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Ni olvido ni perdón: "El traga", aquel nefasto compañero de escuela que perjudicaba a todos

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Pocas personas de nuestra lejana vida escolar fueron tan dañinas para los intereses colectivos como "el traga", aquel pendejo que estudiaba todas las lecciones, contestaba todas las preguntas y se convertía en el mimado de la maestra, quien a la vez lo utilizaba para mostrarnos lo inútiles, vagos y brutos que éramos.



Por eso, y mientras llevamos adelante una campaña de firmas para solicitar que se reabran todas las causas penales contra tragas por aquellos humillantes hechos, mantenemos viva la memoria sobre los rasgos distintivos de esos despreciables seres que hoy, convertidos en adultos, se mueven impunemente entre nosotros:

 

El traga siempre levantaba la mano. La primera señal que daban estas lacras. Cuando la maestra (o el profesor, en la secundaria) hacía una pregunta sobre el tema del día, la mano que se disparaba hacia arriba a la velocidad del sonido era la del traga.

Pero además, no era una levantada de mano decorosa, ni pacífica, sino una especie de desesperada búsqueda de la consagración.

El traga mantenía la mano en alto (mientras la maestra miraba si había otros alumnos ofreciéndose a responder) pero además estiraba el brazo como si intentara alcanzar una fruta, por lo que los dedos daban saltitos, repugnante escena que solía ser acompañada de un repetitivo "yo, señorita; yo, señorita", que producía un denso vaho de odio en los sectores populares ubicados en los bancos del fondo.

Solía pasar que la insistencia del traga en hacer volar su mano era tanta, que hasta la docente sentía asco de tanto chupaculismo, y terminaba diciendo algo así como: "Bueno, basta Domínguez, deje también que otros compañeritos participen", reproche que levantaba un murmullo de regocijo y burlas en el pueblo.



Zapatos lustrados, ropa limpia. Para el traga, todos los días eran el primer día de clases. Zapatos lustrados con dedicación artesanal (generalmente, además, zapatos de charol), con no menos de media hora de frotación de gamuza, medias y guardapolvos de un blanco sobrenatural, remeras sin zurcidos. Por eso la turba disfrutaba tanto darle a veces un pelotazo embarrado, o empujarlo a la cuneta maloliente en la salida del cole.



Raya perfecta.
Tan cuidado como el atuendo era el peinado del traga. Con gomina o con agua, era evidente que su madre lo levantaba a las seis de la mañana para entregarlo impecable a las ocho menos cuarto en el colegio.

Lo asombroso era la perfección de la raya marcada en el cabello. Como si sus padres contaran con la ayuda de topógrafos y arquitectos. De allí el gozo que causaba llegar por atrás del traga y despeinarlo completamente, aunque eso nos dejara los dedos incómodamente pringosos.



Al traga los lápices le duraban diez años. El traga cuidaba su portafolios (no había mochilas en aquel tiempo) como si adentro llevara las reservas del Banco Central. En su cartuchera, con el paso de los años, podían verse los mismos lápices de primer grado, cada vez más diminutos.

Si prestaba un compás o un semicírculo, lo hacía mirándonos con desprecio y casi haciéndonos firmar un pagaré, o nos decía "¿Por qué no traés tus útiles así no ocupás los míos?" de manera calculada, de modo que la pregunta cayera en medio de un silencio del aula, para que la maestra escuchara y nos cagara a pedos por el mangazo.

El resentimiento crecía, y el deseo de justicia se hacía infinito.



El traga llevaba regalos de verdad el Día del Maestro. Cada 11 de septiembre, el traga redondeaba su plan de humillación y muerte llevando obsequios muy superiores a los nuestros.

El no regalaba a la maestra una madera chota para colgar llaves, ni un pañuelo de dos mangos, ni un almanaque con fotos de caballos (que a esa altura del año, además, no servía para un sorete). No, lo suyo era maravillar a la otra con perfumes finos, asombrosas pulseras, delicados adornos para el hogar.

Y veíamos así cómo ella apartaba nuestras porquerías como sacando moscas de una milanesa, y dejaba allí, en lugar central de su escritorio, el paquetito del guacho de mierda, que sonreía complacido, mirándonos de reojo, como recordándonos que nunca seríamos como él.



