Angau Noticias

Martes
11 de Mayo
Tamaño Texto
  • Aumentar fuente
  • Tamaño original
  • Reducir fuente
porn, porno
Inicio >> Varieté >> Otro sueño

Otro sueño

E-mail Imprimir PDF
Share

Qué manera de soñar, la puta madre. ¿Se me habrá destapado un caño en la cabeza con la operación? El caño de los sueños. Que lo parió... Tantas cosas. La Tomasa puteándome por la ventanita rota, y después, medio arrepentida pero todavía con cara de ojete, llamándome para ofrecerme el Toddy con el pan y manteca. ¿Cómo puedo soñar eso? Hasta las pelusas del vestido marrón le vi. ¿Cómo mierda guarda todo eso la mente, si yo ya ni me acordaba de la Tomasa?

Y la vieja retándolo al viejo porque el viejo le dijo que la maestra de tercero era muy rompebolas, que me daba demasiada tarea. ¡Cómo se cabreó la Tota! Y el viejo ahí, pobre, como el Goyco contra Brasil, revolcándose de acá para allá para atajar los argumentos y los gritos de la vieja, que le reventaban los palos. Yo ya no registraba eso. ¿De dónde sale todo esto? Se destapó un caño, digo yo. Y montones de sueños más, del año del pedo. Como si hubiera una liquidación de sueños, diez al precio de uno, una cosa así. Una liquidación de sueños fuera de stock.

¿Qué hora será? Está oscuro y los otros no se escuchan, así que debe ser tarde. Las cuatro y pico, a lo mejor. No quiero prender el célu, no quiero leer nada. Debería ir a mear, eso sí, pero es un dolor de bolas tener que levantarme. Me matan las piernas. Justo las piernas tenían que ponerse en mi contra. Y bueno, si hasta las nenas estuvieron en contra, ja. Bueno, no tanta charla. Juguemos en equipo, che, vayamos a mear.

Otra vez, que lo tiró. No pensé que me iba a dormir de nuevo. Sigue oscuro. Entonces antes no era tan tarde. ¿Y a los otros qué les agarró, entonces, que dejaron de boludear y se fueron a dormir temprano? Y ahora quedo despabilado, seguro. Qué silencio. Ah, ¿y qué soñé? Porque lloré, me acuerdo que lloré, ¿pero qué era? Era algo con la vieja. ¿O con Claudia, era? No, no. Pero yo lloraba, y viste que en los sueños se llora más.

Puta, rodillas de mierda. Y eso que fui a mear nomás, forras, miren si les llego a pedir otra corrida como la del '86.

Hablando de eso, hace rato no ligo un sueño del '86. Barba, anotame uno o dos, ja. Qué lindo, qué hermoso. Mirá que hiciste cosas, pendejo, eh. Qué hermoso salió eso. Y te juro, Barba, que en cada repetición que veo de ese gol, tengo miedo de que me la saquen. Ni siquiera que me la saquen, que algo, chiquitísimo, pase y ya todo no sea lo mismo. No sé, que el Negro Enrique me la pase un poco cambiada, dos o tres centímetros más a un lado, y que ya la pisada no me salga igual. O que Hoddle la pellizque y yo ya no pueda arrancar derecho, o que Fenwick, al ponerme el brazo, me desequilibre. Si yo iba a cien por hora. Butcher me podría haber tumbado también, mil cosas. O que Shilton adivinara que iba a hacer una más, que no se la iba a cruzar ni bien me salía... ¡O si, escuchá, o si el Turco no me decía en 1980, después del partido en Wembley, que yo, en una jugada parecida que armé ese día, me había equivocado porque ante la salida del arquero se la toqué al otro palo, y el Turco me dijo "le hubieses amagado y te abrías por derecha para quedar con el arco libre"!¡Mirá con qué poquitas cosas no salía ese gol!

Qué silencio. ¿Qué hay hoy? Ah, los psicólogos, la concha de la lora. Te quieren emparchar, y una vida no se emparcha. ¿Y la vida del Diego quieren emparchar, encima? Qué increíble, tener que preguntar qué hay hoy y tener que decirme "los psicólogos", "el traumatólogo", "el neurólogo", "el kinesiólogo"... Y antes preguntar qué había era contestarme: resistencia, velocidad, práctica, pelota parada, partido... Un bolallenólogo necesito yo. Tengo las bolas llenas, te lo juro por ésta. No va esto.

