras opciones distintas de la a).

Entonces, chicas, ¿nos confiesan que se tortean a lo loco o pueden al menos inventarnos algo medianamente creíble sobre este hábito?

 

El mito del asado. Es choto decirlo, y uno se siente hasta un traidor del género, pero seamos sinceros: hacer un asado es una pelotudez.

Lo único complicado es lograr que el carbón prenda y comiencen a formarse las brasas. Después de eso, se trata de ir dando vuelta la carne, evitar que se cocine demasiado rápido, y listo.

Pero sin embargo, hemos impregnado al asunto de un halo místico, y cuando terminamos de asar exigimos un nivel de reconocimiento que no se le da ni a un Nobel de Física.

Las minas, que se suelen romper el orto cocinando cosas infinitamente más complicadas sin recibir un mísero agradecimiento, jamás comprenderán el porqué, aunque muchas ya asumen como algo natural (y hasta justo) lo del "aplauso para el asador".

 

Contar cómo se coge. Para un tipo, contarle a otro -por muy amigo que sea- cómo se clava uno a su mujer, es o un acto de extraño degeneramiento, o una penosa provocación de gay reprimido. Entre ellas, en cambio, es de lo más natural.

Diálogo nada hipotético:

-Ey, Antonella, ¿cómo andás?¡Qué cara de fundida, nena!

-Ay, sí, Lucy, es que ayer se me dio por hacer chipás tarde a la noche, y encima al gordo no sé qué le pasó que me pegó una recontraclavada. Al final dormí a las tres y media.

-Jeje, te mató, eh.

-Sí, primero me apretó al toque contra la puerta de la pieza, y empezó ahí la ensartada, viste.

-¿Vos hacés los chipás con almidón nomás?

-No, mezclo un poco con harina común. Sino salen muy duros, para mi gusto.

-Así que te surtió contra la puerta ya, jeje.

-Sí, después me dio vuelta y entró a bombear a lo loco. Lo que tenés que tener cuidado es de cortar chiquito el queso.

-¿Anal??? Aaah, chiquito, claro. Yo ponía dados grandes, y se desarmaba todo.

-No, no cortes grande, porque sino se cocina mal. Bah, si querés hacer chipacitos. Si vas a hacer chipás grandes dejalo. Nooo, anal no, le tengo prohibido.

-¿Y más o menos qué proporción de harina y almidón?

-Mitad y mitad pongo yo. Después sí, me tiró en la cama y empezamos cucharita.

-¿Cuántas cucharitas de almidón?

-No, boluda, dejá de escribir en el celu ahora. Hicimos cucharita el gordo y yo.

-Ah. Al Negro no le gusta así.

-Está bueno, te entra de otra forma.

-Sí, pero chipacito chico es más rico, se mastica mejor. También está el tema del tiempo de la masa en el horno.

-No, la garompa en el abotonamiento, te digo.

-Aah, sí. ¿Y más o menos cuánto la dejás?

-¿A la qué?

Y ahí van.

 

Las fechas. Un hombre de ley nunca se acuerda de los aniversarios con su mujer. Y una mujer de verdad ya los tiene presentes desde tres o cuatro semanas antes. Escena clásica:

-Hola mi amor, vengo podrido, qué día de mierda hoy. ¿A vos cómo te fue?

-Hmmm biemmmm... por ser hoy...

-¿Por ser hoy?

-La fecha que es hoy, eso me puso bien... jiji...

Tu cabeza abre archivos a la velocidad de la luz, tira carpetas al aire, lee hojas con miles de anotaciones, rastrea el dato con desesperación.

-Aaaahjaaa... síiii... ciertoooo...

"Hacé tiempo, pelotudo, que ya lo vamos a encontrar", te dicen tus neuronas. Ella te sonríe.

-¿En serio te acordás?

"Tiene que ser el aniversario de arreglarnos -pensás-. Ah, no, pero el año pasado nos cagamos de frío al salir a cenar, creo que eso era en agosto. Puta, ¿será el día de la  primera empomada?"

-Síiiii, mirá, el miércoles ya venía pensando en que se nos venía la fecha, y hoy con el día de miérrrr se me perdió jeje.

Ella, lamentablemente, es menos boluda que lo que vos pensás, y más rompequinotos.

-A ver, a ver si de verdad te acordaste: ¿qué recordamos hoy?

-La emplclnadna.

-¿La qué?

-Jaja, ¡acerté, eh!

-(Cero risa) No dijiste nada, Mario, a ver, decime.

Ella ya no se ríe. No tiene sentido enredar las cosas, ni huir, ni tenés ganas de intentar una maniobra distractiva como prenderle fuego al mantel por abajo.