Las decepciones mayores eran con el traga. Una de las pocas compensaciones. El traga, alguna vez, dejaba de ser perfecto e impoluto, y la maestra lo pillaba sin haber hecho una tarea, o mirando un culo en un almanaque de bolsillo, y entonces abría un juicio sumarísimo delante de todos, diciendo cosas como "¡Domínguez! Me lo hubiera esperado de cualquiera, pero no de ustedddd!" ó "¿Y ahora cómo le digo yo a sus padres esto?".

Una lluvia de culpas que hacían blanco y lograban que el traga se pusiera a llorar como un salame, para felicidad del resto, que luego, en el recreo,  lo martirizaraba imitándole caricaturescamente el llanto.



El traga terminaba las pruebas en tiempos inverosímiles.
Los días de pruebas escritas, avanzábamos trabajosamente por la pregunta número dos (de un total de cinco, de las que ya sabíamos que tres no íbamos a poder responder a menos que copiáramos a alguien o verseáramos de manera infame), cuando se escuchaba la voz inmunda del traga: "Señora, ¿los que terminamos nos podemos ir al patio?"


Y tú, oh, amigo lector, ¿qué otras características del traga recuerdas?

 

 

.

 

Comentarios   

 
0 #10 Ramoncito 27-12-2012 17:50
En realidad era todo una farsa. Había que esperar que todos los compañeros y compañeras (todos y todas) se vayan a jugar al recreo, luego, con la puerta cerrada, lanzarse debajo del guardapolvos de la La Seño y demostrar que el nombre de esa vestimenta no servía para nada.

Luego ... 10 ... 10 ... 10 ... Abanderado ... y hasta en vacaciones llegaba el Boletín con 10 y más 10 ... pidiendo más 10 para el inicio de las Clases ...

Uno puede ser un buen alumno, pero que no nos exijan las Docentes tanto esfuerzo ya no es leal !!!

Y deberían pagarnos por cada día de Paro !!! A mí me deben casi 4 millones de dólares por La Seño que venía en mini con chabomba calada ...
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0 #9 Ram 22-12-2012 06:18
Lo siento, Admi.
Lo confieso, asumo mi culpa en todo menos en los regalos.
Eramos muy humildes y no podia hacerlo.
Pero, alegrese, en la secundaria evolucione y cedi mi lugar a otros. Solo mantuve vigente eso de terminar los trabajos en tiempo mas que records y cosillas que hacian saltar a mas de uno, pero nada mas, solo por diversion.
Tampoco la pavada, de tirar toda la vida por la borda... solo elimine lo que no me interesaba.
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0 #8 El Tio 22-12-2012 04:47
Como los carcome la envidia.... nosotros nunca necesitamos de simulcop o de mapas comprados, siempre calcamos los mapas con tinta china y sin errores, siempre estabamos en el cuadro de honor, y mientras uds venian a pata o en alpagatas mi viejo me llevaba en el Rambler
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0 #7 Sor Tijuela 21-12-2012 15:54
El mayor orgullo de mi niñez ha sido poder sobrevivir a la primaria siendo una traga, pero con la habilidad extra de pasar desapercibida para el resto de mis compañeritos, casi al estilo 007, cuidando cualquier detalle que pudiera delatarme:
- Jamás levantar la mano, con las notas del cuaderno y las pruebas era suficiente. Pero soplar la respuesta correcta a la compañera de banco garantiza una aliada muy valiosa en el otro bando.
- Pensar en la ropa y el peinado como astutos disfraces que permitieran mimetizarme con los nativos, sólo es cuestión de copiar estilos.
- Los lápices y demás elementos no se prestan, simplemente porque nunca se saca la cartuchera del portafolios, sólo lo que se necesita en ese momento, y a todo lo demás, un "no tengo".
- El día del maestro no se necesita regalo, con nuestra presencia en el grado tienen más que suficiente.
- Terminar rápido las pruebas sólo sirve para que te manden a hacer mandados, más vale esperar a que 10 terminen primero, así se puede armar algún juego en el patio.
Como decía el Gran Carlitos Balá: "RINIONEEEE!"

A: Toda una Hannibal Lecter del traguismo.
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0 #6 Cuyanita 20-12-2012 09:27
No compartía los cuadernos y carpetas.

Por supuesto, eran un lujo el solo verlos.

Prolijos,bien encuadernados y protegidos con contact transparente.
En su interior, los títulos estaban subrayados en diferentes color que representaban una jerarquía.
Las ilustraciones, perfectas. Hasta tenía esquemas.

Siempre tan lindos mis cuadernos...