¿Cómo que no va, pelotudo? Estás vivo. Vi-vo. Con un montón de cosas que todavía podés disfrutar. Tenés hijos, nietos. Un hijo chiquito tenés. ¿Sabés la de cosas que todavía tenés por delante? Sí, yo entiendo lo que vos decís, pero cuando a mí me dicen eso ¿sabés que pienso? "Vos me decís eso y me hablás de las cosas que tengo por delante porque no mirás las que tengo por detrás".

¿Y qué es lo que tenés por atrás? A ver, decime, porque lo que yo veo por atrás es gente que te ama, gente en todo el mundo, eh. Tu familia. Tu trayectoria... Pará, pará, porque me la dijeron mil veces a ésa. Y te lo voy a explicar por primera y última vez, ¿estamos?

Mirá, hace algunos años empecé a jugar al tetris. Un día uno de los chicos me lo cargó en el teléfono, creo que cuando lo de la cirugía abdominal, como para que me banque mejor los días en cama. Y ahí caí: la vida es como el tetris, hermano. Cuando el juego arranca, espectacular, parece re fácil. Las cosas que van cayendo caen despacio y las acomodás que es un lujo. Vas avanzando y ya no caen tan sencillas, pero te las arreglás, viste. Hasta que llega la primera pieza que no la viste venir a tiempo, o la viste pero perdiste tiempo en otra cosa, y la acomodás como el ojete, porque total arriba todavía tenés un montón de espacio y más adelante vas a arreglar esa cagada haciendo todo lo demás bien. Pero no hacés todo lo demás bien, sino que te mandás otra cagada más, que no jode tanto pero ya no es lo mismo. Y después hay más errores, y ya medio que el juego te cabrea, así que encima que todo se vuelve más complicado, a vos la cosa ya no te divierte tanto y seguís haciendo cagadas. Hasta que llega un momento en que hacer todo bien no te sirve, no te resuelve todo el enjambre de pelotudeces que te mandaste, entendés, y queda todo trabado. Y ponele que te sigan cayendo piezas, que pagues y arriba te dejen un margen nuevo, lo de abajo ya no es lo mismo. Y ahí ves que todo empezó con esa primera cagada, siguió con la segunda...

Che, ¿nadie se piensa levantar en esta casa? Este silencio me mata, qué querés que te diga.

Yo empecé bien, pero después, viste, las piezas... las piezas... Qué boludo, perdoná. Cambiemos de tema porque estoy podrido de llorar solo. Soy el Diego, entendés, el capitán. Y yo no tendría que haber llorado en el '90. Sí, sí, el amor por la camiseta, yo sé, pero les di el gusto a millones de hijos de puta. Pero me amaron otros millones, es verdad, ésa te la reconozco. Pero el corazón, como lo veo yo, tiene como capas, entendés. Como la pelo de antes, ¿te acordás? Era el cuero y la cámara. La cámara no se veía pero era lo más importante. El cuero podía estar hecho percha, pero si la cámara aguantaba, el fulbo seguía. Pero si se pinchaba la cámara... chau. Y el amor de esos millones queda en el cuero. Ojo, no es que sea menos, y además el cuero cuida a lo de adentro. Pero la cámara de uno necesita otro amor. Otros amores. Amores. Que los tuve, pero no como tenía que ser. O no sé si lo del "tener que ser" es la forma de decirlo. Perdoná, pero pasa que cuando pienso estas cosas me enredo todo y siento que adentro del bocho tengo una pelea de perros. Pero a lo que voy es que el amor de la gente, del hincha, es hermoso, pero no te cura todo, entendés.

Pero, bueno, el tema es que yo acomodé mal las piezas que no se pueden acomodar mal. Lo que le agradezco a Dios es que más o menos, a los tumbos, pude reparar algunas cosas. No es reparar la palabra, porque vos a un chico no le podés arreglar una infancia sin vos, pero no sé, por lo menos todos saben hoy que me equivoqué y que traté de pisarla y picar para el otro lado, hacia el arco de verdad. Eso sí me reconozco, viste. Mas vale tarde que nunca, dicen.