-¿La primera vez que te surtí?

Abre la boca como si te hubiera encontrado descuartizando a la madre:

-La... prim... surt... oh... ah.... oh...

-¡Bueno, Lidia, cortala, no estoy al pedo todo el día, qué se yo qué carajo es hoy!

-Ec... Ug... ¿¿Sho sí estoy al pedo??¿¿Sho sí estoy al pedo, Mario??

-No quise decir eso, Lidia... o sea... hoy, viste...

Se pone a llorar, se aleja, se tapa la cara con la mano como si se estuviera sosteniendo los dientes.

-Perdoná, boluda, no sé, viste que ando con lo del embargo, y encima el choque que no me cubre el seguro...

Saca la mano, te mira con los ojos chorreando lágrimas como si se hubiera roto un caño detrás de los párpados, abre la boca sin dejar de gimotear, convirtiéndola en una inmensa U al revés, y más o menos entendés lo que finalmente te grita: "Dejá nomás, olvidate, no me acordaba que yo no soy parte de tu mundo de cosas importantes". Y salida con portazo.

Recién a los cuatro días, cuando te vuelva a hablar, te va a contar que se cumplían once años desde que le habías regalado el primer oso de peluche. Sí, ese mismo que compraste a los pedos, bajándote en una feria poronga en el camino hacia la casa de ella, porque quince minutos antes de salir hacia allá te habías dado cuenta de que te estabas olvidando de que se cumplía un mes desde la primera salida juntos.

 

 

.

 

 

.

 

Comentarios   

 
0 #16 Sor Rita 19-11-2013 21:07
Ahora sí tengo claro el asunto del chipá! Parece que no estaba siguiendo la receta completa, nomás.
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+3 #15 gro578 08-11-2013 16:57
Respecto al punto (1) es obvio que las minas van al baño juntas para que la que no está pishando haga ruiditos tipo pisssssssssssss sssssss para que a la otra lo relacione con agua y sea fluido el meo.

Punto (2) No sabes un carajo de asado chuni... venite pa' Corrientes que te damos unas cátedras.

Punto (3) realmente no se que tanto se cuentan las minas, desconfío sea así y si obvio que los vagos más que un que sueño conchero que tengo, anoche le toco a la vieja.... más que eso es putismo!!!

Punto (4) Narración perfecta!! Inmaculada!! Me siento por aludido jejejje

Sds. Chuni desde la 2da Frontera más importante del país Paso de los Libres
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+3 #14 Matecocido 25-05-2009 12:21
Si, si, si.. todo lo que quieran... las cosas que yo nunca voy a entender de las mujeres es su manía (capacidad??) de cambiar el nombre de las cosas... qué se yo!! Para mi, "durazno" es una fruta, y ni por puta un color!!! (Ni hablar de "tierra", "malva", "melón", etc, etc, etc). La "cómoda" es el mueble ese que mis viejos tenían en la "pieza", no el "nosecomoputase llama" que hay en el "cuarto", para mi es el "patio" no el "jardín", y sigo.... pero no me toques el fuego, carajo!!!

ADMINISTRADOR: ¡Verdad, Mate! "Chifonier" por la cajonera pelada, "Coiffeur" en vez de Peluquero Al Que Le Gusta La Matraca, y tantos casos más.
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+1 #13 Ramoncito 24-05-2009 17:41
"Mañana cosino sho, Darling" ...

Me encargué dó porcione de locro del Tano de Formosa y Entre Río que no te dá una idea !!!

Le agrego un buen Lo Arbole "Tempranillo" y ... Mamuchi, depertame a las 8 si queré tu otra ración, ¿viste? En una de ésa, te doy vuelta carnero antes de que lo haga el vecino (que encargó tré porcione tré y dó tetra, ese no é competencia por ahora).

No hay como la democracia en un 25 de Mayo, Admin !!!

ADMINISTRADOR: No te olvides de hacer la entrada de la bandera de ceremonias.
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0 #12 DOSSO MILA 23-05-2009 23:55
¡¡¡¡¡ESTOY EN LA MESA DEL FONDO A LA IZQUIERDA GUASUNCHO!!!

¡Que venga esa tira de costilla, el Malbec y las mollejas!!!!,

Si la mandaste a la mesa 1 no se con quien me confundiste, pero no me hagas sospechar que lo dijiste con cierta ¿sorna?

No soy primera figura ni lo quiero ser, ni lo quiero ser, porque lala lala la lá se echan a perder, se echan a perder...

Si te quedaste sin mi porción, comenzá otro fueguito...este ee ¿unos riñoncitos...mu cho pedir guasunchito chuchi chuchi???