A: ¡Aaaaaaaaagggg! ¡Veníamos durmiendo (o comentando) con el enemigo!
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0 #5 Traga Confeso 20-12-2012 06:18
Sr Administrador:
Dí muchas vueltas antes de escribir esto.
No fue fácil decidirme.

Es que algunas, no todas, las particularidade s de la (excelente) nota de Yasduit Pepe tienen bastante que ver con mis vivencias.

Y sí, confieso, era de levantar la mano rápido (¿falta aclarar que me sentaba en el primer banco de la fila?); terminaba primero por escándalo las pruebas y otras cositas enunciadas directa o implicitamente en la nota.

Lo que no me era aplicable es lo relacionado a los regalos, nada que ver, ni una manzana en 7 años de primaria.

Tampoco eso de lo impecable del guardapolvos, con el destaque que en lugar de lustrosos zapatos llevaba los gloriosos botines SACACHISPAS para jugar el picado de cada recreo.

Obviamente era primer escolta de la bandera de ceremonia en 6to grado y abanderado titular en 7mo.

Eran otros tiempos, no había la temática social de los actuales, por lo que se convivía bien.

La parte trágica fue el devenir histórico. Explico:

Inicialmente las soñadas compañeritas le daban mucho mas bola a los atorrantes del grado y sólo me daban algún calce en oportunidad de pruebas jodidas o los trabajos de grupo, en los que era muy demandado.

Con el tiempo la cosa cambió. Y las soñadas compañeritas crecieron, algunas bien y otras no tanto, y el asunto llegó a un razonable equilibrio evidenciable en los tradicionales encuentros de ex-alumnos que se realizan en la escuela.

El problema es ahora.

Casi medio siglo después el razonable equilibrio de aquellas soñadas compañeritas, se a vuelto busconaje del más descarado y agresivo nivel, cuando de esos añoradisimos lomos infernales y cutis de porcelana no quedan ni vestigios, sepultados por enormes capas de rugas y celulitis que la inexorabilidad del tiempo se encargó de depositarles por todos lados.

Los lectores (hombres) podrán sacar sus conclusiones sobre cómo conviene educar a sus hijos.

Las lectoras (mujeres) ruego se abstengan.

A: Gracias por tu valioso y valiente testimonio.
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0 #4 susa 19-12-2012 06:48
es cierto que el o la "traga" era la envidia de todo el grado y la persona que ya se sabia seria portadora de la bandera.
hoy por hoy parece que los docentes encontraron la vuelta de darle la bandera a cualquiera , no justamente al que tiene mejor nota.
Resulta que hacen "ternas" entre el que tiene mejor nota y los que los siguen en puntajes , y se somete a "votacion" y puede salir mas votado alguien que no tiene las mejores notas, pero que casualmente es hijo o pariente o amigo de algun docente.. y bue asi se arreglan las cosas en la argentina, sea el nivel que sea...

A: Y sí, porque el traga despertaba broncas, pero nadie le discutía el mérito de llevar la bandera.
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0 #3 El Marucho 18-12-2012 17:04
En la marcha del orgullo gay se habrán juntado unos cuantos de esos tragas de antaño. O se habrán muerto de ganas por participar.
Al menos la mayoría de los tragas que me tocó conocer apuntaban para ese rumbo.
No es discriminación. Que nadie se ofenda. Seguramente es una casualidad.
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0 #2 Ramoncito 18-12-2012 09:12
Gracias, Mr. A, me acaba de confirmar que hay algo Personal o de Arnet parecido. Pero a la hora de cobrar son mejores que los Fondos Buitres ... éstos te embargan hasta el patito de goma de la bañera del nene. "Y mi cuá, cuá ... y mi cuá, cuá" ... lloran los chicos.
No echemos la culpa a Movistar de nada, bastante ya tienen con repartir pañuelos descartables a todos sus usuarios por los mocos que se mandan ... eso sí, los pañuelitos tienen un perfumito delichiocho, no el olor a sorongo que se te mete por el Wi-Fi e inunda toda tu casa.
No será culpa del "Traga" (sables) de Romerisnky por repartir netbooks truchas a rolete ?
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0 #1 Ramoncito 18-12-2012 07:58
"Una lluvia de culpas que hacían blanco y lograban que el traga se pusiera a llorar como un salame, para felicidad del resto, que luego, en el recreo, lo m" ... Se te cortó la luz justo en el momento clave como al Coqui, Yasduit Pepe ?

A: Tenés razón, Monchi, el texto se había cargado incompleto gracias a un producto fecal conocido como Internet Móvil Claro.
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