Fijate Junior, dije barbaridades, y hoy nos podemos amar. Tiene una bondad ese pibe, y va a ser feliz siempre, acordate lo que te digo. Jana igual, no tiene maldad. Es brava nomás, ja, pero si la buscás; si no, es un dulce de leche. La Dalmi y Pompón viste lo que son, pura fibra, sangre que hierve. Y por Dieguito sí tengo miedo, porque es chiquito; ojalá yo llegue a verlo con las alas ya grandes. El asunto es que cuando llegás a este punto, sentís que tenés que ganar un Mundial todos los días. Y mirá mis piernas.

Además está la rabia, viejo. Son muchas cosas las que no cierran. Te la juegan con la mano todo el tiempo y nadie cobra foul. Sí, ya sé, "sos el menos indicado". Pero mi mano fue en la cancha, yo te hablo de la vida, de todos los días, de cosas que joden de verdad. Yo fui capitán. Ca-pi-tán. Que se entienda bien. Yo creo que Dios a la rabia la perdona. Y si perdona la rabia tiene que perdonar las cosas que te salen de la rabia, viejo. Arreglen las cosas si no quieren rabia.

A lo que voy es que es muy putamente jodido este tetris. Una cosita así que le erraste en los comienzos del juego y ya podés cagar todo. Como el gol a los ingleses. Una cosita así y ya no era gol, o era otro gol distinto, un gol del montón.

Está amaneciendo, por fin. Mierda, tengo sed.

Es impresionante lo que vengo soñando, eh. Disculpá que insista, pero son cosas viejísimas, que ni sabía que tenía en el mate. Muchas cosas de los viejos. Yo medio que me tengo prohibido decirme esto, porque hoy no me sirve, aunque sea cierto, pero al final, después de tantos aeropuertos, tanto ruido y tantas luces, qué querés que te diga, yo nunca fui más feliz que cuando estábamos todos juntos en la casita de Fiorito. Por eso, porque estábamos todos juntos. Cagados de hambre pero juntos. Cagados de pobreza pero todos los días nos reíamos. Y después, viste, tenés todo y no tenés nada. A ésa no te la cuentan. Nadie te avisa. Para mí, deberían avisar.

No, no es bajón, lo que digo es que está mal eso, no sé, alguien debería organizar mejor la vida, viejo. Así no va. Que los hijos y los padres nazcan juntos, por ejemplo, así se tienen siempre. Eso podría ser. Pero habría que organizarlo. O lo que decía el viejito, el dibujante, ¿cómo era? ¡Quino! Que decía que uno debería nacer viejo y después irse volviendo primero adulto, después joven, después pendejito. Se disfrutaría todo más. Imaginate, yo con estas piernas y dentro de unos años con las del '86. Y unos años después de la Copa, un pibe en el baldío que deja la pelo porque la Tota lo está llamando para tomar la leche.

Me dormí de nuevo. Últimamente este chamuyo conmigo mismo me salva de pasarme las madrugadas mirando el techo. Ahora sí que amaneció, eh, y con todo. ¿Alguien abrió las ventanas o qué? Pero qué silencio. Y qué linda brisa. Qué raro las piernas, dejaron de doler. ¿Amanece o qué es lo que atraviesa las cortinas?¿Y esas voces?¿Se levantaron los otros? No... pareciera como si...

¿Qué es todo esto?¿Otro sueño?

 

.

 

Comentarios   

 
0 #1 Diana Caminero 29-11-2020 11:47
Impresionante Chu!!! Un placer leerte.Siempre.
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Zona Lectores

Perspectivas

El niño estaba tendido de espaldas en el patio de su casa, revolviendo una brizna de pasto entre los dientes, con las manos detrás de la cabeza y los...

module by Inspiration

Angaú fuera de joda

El Chaco verdadero

La desocupación real o abierta, que incluye la encubierta que está formada por los inactivos (desalentados), supera los dos dígitos en Chaco. Estimamos...

module by Inspiration

Mas leídos

Ingreso