No generalizo mi experiencia Guasuncho... ¡que las hay, las hay!!, de las que vos decís...

Y celebro que no generalices tus comentarios aunque si pero en este caso no pero si

Y no te achiques, los hombre sirven para eso y mucho más, y no solo algunas veces....

No te atribules Trulalá... aúnque me dí unas volteretas simiescas en tu espacio, no es pa tanto, pero no jodas:

¿ en serio no es la última ni la penúltima???
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+1 #11 trulala 23-05-2009 16:14
para Guasuncho: recien reviso el comentario y me doy cuenta
que tenes razon.- No le busquemos cosas raras, estaba en
otra ciudad y fui a cibert y ya me parecia que esaa tecla no
andaba bien.- Sorry es la penultima vez que lo hago.-
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+1 #10 Guasuncho 23-05-2009 15:05
Mila, yo no generalizo. Bah, sí, generalizo, pero en este caso no fue el caso. Lo único que hice fue cambiar nombres y algún que otro detalle para que el comment no se transforme en denuncia despiadada... Ahora, que vos seas una mina frontal tampoco cabe como generalización para todo el género...

Pero dejemos las vicisitudes ancestrales para después de comer.

Marche una tira de costilla para la mesa 1 (estás en la 1, ¿no?), acompañada con un Malbec que te deja una textura aterciopelada en el paladar y cierto regusto frutado. También hay matambre a la pizza, mollejas, de todo. Disfrutá, que para eso estamos los hombres. Aunque sea de vez en cuando.
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0 #9 DOSSO MILA 23-05-2009 08:15
Lo que no entiendo de los hombre,de CUALQUIERA (amante, novio, marido, pretendiente o amigo) es que se ofrezcan SOLITOS - sin que se lo hayas pedido - a hacerte una gauchada (NO!, ni plata, ni sexo, ni nada raro...)

Y QUE NO CUMPLAN!!!!!!

Soy capaz de enteder que se hayan ofrecido sinceramente y con el absoluto propósito de cumplir, pero no hayan podido hacerlo por cualquier cosa:

Cansancio, laburo, encamada de 72 horas, hijos, enfermedad propia o de flia., cualquier tropiezo.

¿¿¿¿PERO POR QUÉ CARAJO NO AVISAN????

No me jodan con eso de que no tuvieron un segundo para un mensajito, mail, llamada

En primer lugar porque no es válida esa excusa; ni para hombre ni para mujeres.

En segundo lugar, porque cuando estás en el laburo lo ves colgado del celu cada tres minutos y medio...Ya se, por labur o lo que sea...pero UN minuto siempre hay..si prometiste algo, no seas falluto a ese extremo.

¡Patri, es lesBiana,de Lesbos, isla griega de donde era Safo una poetisa importante ("la décima musa", según Platón ). Fundó una escuela de mujeres, se enamoró de varias y mantenía relaciones con ellas y bla, bla bla...de allí lesbianas para las torti como las llama Lean; bah, todos los hmbres y hasta muchas mujeres

Che Guasuncho, tu epifenómeno de la miseria ajena no es más que la miseria de tu imaginación. Y no te enojes, siempre ustedes piensan eso de las mujeres amigas.

Yo las tengo y lo soy, y nada que ver con lo que decís.

Cuando nos agarramos de las mechas nos agarramos bien y nos decimos lo que creemos que tenemos que decirnos...fren te a frente.

Y no nos peleamos a partir de allí ni marginamos a ninguna. Despues de la mechoneada, la mistad y el afecto siguen andando juntos.

Dale, ¡avivá el fuego y mandame un pedacito bien jugoso...Y CUMPLÍ, no seas de los que prometen en vano.
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+1 #8 Guasuncho 22-05-2009 16:35
(Texto para eliminar: hay un problema con el comment de Trulala, porque aparecen unos espacios gigantescos en blanco, de varios diría kilómetros virtuales de nada, entre párrafo y párrafo. Pensé que era el Firefox pero lo probé en el Chrome y en el IE y me pasó lo mismo. Edítenlo sin miramientos, como si de una guerra contra el enemigo imperialista se tratara, porque a Trulala lo mordieron los monstruos esos de “28 days later” y después los de “28 weeks later”, y entonces hace esas cosas de olvidarse de soltar el Enter. Ahora a lo nuestro.)

Lo del asado lo comparto plenamente, aunque discrepo con eso de dar vuelta a cada rato la carne: no corresponde y al ser tan parecido a la cocción al spiedo, pierde virilidad y se convierte casi en una comida cualquiera (ni qué decir de los que tiran salchichas y hamburguesas sobre la parrilla… ¡herejes! ¡gringus barbacuensis!). La carne, por más que sea una manta completa de un fósil de angelrosaurus cabalgatae rex, se da vuelta una sola vez: eso demuestra que hicimos un buen trabajo con las brasas, que honramos a nuestros antepasados y que aunque pensemos que estamos haciendo cagadas porque del lado de abajo empieza a salir olor a quemado, tenemos la paciencia de alguien que sabe lo que está haciendo.

Ok, al asunto. Ya no es siquiera tema de debate que las mujeres no se sumen al ritual de hablar de fútbol y de política alrededor de la parrilla (y si lo hacen, créanme, es necesario expulsarlas) y prefieran venir, servirse un vaso de gancia y tomárselas a la cocina como si la ensalada fuera una ciencia oculta. Si se fijan, hay como un atavismo prehistórico en estas prácticas: mientras nosotros encendemos una fogata protectora (no es lo mismo que hacer plic con el encendedor en la hornalla de la cocina) ellas nos regalan un nidal de hojas y frutos sazonado con cositas, una especie de ofrenda.

En medio del ritual milenario, mientras los chicos rompen las pelotas (siempre hay chicos; incluso cuando todos los comensales son solteros suelen saltar la medianera los hijos de los vecinos y llamarnos “papá” para recibir un choripán de arriba), los hombres y las mujeres nos comportamos diferente.

Ellas esperan que la nueva novia del socio del marido de Fulana, que el chabón trajo al asado para hacerse el pija, pase al baño, para reírse en silencio con horribles gestitos de complicidad (“yo a ésta la conozco, se lo cogía a Roberto, un ex novio mío al que lo dejé porque la tenía re chiquita, jirijijí”; “ah, sí, me acuerdo que una vez la encontraron chupándosela al jefe del marido, ese viejo asqueroso, en la casa de la hermana de Yénifer”). Después la mina sale del baño y vuelven a ser una banda inseparable.

Los tipos, en cambio, usamos el humor para saldar diferencias, como si Freud nunca hubiese escrito nada al respecto. Quién no le prendió fuego la camisa al compinche en medio de carcajadas a causa de una vieja rencilla. Quién no le puso un gracioso escupitajo a su vaso de cerveza. Los chistes se repiten en un ritual que hace que los más insuperables abismos desaparezcan en lo que se tarda en tirarle grasa caliente en el pecho a un amigo que se quiso pasar de listo.

Las minas, entretanto, se ponen demasiado serias para sacarle el cuero a los/las demás (excepto a la que dijimos que fue al baño, porque no la quieren). Se las arreglan para no nombrar la causa del encono (usualmente simple envidia) y para guardar la identidad de los informantes (por lo general ellas mismas). Así enumeran lo que podríamos llamar “epifenómenos” de la miseria ajena, casi siempre afirmando lo contrario de lo que quieren destacar y llevando la conversación a lugares imposibles. Por ejemplo:
-Pobre Romina, parece que está… anoréxica.
-No-te-pue-do-creer, ¿Romi, la misma Romi que reventaba balanzas en la secundaria?
-Sep.
-Ya me parecía que andaba muy flaca. Yo la ví con un pañuelo en la cabeza y pensé… Ya te imaginás lo que pensé, pero la ví y le dije “Romi, estás cada vez más linda”
-¡No! ¡Qué quimio!, -sobreentiende la otra-: el bombón ese que tanto nos hacía creer que estaba loco por ella, que primero la invitó al Paso una semana y después terminaron juntos viviendo en el departamente de ella… bueno… parece que llegó y lo encontró en la cama… ¡en la cama que compartía con ella! cogiéndosela a la hermana… Lo tuvo que echar, pero después andaba shorando por los rincones…
-Pobre Romina.
-Sí, pobre. Un día de estos tendríamos que invitarla a comer un asado con nosotros…
-Jajajajajajaa… Sos mala, muy mala… es anoréxica…
-Jijijiji… Nah… Es una cornuda.

Los tipos no hacemos esas cosas. En fin, me voy a hacer el fuego…
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+1 #7 LEAN 22-05-2009 15:25
Admin: pido mil perdones por las repercusiones de mis comentarios. Me hago enteramente responsable y me bancaré todos los insultos que los lectores y lectoras puedan propinar.
Demos rienda a nuestro machimo (?) reprimido (no será "desenfrenado" la palabra correcta?).
De todos modos, debo decir que no tengo ningún problema con los homosexuales y, menos que menos, con las lesVianas (la V será de vuelteras?). Desde que conocí a una tal Irene, mi vida sexual y prejuiciosa ha dado un gran vuelco....y desbarrancó.

ADMINISTRADOR: ¿Ves lo que conseguiste, Patricia?
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